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Maratónica audiencia contra acusados, familiares califican acusación de "novela"

Fijan juicio, pero se desconoce causa de masacre

Fiscalía establece como sitio clave de la "conspiración" el municipio de Tipitapa, pero juez de Managua se declara competente para llevar el proceso. Juicio inicia el 3 de octubre

Octavio Enríquez | 14/8/2014
@cabistan

La justicia de Nicaragua aceptó este miércoles procesar en Managua a los acusados por la masacre del 19 de julio, en una maratónica audiencia en que la Fiscalía describió la supuesta conjura que permitió las emboscadas que cobraron la vida de cinco personas y dejaron 24 heridos en dos vías del departamento de Matagalpa.

La investigación continúa sin responder cuál fue el móvil de los ataques. Seis días después que la primera comisionada Aminta  Granera, jefa de la Policía Nacional, presentó a los presuntos autores materiales del crimen en Plaza El Sol, fueron llevados ante el juez sexto penal de audiencia,  Henry Morales, quien decretó prisión preventiva y los remitió a juicio provisionalmente para el tres de octubre a las diez de la mañana.

El hilo que permitió juntar la historia de los campesinos de Las Pilas, un transportista de Ciudad Darío, y los supuestos autores materiales del crimen fue una reunión sostenida el 17 de julio a las 1:30 de la tarde en Tipitapa, municipio de Managua, en el sector de la gallera, ubicada en el kilómetro 22 de la carretera panamericana 100 metros al sur.

El lugar resultó clave para dos decisiones judiciales en el proceso. El juez consideró como el hecho más grave, descrito en la acusación de la Fiscalía, la conspiración que se llevó a cabo en Tipitapa y no el asesinato en Ciudad Darío, por lo que se declaró competente para conocer el proceso pese a que Tipitapa tiene sus propias autoridades judiciales.

Antes de la reunión del 17, que fue citada desde la primera acusación en Matagalpa, se contaba  que los campesinos Juan José, Gregorio Tórrez y Erick Salgado se habían juntado inicialmente en la comunidad Las Pilas un día antes y después se habló de otra sesión en Tipitapa. Ésta última fue entre Juan José con una persona desconocida. No habla de la participación de más personas.

Sin embargo, cuando ampliaron la acusación el 25 de julio para implicar al transportista Walter Balmaceda, que aseguró que había llevado a los campesinos a Managua para participar en la celebración del 19 de julio, la fiscalía de Matagalpa ya lo colocaba participando de una reunión en Tipitapa.

"Aparece" Wilfredo Balmaceda

La Fiscalía identifica ahora al transportista, que es empleador de los Tórrez, como pariente de Wilfredo Balmaceda, otro de los acusados y el encargado de garantizar la logística para que se cometiera el crimen según las autoridades.

“El acusado Wilfredo Balmaceda Castrillo, quien participó en una reunión con los acusados Walter José Balmaceda Ruiz, Juan José Tórrez Espinosa, Gregorio Tórrez Espinosa, Erick Antonio Salgado y un menor de edad, donde realizaron las labores de planificación  y distribución de tareas, de contención y distracción de las caravanas de buses con el propósito de reducir  la velocidad de los buses”, puntualizó la fiscal auxiliar de Managua, María del Socorro Oviedo Delgado.

La versión oficial contradice lo relatado días atrás por los familiares de los primeros acusados, que colocan antes de la tragedia a los campesinos viajando a Ciudad Darío a retirar un bono para hacer un gallinero como parte de un programa gubernamental conocido como “bono patrio”, el que habría entregado el alcalde sandinista de esa localidad.

Uno de quienes lo confirma es Carlos Loáisiga, secretario de la Juventud  Sandinista de la comunidad Las Pilas, quien defiende la inocencia de los procesados y viajó a Managua antes de mediodía en medio de los rumores que se habían desatado de que serían citados todos los procesados a la audiencia de Morales.

Loáisiga ratificó en días pasados a Confidencial que los Tórrez fueron a retirar el bono gubernamental y aclaró su involucramiento en el caso. Juan José Tórrez dijo ante los medios de comunicación, lo que luego fue ofrecido como prueba por la Fiscalía en Matagalpa,  que se había reunido por diez minutos en Tipitapa con El Alacrán, que resulta ser el secretario de la JS, Carlos Loáisiga, un hermano de éste, que es el secretario político del FSLN, “Lucio” y otro vecino alias “Pichingo”.

