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¿Por qué leer a Roberto Bolaño?

Los libros de Bolaño son un placer por su frescor, originalidad y lo sutil de su contenido

Gonzalo Mas | 30/8/2014

Para mí, leer a Roberto Bolaño es como beber una Coca-Cola. En contraposición, considero que leer a los autores que hasta ahora he recomendado (Víctor Hugo, Virginia Wolf, etc.) es el equivalente a degustar un buen vino. Pero no se confundan: no puedo más que mostrar respeto por las refrescantes novelas de Roberto Bolaño.

Me explico: Mi relación con la literatura no siempre ha sido placentera. Retomando el ejemplo del vino, considero que para saber apreciar uno bueno es necesario degustar muchos y muy variados caldos. Normalmente, la primera vez que probamos el vino no nos gusta y sólo lo apreciamos una vez nuestro paladar se acostumbra a su particular sabor.

Entendí la literatura de una forma análoga: Tratando de educar mi paladar literario, he leído muchos libros sin llegar a entenderlos del todo. He acabado muchas novelas que, al poco de empezarlas, ya sabía que no me iban a gustar.

Esto ha supuesto un riesgo: El de acabar con mi propia afición literaria. Hace unos años empecé a leer El viejo y el mar, de Ernest de Hemingway. La novela no me enganchó, pero me forcé en continuar leyéndola. La consecuencia fue que mi intelecto rechazó la lectura y no volví  a leer durante más de un año. Nunca, en mi vida adulta, he estado tanto tiempo sin leer.

Lo que intento decir es que la lectura ha de ser, también (antes que nada, tal vez), un placer. Y los libros de Bolaño lo son por su frescor, su originalidad y por lo sutil de su contenido. Quizás con sus novelas no vayamos a descubrir los grandes secretos de la humanidad pero, ¿y qué más da?

Wikipedia, la enciclopedia libre de internet, explica cómo, a pesar de haber escrito muchas novelas y cuentos, Roberto Bolaño nunca dejó de considerarse a sí mismo como un poeta. De hecho, se le considera uno de los creadores del movimiento poético conocido como “infrarrealismo”, cuya  consigna consistía en "volarle la tapa de los sesos a la cultura oficial". Según Wikipedia, Luis Echeverría, presidente de México, para potenciar la actividad cultural del país, polarizó  la sociedad artística en dos mundos: la gran cultura y la cultura popular. El primero de estos mundos, representado quizás por Octavio Paz, se refiere a los artistas que estaban beneficiados de alguna manera por el gobierno. En el otro extremo se encontraba el mundo de la cultura popular, que para los infrarrealistas estaba asociada a una revolución izquierdista y estaba compuesta por aquellos artistas que se oponían a la compra y venta de talento. Así, más que por sus propias lecturas, los infrarrealistas se caracterizaban por sabotear lecturas, presentaciones de libros, entregas de premios u otras actividades literarias de los poetas pertenecientes a este primer mundo de la "gran cultura", explica la enciclopedia en línea.

En la obra de Bolaño destaca especialmente Los detectives salvajes, su quinta obra, que fue publicada en 1998. La novela se divide en tres partes: "Mexicanos perdidos en México", "Los detectives salvajes" y "Los desiertos de Sonora". La primera es el diario personal de uno de los personajes de la novela. La segunda, la más extensa, está formada por una serie de testimonios de numerosas personas, y la tercera retoma el diario iniciado en la primera parte.

Putas asesinas es el segundo libro de cuentos del escritor. Está formado por trece cuentos, el séptimo de los cuales aporta el título del libro. Al igual que otros libros de Bolaño, muchas de las historias de éste están narradas por alguien que podría ser su álter ego.

Bolaño nació en Chile, pero vivió los años de su adolescencia en México. También vivió en España, donde murió en Barcelona prematuramente a los 50 años a consecuencia de una insuficiencia hepática. Bolaño vivió sus últimos años saliendo poco de casa. Según cuentan sus conocidos más cercanos, mantuvo intactos hasta el final su calidez, su sentido del humor y su ironía, así como su gusto por las largas conversaciones, las polémicas y el debate. Sus cenizas fueron arrojadas al Mediterráneo.

Hoy en día Roberto Bolaño es ya un clásico de la literatura en español: Varias de sus novelas figuran entre los 15 primeros lugares de la lista confeccionada en 2007 por 81 escritores y críticos latinoamericanos y españoles, con los mejores 100 libros en lengua castellana de los últimos 25 años. Por eso, recomendar su lectura es una apuesta segura. Sólo por eso yo animo a leerle, pero también por su originalidad, su frescor y por lo ligera que resulta su narrativa. Yo la recomiendo especialmente para esos momentos en los que la cabeza nos pide un libro entretenido, sin por ello renunciar en absoluto a una literatura de calidad.

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