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Acusado de disparar con AK es ex capitán de tropas especiales del ejército

El enigma de 'Yalí' en masacre del 19

Policía describe al prófugo como criminal común, ejército calla sobre su carrera como militar sandinista; y surgen más interrogantes sobre el móvil de la masacre

Ismael López | 18/8/2014
@lopezismael

Meses después de la insurrección que puso fin a la dictadura somocista, Pablo Manuel Martínez Ruiz, le manifestó a tres de sus ex compañeros guerrilleros que se iba para El Salvador a combatir con la guerrilla del FMLN porque ya en Nicaragua “estaba todo aburrido”.

Martínez Ruiz tenía 20 años por aquél entonces. No logró irse porque lo detuvieron en la frontera cuando intentaba pasar con varios hombres armados y lo convencieron que se quedara y se integrara al Ejército, cuentan ex militares que piden anonimato.  Ahora es acusado por la Fiscalía de planear y ejecutar –junto con otras 13 personas—un atentado que dejó a cinco simpatizantes  del FSLN muertos y a 25 heridos en dos emboscadas el 19 de julio cuando se celebraba el 35 aniversario de la Revolución.

El enigma sobre el papel de este ex militar, a quien la policía presenta como un “criminal común” pero sus ex compañeros de armas describen como un revolucionario comprometido, es una de claves que permitiría desentrañar las interrogantes sobre el móvil de la masacre del 19 de julio.

En el barrio San Judas, donde Martínez Ruiz habitó hasta hace cinco años, sus vecinos lo identifican como un hombre callado, que nunca hizo amistad con nadie, que salía muy temprano para su trabajo y regresaba muy tarde.

--Se retiró como capitán del Ejército. Aunque era militar siempre vestía de civil y desaparecía por meses y luego volvía aparecer—cuenta una de sus vecinas con la condición de mantenerse en el anonimato.

Martínez Ruiz es recordado con admiración por varios de ex retirados que combatieron con él en la guerrilla y en el ejército: fundador del Ejército Popular Sandinista, hijo del legendario Pablo (“Pablito”) Martínez Víquez –un sindicalista que dejó su huella en la Central Sandinista de los Trabajadores, después de haber militado en el Movimiento de Acción Popular Marxista Leninista (MAP-ML) y el Frente Obrero,  según cuenta el líder sindical Luis Barbosa. El ex capitan Martínez Ruiz es descrito como un militante ortodoxo, radical y buen guerrillero, casi un “rambo”.

Confidencial corroboró con ex compañeros militares de Martínez Ruiz, vecinos y familiares que fue parte de las Pequeñas Unidades de Fuerzas Especiales (PUFE), integradas por combatientes de élite con capacidad para realizar labores de inteligencia, golpes de mano, infiltrar al enemigo, son expertos en explosivos, paracaidistas y buzos,

El general retirado Hugo Torres no recuerda a Martínez Ruiz dentro del Ejército, pero le llama la atención que hasta ahora las autoridades no informen sobre su pasado militar. Confidencial buscó durante una semana la versión del Ejército a través de la oficina de Relaciones Públicas pero no obtuvimos respuestas.

El jefe del Ejército, general Julio César Avilés, no respondió en dos ocasiones el viernes pasado cuando los periodistas le preguntaron si Martínez Ruiz había sido militar. Sólo dijo que lo importante era que ya los “criminales” estaban siendo juzgados.

Durante los ochentas, Martínez Ruiz recibió entrenamiento en Rusia y luego se integró a los Batallones de Lucha Irregular (BLI), que combatían con la Contra en las montañas del país, cuenta un militar retirado.

--Yo veo esa imagen de él ahí, analizo lo que pasó y me cuesta creer que él sea capaz de disparar en contra del pueblo, de gente inocente, porque él quería mucho al pueblo, por ellos es que luchaba— dice con cautela un ex militar que combatió a su lado en la guerra contra Somoza.

La Fiscalía describe su participación en la masacre de la carretera panamericana de la siguiente forma: “El acusado Jairo Obando Delgadillo toma la escopeta calibre 12, el acusado Pablo Manuel Martínez Ruiz se arma de un fusil AK y el acusado Eddy Gutiérrez Delgadillo se arma de una escopeta calibre 12 y ahí estuvieron ocultos esperando que pasara la caravana de buses”

A sus ex compañeros de armas les manifestó que estaba viviendo en Chinandega. “Aparecía de repente en una moto, en un camión o en un microbús. Siempre venía de noche”, cuenta un compañero de él en el Ejército que mientras habla con un equipo de Confidencial observa para todos lados con nerviosismo.