Esta vez la Fiscalía de Managua ofreció 52 testimonios entre víctimas en los buses y oficiales, las investigaciones en la zona del crimen, el hallazgo de las armas abandonadas, como las pruebas principales con las que pretenden demostrar la culpabilidad de los imputados y su participación en la emboscada realizada en el kilómetro 76 de la carretera panamericana por un lado y en el sector de Wabule, en la carretera San Ramón- El Jobo. En el primer ataque murieron cuatro personas y en el segundo se agregó otra víctima mortal.

Más órdenes de captura

La Fiscal Oviedo pidió en la audiencia, que duró seis horas, además orden de allanamiento y captura contra Pablo Manuel Martínez Ruiz y Marvin Sequeira, señalado de proveer las armas la noche del 18 de julio.

Dos escopetas y un fusil AK fueron entregadas a las diez de la noche antes de llegar a la comarca San Juanillo, en el kilómetro 88 de la panamericana norte. “Los acusados Eddy Antonio Gutiérrez, Pablo Martínez y Jairo Antonio Delgadillo se bajaron de la camioneta Toyota placa M05113, dejan la camioneta en la trocha, se van encaminando aproximadamente siete kilómetros por vereda hasta llegar a la quebrada (seca y sin agua) del sector Las Delicias, a las diez de la noche llegó el acusado Marvin Sequeira, cuñado de Eddy Gutiérrez, a bordo de una bicicleta montañera, llevaba adentro de un saco macen tres armas de fuego”, dijo Oviedo.

Aunque la Fiscalía señala como el lugar clave de la conspiración Tipitapa, en su misma acusación detallan que las reuniones de conspiración iniciales el 20 de junio y luego para precisar detalles el diez de julio ocurrieron en la casa de Eddy Gutiérrez, en Ciudad Darío Matagalpa.

Pese a que la acusación señala a Wilfredo Balmaceda como el encargado de la logística, el Ministerio Público dice que los supuestos asesinos huyeron del lugar y se fueron por veredas hasta sus casas donde se ocultaron.

Oviedo rechazó que se haya violentado las garantías del proceso, tras las denuncias de los familiares que denunciaban que sus familiares habían sido secuestrados por las autoridades en algunos casos desde el 25 de julio. En el escrito, ella admitió que los nuevos acusados  fueron presentados  ante ellos el ocho de agosto, un día después de la conferencia de Granera y cinco días antes que fuese finalmente presentados  ante el juez Morales.

Al escuchar las acusaciones, los familiares de Wilfredo Balmaceda las calificaron de novela. Casi al cierre de la audiencia, el juez Morales permitió que los  familiares se encontraran durante algunos minutos con los procesados. Se abrazaron, lloraron ante un dispositivo policial formado por la Dirección de Operaciones Especiales y oficiales de línea que sumaban más de 30 efectivos solo en el salón judicial.

Durante la audiencia, en distintos momentos, asistió el comisionado general Ramón Avellán, a cargo de las investigaciones a nivel nacional, junto al comisionado mayor Juan Ramón Gámez, jefe de la Dirección de Auxilio Judicial, adonde fueron enviados los campesinos y restos de capturados en Managua después de sus capturas sorpresivas en los departamentos de donde son originarios.

¿Qué pasó en Wabule?

Según la Fiscalía, en el sector de Wabule, los disparos lo realizó Rosendo Antonio Huerta, quien recibió el apoyo de Zacarías Cano. Pero relatan una extraña reunión para planificar el hecho el 18 de julio a las 6:30 de la tarde, con quienes se habría encontrado la jefa policial de San Ramón, Matagalpa,  porque llegó a advertirles de las regulaciones impuestas por las autoridades en ocasión de la conmemoración de la revolución sandinista.

La reunión que se realizó con cuatro sujetos desconocidos ocurrió supuestamente en la casa de Ramiro Huerta y la jefa policial es la subcomisionada Melania Patricia Obregón. Ella "observa la presencia de los acusados, dirigiéndose hacia ellos, dándosle a conocer las regulaciones establecidas por la Policía Nacional, en relación a la conmemoración de la Revolución Popular Sandinista, dirigiéndose hacia ellos por efecto de que en años anteriores para este tipo de festividad ya estas personas habían alterado el orden en el Municipio".

El ataque en este sector ocurrió 300 metros al oeste del puente Wabule a las 11:30 de la noche. La acusación dice que Huerta hizo disparos de AK, impactando uno en la caja de cambios del bus causándole una lesión al conductor en la pierna izquierda. En el lugar, según la Policía, encontraron 15 casquillos, una botella de licor con la leyenda de Estrellita que supuestamente contiene las huellas que ubican a Huerta en la zona. Según las pruebas ofrecidas, hubo una inspección que determinó que Huerta tenía residuos de pólvora.

 

 

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