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Mesa servida: Vanderbilt y Wang Jing

El ya célebre Wang Jing es un especulador. Engordó su empresa Xinwei con maniobras bursátiles y el negocio le permitió aumentar considerablemente su capital

Enrique Sáenz | 5/12/2014

En estos días se publicó una noticia que pasó desapercibida y es, precisamente, el tipo de noticias sobre las que debemos poner atención, debido al berenjenal en que estamos.

La revista internacional de negocios Forbes presentó un informe sobre los multimillonarios de China. Allí aparece el famoso Wang Jing quien, según el reporte, subió en el último año varios peldaños en la lista de multimillonarios chinos gracias a que, según la misma revista, vendió, en septiembre, sus acciones en la empresa Xinwei, en un pasamanos bursátil que todavía no acaba de aclararse pues se considera una maniobra controversial en los medios financieros.

¿Recuerdan cuál es la empresa Xinwei? Les voy a recordar. Es la empresa que recibió una turbia concesión de TELCOR para instalar una red de telefonía celular y que supuestamente invertiría 2000 millones de dólares. Han transcurrido dos años y no ha invertido un centavo. Esa concesión fue ampliada con el otorgamiento, también turbio, de seis licencias adicionales para diversas operaciones en el mismo campo. Xinwei también es la empresa que ofreció el satélite que alimentó los delirios y la propaganda del orteguismo.

Habrá que ver qué pasa ahora con los privilegios otorgados TELCOR y, sobre todo, en qué quedarán los delirios con el satélite.

Pero la cosa va más allá. Está transacción revela que el ya célebre Wang Jing es un especulador. Engordó su empresa con maniobras bursátiles y el negocio le permitió aumentar considerablemente su capital. Este negocito me recuerda dos asuntos que los nicaragüenses debemos tener muy presentes:

Primero: El artículo 3 de la ley que entrega la concesión del canal a Wang Jing dice: “Se otorga al concesionario el derecho de ceder, novar, transferir o gravar todos o cualquiera de sus derechos u obligaciones respecto a todos o cualquiera de los sub-proyectos, incluyendo cualquier derecho en virtud a este artículo 3, y cualquiera otros derechos y obligaciones establecidos en la presente Ley, de acuerdo a los términos del MCA.”

En otras palabras, Wang Jing puede traspasarle a quien quiera los derechos que Ortega le otorgó. Tiene la mesa servida para trasiegos de dinero, valores y maniobras bursátiles semejantes a la de Xinwei.

Segundo: Me recordó un poco de historia. En 1849 se otorgó la primera concesión sobre el canal a un norteamericano llamado Cornelius Vanderbilt quien, a partir de esa concesión construyó un imperio económico y en la vuelta casi nos quedamos sin país porque fue uno de los actores de la guerra nacional.
Veamos qué nos cuenta el historiador Alejandro Bolaños Geyer:

“Poco antes de iniciar el proyecto del Canal de Nicaragua en 1849, tras décadas de continuas labores en el vecindario del puerto de Nueva York, su capital (de Vandervilt), su capital asciende a $1.200.000 (Un millón doscientos mil dólares); de ahí en adelante, defraudando a Nicaragua y manipulando las acciones de la Compañía del Canal y la Compañía Accesoria del Tránsito en Wall Street, en cuatro escasos años lo multiplica por diez, a $11.000.000 (once millones de dólares) en 1853. Y lo hace con una inversión inicial mínima en el proyecto del Canal”.

Aclaremos. Se trata de 11 millones de hace más de 160 años. Hoy equivaldrían a miles de millones de dólares. El historiador citado, basándose en fuentes de la época sigue su relato:

“Vanderbilt y sus socios aprovechan el éxito inicial de la empresa para sacar enormes ganancias manipulando la compraventa de las acciones en Wall Street. Aparentando estar a punto de construir el canal, emiten y se reparte 192 acciones preferentes de los “Derechos del Canal de Nicaragua”, venden en la bolsa a precios que se inflan hasta alcanzar $3.700 (tres mil setecientos dólares) por acción, antes de que explote la quimera a fines de 1852”.

Se parece la historia ¿no creen? La mesa entonces nuevamente está servida.

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