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Gema Santamaría, investigadora de la Universidad de California

"Ayotzinapa nos pone frente al espejo"

Enrique Peña Nieto debe dar un giro de timón a su política de seguridad y mostrar liderazgo para luchar contra la inseguridad en México

Carlos Salinas Maldonado | 26/11/2014
@CSMaldonado

Gema Santamaría, investigadora del Centro de Estudios sobre México-Estados Unidos de la Universidad de California en San Diego, hace un análisis del México nacido después de la espantosa tragedia de Ayotzinapa, donde desaparecieron 43 estudiantes que más tarde fueron encontrados descuartizados, en una trama de horror que involucra a líderes políticos del Estado de Guerrero y miembros del Partido de la Revolución Democrática (PRD), fundado por Cuauhtémoc Cárdenas hace 25 años y a cuyo liderazgo renunció este miércoles. Lo sucedido en Ayotzinapa, asegura Santamaría, muestra que la pesadilla que vive México está lejos de acabar, pero también que los mexicanos están hartos de tanta violencia e impunidad. Abre, además, una oportunidad para que el presidente Enrique Peña Nieto, hundido estos días en escándalos de corrupción, muestre liderazgo y capacidad de acabar con el horror. “Esta tragedia nada más nos pone frente al espejo, frente a la necesidad de reconocer que México sigue hundido en una espiral de violencia”, asegura Santamaría en esta conversación con Confidencial.

¿En qué situación se encuentra el proceso después de que se conoció la tragedia de los 43 estudiantes de Ayotzinapa?

En este momento las investigaciones continúan. El gobierno mexicano no ha dado señales contundentes de tener algún avance en concreto. Recordemos que el nivel de descomposición de los cuerpos hace muy difícil - e incluso los expertos internacionales ya lo advirtieron - la identificación de los mismos. Los cuerpos fueron calcinados, fueron quemados, supuestamente en manos del crimen organizado, de Guerreros Unidos. Los huesos fueron triturados y los restos fueron echados en bolsas de plástico que después depositaron en el río. Estamos hablando de un nivel de descomposición tal que hace difícil una investigación forense seria y que también, desde luego, plantea dudas sobre la versión oficial que existe hasta el momento, que es que supuestamente los policías municipales entregaron estos estudiantes al grupo criminal Guerreros Unidos. Pero bueno, hasta el momento creo que la reacción del presidente Peña Nieto y de su gobierno ha sido un tanto insatisfactoria en el sentido de que no ha dado luces más allá de diálogos y reuniones con los padres de familia en términos de qué se va a hacer. La única medida que he escuchado es que se habla de un fondo para los padres de familia de las víctimas, pero queda muchísimo por hacer además de la demanda más fuerte que se escucha, y es que el gobierno adopte medidas drásticas para combatir la corrupción ya.

¿Cómo afecta esta tragedia  tan espantosa al gobierno de Enrique Peña Nieto, que está pasando, además, por otros escándalos de corrupción?

Te diría que es la primera gran crisis de legitimidad del gobierno de Peña Nieto. Claramente habíamos tenido por casi dos años consecutivos a un presidente que había, de manera exitosa, logrado que confluyeran las distintas fuerzas políticas de México: la izquierda, la derecha, y él con su partido en el centro, y que se aprobaran muchas reformas, desde la energética hasta la de petróleo, que muchos consideraban necesarias para modernizar el país. Sin embargo, en este momento vemos a un presidente que está hundido en el escándalo. Por un lado, por las propiedades que tiene y que no se habían declarado, y que no habían salido a la luz, y por otro por la tragedia de Ayotzinapa en Iguala, Guerrero.

Creo que esto marca un antes y un después. ¿Por qué? Porque el presidente justo había tratado de minimizar, si no es que ocultar, el tema de la violencia y la inseguridad en México. Esta masacre de estudiantes justo pone sobre la mesa cómo el silenciar, cómo una campaña que trató de minimizar sin hacer algo proactivo por acabar con la violencia, tuvo consecuencias gravísimas.

