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Advierte de una campaña de desprestigio en su contra

Periodista de La Prensa denuncia "espionaje"

Elizabeth Romero denuncia que sitio electrónico presenta fotos de ella en reciente viaje a Costa Rica, chequean sus correos e intentan convertirla en “vocera” de armados

Octavio Enríquez | 14/11/2014
@cabistan

La redactora del diario La Prensa, Elizabeth Romero, denunció este jueves que es víctima de espionaje y una campaña de desprestigio que la presenta como “vocera oficiosa” de los grupos armados.

Romero, de 55 años, es la periodista decana de la cobertura de temas derechos humanos y del área de seguridad en el diarismo nacional y durante meses ha seguido la pista de los supuestos alzados con fines políticos contra el gobierno de Daniel Ortega, a los que las autoridades oficialmente circunscriben a actividades delincuenciales.

Según Romero,  en los últimos días ocurrieron hechos que a su juicio denotan “algún tipo de persecución e intimidación”.

Según la denunciante, el 29 de septiembre fue advertida de publicaciones en redes sociales, en una cuenta llamada “Voz Solidaria”, en que se hacía ver que los grupos armados eran obra de su imaginación y de otro periodista de Radio Corporación.

“En esa misma página se presentan informaciones en las que supuestamente buscan desenmascarar a los miembros de esa denominada organización Coordinadora Guerrillera, a quienes tildan de estafadores. Extrañamente en ese mismo espacio hacen aparecer fotografías de los personajes que dicen integrar esa agrupación junto a otras personas y una de esas fotografías subidas corresponde al padre de mis hijos con el que estoy separada desde hace siete años y en el cual hacen hincapié que es mi cónyuge”, dijo Romero.

Romero señaló al sitio “Nicaleaks”, escrito por Oscar Merlo, ex jefe de redacción de El Nuevo Diario y antiguo miembro de las filas del Ministerio del Interior en los años ochenta. En esa publicación de edad reciente revelan la existencia de una supuesta banda de “guerrilleros” que, basados desde Costa Rica, piden ayuda a quien sea diciéndoles que están en la montaña combatiendo a Ortega.

“Desde mi posición considero que quien está sacando estas publicaciones con fotografías  trata de objetivizarme probablemente con el fin de empañar mi imagen para que pierda credibilidad como periodista, o con la intención de documentar falsos expedientes que se ha vuelto muy común en el país, o en última instancia posibles agresiones”, dijo Romero.

Romero mencionó que en Nicaleaks aparecen correos electrónicos que ella recibió y respondió a la supuesta  Coordinadora Guerrillera en búsqueda de información sobre los grupos armados, lo que evidencia en la práctica que su cuenta privada fue hackeada.  Asimismo dice que junto a la nota en que la llaman “vocera oficiosa” está una imagen reciente de ella en un viaje a Costa Rica, donde participó en una Conferencia Latinoamericana sobre Políticas de Drogas.

La periodista advirtió lo peligroso que resulta que la estén “marcando”. “Hubo declaraciones de altos funcionarios que decían que a Carlos Guadamuz lo querían matar por las locuras que decían. No quiero aparecer que digan murió en un accidente, los accidentes existen en este país que nadie ha podido documentar, pero son sospechosos estos accidentes”, declaró.

Merlo niega acoso, pero…

Ante los señalamientos, el periodista Oscar Merlo negó que fuese un acoso y dijo vía telefónica que “ella tiene derecho a una reacción” después de las publicaciones realizadas por Nicaleaks. “Yo tengo desde hace rato unos correos que me habían enviado de las fuentes viejas que yo manejaba cuando estaba en El Nuevo Diario”, dijo.

Merlo insistió que basaba lo que escribió en “documentos” y acusó al periodista de Radio Corporación Alfredo Salinas—otro de los objetivos de sus publicaciones—de reclutar a la periodista de La Prensa. “Yo no creo que ella esté participando en grupos armados directamente, sin embargo está fungiendo como vocera sin darse cuenta”, matizó.

El diálogo con Merlo se dio en estos términos a partir que se le hizo ver de lo delicado de sus señalamientos y que los hacía basados en fuentes anónimas. A lo que él dijo que provenían de los contactos de Romero en Costa Rica.

-Viéndolo desde afuera se puede ver como una campaña sucia—le hicimos ver.

-- Fijate que no es campaña sucia. Las cosas se ven como uno quiera verla. En Nicaragua ha sido siempre así. Si  vos estás en un bando vos ves las cosas sucias, y si estás en el otro lado ves lo que hace el otro sucio.

Merlo se definió como un periodista de izquierda y negó que tuviese contactos con el FSLN.  “Cuando me corrieron de El Nuevo Diario tuve que vender todas mis babosadas para pagar mis deudas, no recibí ni un solo centavo del FSLN. No tengo contacto con ningún funcionario del FSLN y, si lo tuviera, ya se hubiera sabido porque aquí todo se sabe”.

Cenidh pondrá en conocimiento a OEA

Ajeno a estas declaraciones, el director ejecutivo del Cenidh, Mauro Ampié, destacó el trabajo de servicio público que Elizabeth Romero realiza en las páginas del diario La Prensa y anunció que presentarán el caso al nuevo relator especial para la libertad de expresión de la Organización de Estados Americanos, Edison Lanza.

“Los medios que llevan a cabo una labor crítica al ejercicio del poder son vitales, por lo tanto nos preocupa como Cenidh la denuncia que nos presenta Elizabeth”, sostuvo Ampié.

Además de Romero, Ismael López, reportero de Esta Semana,  denunció en octubre de 2013 que oficiales de la Dirección de Investigación para la Defensa, adscritas al Ejército de Nicaragua, le dieron seguimiento e intimidaron. La inspectoría militar nunca abrió una investigación al respecto. López era otro de los valientes periodistas que estaban cubriendo el tema de las bandas armadas.

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