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Pruebas de Fiscalía débiles, mientras asesinos siguen impunes

Un "fantasma" para culpar a acusados por masacre

Fiscal presentará como testigo a detective que platicó con un campesino, quien le afirmó haber escuchado a los acusados planear atentado. Defensa califica de un sofisma la acusación

Octavio Enríquez | 5/8/2014
@cabistan

La Fiscalía General de la República ata cabos para hundir a los cuatro acusados de la masacre del 19 de julio, que fueron enviados a juicio el próximo 23 de septiembre a las nueve de la mañana en un proceso en que la carga de la prueba recae en investigadores de la Policía Nacional (PN), que suman 16 de un total de 40 testigos.

Quince días después de los atentados criminales, la PN sigue sin aclarar quiénes dispararon contra las caravanas sandinistas mientras los organismos de derechos humanos denuncian la desaparición de sospechosos, unos a manos de la Policía y otros del Ejército, mientras otros son traslados violentamente hasta las celdas de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), en Managua.

Yessenia Dolmus, la fiscal auxiliar de Matagalpa, ofreció como elemento de convicción al juez Wilford Bustamante, un hombre de confianza del partido de gobierno en las  estructuras  judiciales en Matagalpa, la entrevista con un oficial que relatará el testimonio de un campesino que le aseguró que escuchó a los implicados planificar la masacre en la comunidad  de Las Pilas.

Pese a la relevancia de la declaración, el campesino no fue convocado como testigo protegido para hacer parte del juicio y ni siquiera tomó los datos del hombre, según la defensa que lo calificó inmediatamente como un fantasma.

Los campesinos sandinistas de Las Pilas, Juan José, Gregorio Torres y Erick Salgado, y el transportista Walter Balmaceda, escucharon a la fiscal cuando ofreció  como testigo al detective Luis Antonio Centeno Castro.

Centeno Castro le relató que el veinte de julio pasado a las 11 de la mañana se encontró en Las Pilas con un ciudadano “delgado, piel morena, cara delgada, de camisa a cuadro, pantalón jeans azul y de botas de hule, quien portaba un machete en la mano derecha”.

Después de identificarse como policía, le preguntó si sabía lo que había ocurrido el 19 de julio en el kilómetro 75.3 en la carretera Managua-Matagalpa, y éste le respondió que sí. Según la fiscal, el detective le preguntó al campesino si en la comunidad se había notado algo extraño, si hubo presencia de forasteros en los días anteriores al suceso, a lo que respondió que no.

Finalmente, le confió que le contaría algo, pero que no le iba a dar su nombre “por seguridad de él y su familia”. El campesino pasaba por la casa de Juan Tórrez entre las tres  y cuatro de la tarde el miércoles 16 de julio de 2014.

Tórrez Espinoza se encontraba con su hermano Gregorio y con un muchacho de pelo largo de nombre Erick Salgado González y “cuatro sujetos más desconocidos”. Se saludaron, conversaron un rato hasta que cinco minutos después llegó Walter Balmaceda, el cuarto acusado y la persona que asegura que llevó a los campesinos  sandinistas a celebrar  hasta Managua el 19 de julio.

El campesino referido por el detective  dijo que pudo escuchar lo que decían gracias a que la voz de Balmaceda es fuerte. “Se despide de Juan (Tórrez) para continuar su camino, en ese momento escucha que Walter Balmaceda está planificando y distribuyendo tareas para llevar a cabo el acto de realizar disparos con armas de fuego a las caravanas de buses que trasladaban simpatizantes del FSLN cuando regresaran del acto del 35 aniversario de la revolución popular sandinista”, dijo Dolmus.

Parte del supuesto plan era trasladar a los implicados, a quienes asignó la tarea de lanzar piedras tal como aseguró la Fiscalía, mientras otro grupo no identificado haría los disparos. Los llevaría, según lo escuchado, en un bus y los dejaría en una finca ubicada en el sector de El Carmen, propiedad del transportista.

“Al darse cuenta este ciudadano de lo sucedido en la noche del 19 de julio, se puso a pensar que si de eso era lo que hablaban el 16 de julio en hora de la tarde, Juan con el señor Balmaceda,  y los otros sujetos,  por eso no iba a dar su nombre, por seguridad de él y su familia, ya que vive en la misma comunidad donde vive Juan Torres y su familia. Luego de darle esa información al testigo(es decir el oficial), este ciudadano se retiró del lugar”, dice la Fiscal.

Balmaceda niega el plan

Consultado por los periodistas, al final de la audiencia que duró  cuatro horas en Matagalpa, el transportista negó cualquier implicación tal como aseguró la Fiscalía. Las autoridades anunciaron que presentarán otros testigos para demostrar la complicidad de Balmaceda.

En otro momento, la fiscal aseguró refiriéndose al testimonio de un trabajador de la oficina de servicios municipales,  Ernesto José Sánchez Flores. Él dijo: “Lo raro es que el testigo observó que entre las Calabazas y El Carmen, Walter Balmaceda le subió a la música y no se escuchaba nada, este traía tres teléfonos y cuando salió de Managua venía llamando por teléfono y venía hablando con su hermano, el cual el testigo no le sabe el nombre. Walter tiene tres buses, los tres andaban en la  actividad. La orden era que Walter debía dejar a los pasajeros en el parque”.