Martínez Ruiz era cauteloso. No hablaba de su vida privada. Y en algunas ocasiones, cuentan sus compañeros, les manifestó que “en el gobierno había mucha corrupción”. En otras les dijo que tenía algún acercamiento con el Movimiento Renovador Sandinista. Sin embargo, ni el general retirado Torres, ni el diputado de esa agrupación, Víctor Hugo Tinoco lo recuerdan.

Su llegada a Ciudad Darío

Pablo Martínez Ruiz llegó a Ciudad Darío meses después de los disturbios por las elecciones presidenciales del 2011, cuando en ese municipio norteño, la oposición y el oficialismo se trenzaron en batallas campales por los resultados electorales.

Participó en algunos eventos sociales con connotados miembros de la oposición de Darío –que no quisieron hablar oficialmente para este reporte—y rápidamente manifestó que a Daniel Ortega no lo iban a sacar con los votos y que el “pueblo tenía que armarse”, dijo un político del municipio.

En esas reuniones estuvo acompañado por varios de los que ahora son acusados junto con él de la masacre. Según la Fiscalía, Martínez Ruiz, Wilfredo Balmaceda –ex concejal del PLI--, Leonel Poveda, ex miembro de la Resistencia, Eddy Gutiérrez, Jairo Obando, José Cortez y dos campesinos de San Ramón, planearon y ejecutaron el atentando del 19 de julio.

Los planes comenzaron, según la acusación fiscal, el 10 de junio. En un video que mostró la Policía, aparece Poveda confesando el crimen y precisando que el lugar de la emboscada lo escogió Martínez Ruiz.

“Poveda déjame a mí, yo escojo el lugar, yo tengo experiencia” le dijo Martínez Ruiz, alias Yalí, según confesó Poveda.

La Fiscalía precisa en su acusación que fue Martínez Ruiz quien suministró 30 cartuchos de escopetas a Eddy Gutiérrez y Jairo Obando para el ataque. Y que él disparó el AK-47.

El juez Henry Morales mandó a juicio a los acusados para el tres de octubre, en una audiencia maratónica en Managua, donde el judicial aceptó la unificación de las causas (de los  tira piedras y los acusados de perpetrar el ataque) y se mostró competente para juzgar el caso.

La causa fue entablada en Managua, luego de que un judicial matagalpino, alegó falta de competencia porque parte de los hechos se habían consumado en Tipitapa.

Según la Fiscalía, los hermanos Torres, oriundos de la comunidad de las Pilas, fueron contratados por el transportista Walter Balmaceda –que a su vez había sido contactado por su primo Wilfredo Balmaceda-- para apedrear las caravanas, que los buses redujeran velocidad y que la emboscada tuviera éxito.

 

Seis hipótesis sobre la masacre

El general retirado Hugo Torres, fue a comienzos de los ochentas, jefe de la Seguridad del Estado. Según el militar retirado y militante del MRS, la versión que ha dado la Policía de que se trató de un hecho de delincuencia común no resulta creíble.

“Los elementos del móvil, ¿Qué es lo que causa este hecho? no queda claro, ¿Por qué motivo una docena de ciudadanos realizan una acción criminal sólo porque querían matar gente inocente? no es aceptable”, dijo Torres.

Según Torres sobre la masacre del 19 pueden tejerse por lo menos seis hipótesis, ninguna de las cuales beneficia al régimen de Daniel Ortega:

1. Podrían haber sido los grupos armados que operan en las montañas del país y que el gobierno no quiere reconocer, porque reconocerlos significa darles carácter de fuerzas beligerantes, reconocer el carácter de fuerzas políticas. “Y precisamente sobre los jefes de varios de esos grupos ha actuado la Policía y el Ejército y han sido ultimados”, dijo el general retirado.

2. Producto del descontento de gente que ha sido perseguida por el régimen.  El régimen ha venido cultivando agravios con todo el mundo en el campo. Nosotros no tenemos ni idea de lo que significan esos agravios, de que te nieguen una cédula para poder ser ciudadano, o que se te obligue a buscar una carta de los CPC para conseguir algo en los centros de salud. Pudo haber sido eso que los motivó a cometer ese acto irracional.

3. Alguien interesado en que Aminta Granera no continúe al frente de la Policía para dejarla mal parada… y tener oportunidad de subir a la jefatura.

4. Acción del narcotráfico dándole vuelto a algún favor no pagado por el régimen o a golpes propinado a alguno de los cárteles.

5. Narcotráfico con sectores resentidos. Se unen los dos bandos y ejecutan una acción como esa.

6. Facciones descontentas del orteguismo: Pudiese haber sido un golpe propinado por algunas facciones del orteguismos, producto del descontento por sentirse desplazados. 

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