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Exprocurador considera imprecisa imputación presentada por Ministerio Público

Cuestionan acusación sobre masacre del 19

Novoa: estamos en un estado de excepción de facto, lo que explica las detenciones ilegales y la “aplicación extensiva” de las normas penales a manos de las autoridades

Octavio Enríquez | 2/8/2014
@cabistan

El ex procurador General de la República, Alberto Novoa, dijo que la acusación presentada por el Ministerio Público, contra tres campesinos sandinistas originarios de  la comarca Las Pilas, en Matagalpa, por el caso de la masacre del 19 de julio tiene muchas  deficiencias y es imprecisa en sus planteamientos.

“Desde el punto de vista procesal está acusación tiene deficiencias, tiene muchas deficiencias, que si hubiese sido aplicada correctamente por el juez debió no ser admitida, porque es imprecisa”, sostuvo Novoa.

A las puertas de una nueva audiencia judicial este cuatro de agosto en Matagalpa, Novoa sostuvo que Nicaragua vive un estado de excepción, sin que haya sido decretado oficialmente, lo que explica las detenciones ilegales  y la “aplicación extensiva” de las normas penales a manos de las autoridades.

“En el penal, extendieron los tipos penales: conspiración, provocación, asesinato, crimen organizado, todo en concurso real,  ¿qué cosa es el concurso real? Concurso real no es más que la voluntad o finalidad de una persona de realizar un delito, luego otro delito, y otro delito así, a manera de concurso real. Yo entro a una casa, hiero a alguien, violó alguien y después robo. Esto no, esto no se dio en este caso, ¿por qué razón? Porque la secuencia narrada en la acusación  establece que hubo una  serie de actos que tenían por finalidad, eso sí, la finalidad era la muerte o lesiones de las personas. Eso no se puede diferenciar por qué razón, por las circunstancias del hecho”, advirtió Novoa.

“Yo creo más bien que este es un acto de terrorismo, que no está establecido en la propia acusación, pero es un acto de terrorismo”, explicó.

Novoa dijo que los vacíos complicarán al judicial a la hora de determinar las condenas individuales. Además de los tres campesinos acusados de lanzar piedras contras las caravanas, para facilitar la emboscada, el Ministerio Público acusó al conductor del bus, Walter Balmaceda, el único testigo que tenían los campesinos para probar que el 19 de julio habían viajado a Managua a participar en el acto oficial del 35 aniversario de la revolución sandinista.

Novoa consideró que está imperando en el caso una voluntad del Estado que avala que se pase encima de determinadas normas y garantías para llevar a cabo el enjuiciamiento. “Cualquiera puede ser apresado, detenido más de las horas, interrogados y no hay información. Desgraciadamente las heridas están frescas, desgraciadamente la historia puede repetirse, no es muy larga, no es de vieja data, no estamos hablando de la época de los ochenta, estamos hablando de la represión de Somoza contra el pueblo”.

¿Quién suministro el armamento?


El capitán retirado del Ejército de Nicaragua, Sergio Martínez, dijo que hay muchas preguntas  que la Policía Nacional no ha respondido sobre los datos recopilados en la escena del crimen y que podrían contribuir a investigar la procedencia del armamento.

Según la acusación, la Fiscalía cuenta con doce casquillos de fusil AK, un cartucho de éste tipo de arma, 21 casquillos de escopeta. Martínez dice que a partir de los datos recopilados los investigadores ya deberían haber podido determinar el número de tiradores que participaron en el acto terrorista y la procedencia de las municiones, un dato rastreable en el Registro Nacional de Armas.

“La información con la que cuenta la Policía ahorita la ha estado limitando, dosificando, dándole a conocer de una forma discrecional como para ir a conveniencia fabricando los escenarios que nos puedan llevar a la ciudadanía a tener información sobre el hecho. Se  demanda un actuar profesional de la Policía, una investigación exhaustiva y eminentemente técnica”, dijo Martínez.

A diferencia de las autoridades que consideran el acto un hecho de delincuencia común, la descripción de Martínez alienta otra hipótesis. “Si vos le decís al vecino hay en el barrio un perro con rabia que mordió un niño toma una escopeta y anda matalo: no es para cualquier cristiano. Primero tal vez  ni le da y después también no tiene tal vez el hígado. Además que se juntaron una cantidad de gente que tiene las características de matones, sicarios,  o que tiene la experiencia para ver atacado en otras ocasiones a grupos de civiles”.

Martínez dijo que casos como éstos no se habían visto en la historia reciente de Nicaragua, sólo en situaciones lamentables del pasado donde reinó la impunidad. 

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