Los familiares de Balmaceda calificaron los señalamientos como un montaje. Él explicó que conocía a los tres campesinos, porque trabajaban en sus propiedades y que su único pecado fue “hablar por ellos” ante la primera comisionada Aminta Granera.

La Fiscalía ofreció también como prueba un vídeo de Canal 6, en que al final de la audiencia del 24 de julio, Juan Tórrez declaró que se había reunido en Tipitapa con “El Alacrán”, “Pichingo” y “Lucio”. Los abogados defensores cuestionaron que no hayan sido llamados como testigos pues son personajes conocidos en Las Pilas.

Anduvieron retirando bono patrio

Confidencial conversó con  Carlos Loaisiga, conocido como “El Alacrán”, y se identificó como secretario de la juventud sandinista, mientras “Lucio” es el actual secretario político. El padre de ambos es Rubén Loaisiga, que durante 17 años coordinó al partido en esa comarca.

El muchacho defendió la inocencia de los procesados y aclaró que nunca anduvieron en Tipitapa, sino que ellos fueron a traer un bono en Ciudad Darío, entregado por el alcalde sandinista, conocido como patrio y que consiste en un programa partidario  para beneficiar con bolsas de cementos y todo lo necesario para hacer un gallinero.

Un bus lleno de pobladores llegó desde Las Pilas a apoyar a los campesinos, a quienes consideran inocentes. Justo al lado estaban algunos familiares de las víctimas. Quiso el destino que Gregorio Torres, el padre de los primeros imputados, compartiera el piso en el salón judicial desprovisto de asientos para los familiares con otro señor que perdió a un pariente en el atentado.

No se vieron, no se expresaron nada, pendientes como estaban de los cuestionamientos de la defensa y el planteamiento de la Fiscalía. Otro muchacho que dijo que había perdido a su hermano aseguró que los capturados merecían un castigo, que merecían que no les pasarán pero ni agua. En su mente, no podía creer que fuesen simpatizantes de su mismo partido quienes colaboraron para la masacre.

 

Caravanas sandinistas se apedreaban entre ellas

Darlin Obando es el defensor de los hermanos Juan José y Gregorio Torres. El abogado dijo que sus acusados son señalados de tirar piedras, sin embargo aseguró que no hay pruebas  que demuestren la participación de éstos en este sentido. Dijo que no miró entre las pruebas ningún dictamen técnico que asevere  que algún bus tenga vidrios rotos y que las únicas referencias están relacionadas con el hecho que las mismas caravanas  sandinistas se venían tirando piedra entre ellos.

El testimonio al que se refería era el de Abel Antonio Herrera Castillo, el policía a cargo del registro vehicular de Estelí, quien narró que no venían dando custodia a los buses de la caravana de Estelí, Madrid, Nueva Segovia, Matagalpa y Jinotega, pero sí venían apoyando en materia preventiva.

“Muchos de esos buses se venían tirando piedras, al llegar a la entrada de San Francisco Libre se encontraron una patrulla de Jinotega que estaba requisando debido a que se venían tirando piedras y ya se había ocasionado daños en la comunidad Las Maderas, detuvieron dos buses de Estelí, a los cuales les quitaron piedras a varios jóvenes, ya a la altura de las Playitas, encontraron una patrulla de Matagalpa del equipo GTR que tenía parado cuatro buses, que no logró identificar, a los cuales les estaban aplicando requisa aparentemente por lo mismo”, dijo la fiscal Dolmus en relación al testimonio que presentará de Herrera Castillo.

El otro punto de la acusación refiere como testimonio el caso de un señor que trasladaba simpatizantes del FSLN en un camión ganadero color rojo de baranda y que de pronto sintió “una pedrada en el ojo derecho”.

El doctor Carlos Baltodano, defensor de Walter Balmaceda y Erick Salgado, calificó de un sofisma la acusación de la Fiscalía e hizo nuevamente hincapié en las  contradicciones planteadas por la Fiscalía.

Seguridad muy tarde

El intercambio de pruebas también establece que  al menos tres oficiales, acantonados en Estelí, fueron designados para regulación del parque en Managua, al lado de los nuevos juzgados de Managua, para un plan relacionado al alcalde de esa ciudad, cuando  fueron avisados que debían trasladarse para dar  cobertura a otro punto donde se dirigían las caravanas.

El oficial Wilder Úbeda Castilblanco es citado por la Fiscal.  El testigo sostuvo que “por el lugar conocido como Las Calabazas, como a eso de las 9:15 de la noche, escucharon unas detonaciones de arma de fuego, el testigo venía conduciendo en ese momento, y se estacionó como a mil metros del punto donde estaban disparando, se bajó del vehículo, sacó el fusil AK y realizó una detonación en dirección donde estaban disparando, en ese momento no siguieron disparando, luego el testigo siguió la marcha a unas cinco cuadras estaba estacionado un bus, el cual hicieron señas al testigo que se detuviera”, narró la fiscal.

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