Yo te diría que es una crisis de legitimidad importante, creo que la más importante que hemos visto en estos dos años. Peña Nieto tiene todavía cuatro años en la Presidencia. Esta Presidencia no se acaba a pesar de las protestas que piden la renuncia del Presidente. Yo francamente te digo que no considero que eso vaya a proceder, entonces quedan cuatro años cuesta arriba.

Han llamado mucho la atención a nivel internacional las masivas protestas que se han registrado en México a partir de lo ocurrido en Iguala. ¿Cómo ha impactado a la sociedad mexicana esta tragedia?

Creo que esta tragedia tocó las fibras de la opinión pública mexicana por muchas razones. Lo primero fue el nivel de brutalidad y de visibilidad de los hechos. No me refiero a los 43 estudiantes desaparecidos, cuyos rostros nada más circulan en vida por las fotos que tiene la gente que protesta y que los sostiene en sus manos, sino por ejemplo el estudiante que fue desollado, y cuya imagen terrible circuló en los medios y dio a conocer el nivel de brutalidad con el que posiblemente asesinaron también a estos otros jóvenes.

Después, aquí se trata de estudiantes que justamente estaban educándose parte ser parte del magisterio. Son parte de Ayotzinapa, que es una escuela muy famosa por tener una ideología muy combativa, muy progresista, y entonces son muertes con nombre y apellido, a diferencia de los 72 migrantes que murieron en 2010 masacrados, a diferencia de otras masacres de las que no sabemos y apenas sospechamos por el número de fosas que se han encontrado. Hay 22 mil desaparecidos en México actualmente, cuyos nombres y apellidos no sabemos, sin embargo los 43 estudiantes los tienen y eso ha generado una conmoción terrible.

Esto se une a una tradición muy fuerte del movimiento estudiantil en México. La muerte de los 43 estudiantes ha removido todas estas protestas justo porque se une o confluye con movimientos que tienen mucho arrastre en el país. Los estudiantes han mostrado muchas otras veces ser capaces de que confluyan artistas, intelectuales, puntos de vista críticos, la clase media, tienen un arrastre fuerte. Creo que para México, que en estos dos años, con Peña Nieto, con una política que había tratado de hacer la inseguridad menos, esto marca claramente un retorno a la pesadilla que yo creo que el país no había dejado. Nada más nos pone frente al espejo, frente a la necesidad de reconocer que México sigue hundido en una espiral de violencia.

En ese sentido, ¿este hecho puede de alguna manera cambiar la estrategia actual del Presidente Enrique Peña Nieto en el tema de seguridad y la lucha contra el narcotráfico, aquella famosa guerra que inició el expresidente Felipe Calderón?

A mí me parece que sí. La estrategia de Peña Nieto había sido hasta el momento discursivamente afirmar que estaba cambiando la estrategia, pero en la práctica había continuado haciendo lo mismo, que son estos operativos militares conjuntos, intervenciones de pegar e irse, pero sin realmente reconstituir el tejido social, la confianza ciudadana y reformar las policías que es lo que más urge.

Creo que con esto es inescapable que el Presidente tome medidas concretas y que justamente reconozca que la inseguridad y la violencia es una prioridad en México, y que es una prioridad que no puede resolverse enfrentando al crimen organizado, como si fuera un actor completamente externo al Estado. El Presidente debe reconocer que el crimen organizado ha penetrado las instituciones políticas en México, de todos los partidos políticos, incluyendo el partido de izquierda, el PRD, que el alcalde de Iguala era justamente de este partido. Una lucha contra la corrupción sistemática junto con medidas integrales para construir una seguridad ciudadana es lo que el Presidente debe hacer. Y me parece que las protestas, la opinión internacional, el escándalo que esto ha generado, obligará al Presidente a dar un giro de timón, aplicar ese liderazgo que ha demostrado para pasar todas estas reformas, aplicarlo ahora en la batalla y la deuda más grande que tiene México con sus ciudadanos.

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