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Fallece Juan Bautista Arríen, uno de los educadores más grandes de Nicaragua

El país llora a uno de sus grandes maestros

La UCA oficiará una misa en honor a su ex rector. Edgar Tijerino, su amigo desde hace 50 años, recuerda su apostolado y su huella en el deporte

Octavio Enríquez | 10/8/2014
@cabistan

El profesor  Juan Bautista Arríen, representante permanente en Nicaragua de la agencia de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), falleció ayer en Managua a los 83 años luego de un quebranto de salud que lo mantuvo dos semanas en un hospital privado.

Nicaragua perdió así a uno de sus grandes educadores. Arríen, de origen vasco y radicado en el país desde 1956, dirigió hasta cuatro meses antes de su muerte el Instituto de Educación Xavier Gorostiaga en la Universidad Centroamericana (IDEUCA).

Las honras fúnebres se efectúan en la Funeraria Don Bosco de Managua. Rafael Lucio Gil, uno de sus amigos más cercanos y actual director de IDEUCA, informó este domingo que a las nueve de la mañana del lunes habrá una misa en la Universidad, en la que el fallecido fue rector en 1976 y donde se le recuerda por su papel destacado en la defensa de los estudiantes presos por la dictadura somocista.

Gil dijo que el lunes también a las 11 am el Ministerio de Educación le rendirá otro homenaje. El Ministerio de Relaciones Exteriores lamentó en una nota de prensa la pérdida del educador y lo califican escuetamente como “un extraordinario amigo, con grandes cualidades como sacerdote jesuita, educador, rector, doctor en filosofía y deportista”.  

“Creo que el legado es la firmeza para defender el tema de la educación como prioridad”, dijo el doctor Rafael Lucio Gil que recalcó la necesidad de la inversión en este sentido.

El cronista deportivo Edgar Tijerino Mantilla, amigo desde hace 50 años del profesor, destacó que escribió un artículo que tituló “El hombre y la sotana”, en el que dijo que el Padre Arríen dejó los hábitos para casarse, pero siguió ejerciendo el sacerdocio.

 “Le tuve más respeto sin sotana que con sotana, porque sin sotana tenía una seria responsabilidad que lo hacían vulnerable y él no lo fue, con su familia, como esposo, como ejemplo en la sociedad. Me parece que fue más incidente”, dice Tijerino.

Arríen abandonó la Compañía de Jesús en 1979. La amistad de ambos nació cuando el ex rector miró jugar fútbol cerca del entonces Ministerio de Gobernación, en Managua, a quien sería cronista. Lo invitó a entrenar en la UCA y el propio sacerdote dirigía sus prácticas al mediodía y ambos lograron ser campeones invictos en primera división durante 1968.

Un apasionado del deporte

 Fue toda la vida un enamorado del deporte, uno de los mejores cabeceadores en el futbol nacional. Fue exaltado al Salón de la Fama nacional  el diez de abril de 2010. Desde la UCA, creó complejos deportivos para el estudiantado: un estadio de béisbol, fútbol y un gimnasio techado.

El ex rector además es recordado porque jugó el segundo tiempo del partido de fútbol amistoso entre Nicaragua y el club argentino Estudiantes de La Plata el nueve de enero de 1966, en que el país ganó 2 a 1 a los visitantes y que es uno de los juegos más recordados en el imaginario popular.

“Fue un sacerdote apasionado por el deporte, pero fundamentalmente por el magisterio. Hizo un apostolado de eso. Fue uno de los rectores más beligerantes que tuvo la UCA en aquellos tiempos. Además pienso que se propuso como exigencia personal ser un ejemplo. Un hombre que  se interesó en dejar huella con el trabajo realizado y lo hizo”, dijo Tijerino.

El Centro Nicaragüense de Escritores  destacó, en un comunicado al conocer su muerte, su legado en la educación y la Filosofía. El Foro Educativo Eduquemos dijo que muy pocas personas en el país merecen el título de maestro y que Arríen era uno de ellos. Tijerino lo dijo de otra manera: “Él era una experto en antropología. Estudió teología, educación y es triste que la educación, que tanto necesita de tipos competentes como Arríen, pierda una columna de ese tamaño cuando más lo necesita”.

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