Confidencial » Opinión » Leer artículo

Salvemos el Gran Canal Interoceánico

No existen razones técnicas, financieras o ambientales que condicionen obligatoriamente el empleo del Gran Lago Cocibolca como parte de la ruta del canal, forzando excavaciones del cauce en su lecho

Salvador Montenegro Guillén | 30/7/2014

Me declaro convencido de la trascendencia que tendrá para el futuro desarrollo de Nicaragua el aprovechamiento racional de los recursos hídricos contenidos en nuestras cuencas.   En los últimos cinco siglos de nuestra historia, el patrimonio hídrico nacional  ha sido menospreciado, subutilizado, contaminado y degradado profundamente, como consecuencia de nuestra ignorancia del valor, ventajas  y potencial que significa contar con dichos recursos,  los cuales en el mundo moderno adquieren cada día mayor importancia especialmente en tiempos de incertidumbre por la variabilidad y el cambio climático. Contradictoriamente, dicha riqueza intrínseca y nuestra ubicación continental han motivado intereses de países tanto cercanos como  lejanos  en búsqueda de beneficiarse de nuestro patrimonio.

La atención nacional e internacional se ha concentrado en los recientes anuncios sobre la ruta escogida para la construcción del Gran Canal Interoceánico por Nicaragua (GCIN), circulando abundantes y apasionados comentarios:unos entusiastamente positivos, otros fatalmente negativos,  sobre posibles  efectos  sociales, económicos y ambientales de esta iniciativa.   Especial énfasis han merecidolos posibles  impactos sobre el Gran Lago Cocibolca, que sigue siendo el gran desconocido. Dicha  preocupación es legítima y sumamente válida porque los recursos contenidos  en este lago son esenciales para el desarrollo y supervivencia de Nicaragua, con canal o sin él.

La falta de objetividad científica

Infortunadamente, la falta de objetividad prevalente causada por formación de bandos  claramente partidarios  a favor o en contra de las iniciativas  amparadas bajo la Ley 840, produce sesgos que no consideran la argumentación  científico técnica como instrumento  crítico de evaluación, en  esta situación que no puede ser blanca o negra.   

Objetivamente, esta compleja situación debe examinarse desde todos los ángulos posibles porque si bien asumimos que  los objetivos planteados contribuirían al anhelado bienestar y desarrollo nacional urgentemente necesitados,  los efectos indeseables sobre el ecosistema lacustre podrían inutilizar irreversiblemente los usos óptimos  ( abastecer con agua potable a millones de personas en Nicaragua y países cercanos,  posibilitar el desarrollo agroindustrial e irrigación de los mejores suelos de Occidente, entre otros ),  también resulta innegable que la dinámica lacustre natural amenaza  la  perdurabilidad del canal, obra que resulta especialmente vulnerable si llegara a construirse a través del Cocibolca. Los efectos primarios  causados por el lago  sobre el GCIN en caso atraviese sus aguas, sellarían fatalmente el destino de esta trascendente iniciativa.

La selección de la ruta sin información básica

Aún sin conocer a profundidad las condiciones naturales y dinámica lacustre, se ha anunciado  la decisión de excavar un cauce imposible de mantener operable,  que sería fatal tanto para la sostenibilidad ambiental del  GCIN proyectado,  como del lago y sus usos óptimos, ambos casos trágicos para Nicaragua.

La información presentada por la empresa china deja claro que las corrientes lacustres no fueron estudiadas, que el último mapa batimétrico (1972)  no ha sido actualizado, que no hay mapa lacustre de fallas geológicas, y que el grave problema de la acumulación de sedimentos pretenden resolverlo construyendo murallas o diques a ambos lados del proyectado cauce de 105 km de longitud.   Ninguno de dichos problemas es trivial, sorprende el  escaso nivel técnico de atención al segmento más frágil en la ruta seleccionada y más  aún que no se evalúen apropiadamente los riesgos lacustres para la sostenibilidad ambiental del GCIN.  Resulta inadmisible que no se prevea el colapso del cauce en el lago  por falta de sostenibilidad ambiental:la naturaleza destruye en horas el trabajo humano de muchos años. El Cocibolca,  lago extenso, cuya área variable supera 8200 km2,es sorprendentemente somero, con promedio de 12.5m de profundidad.  Su masa de agua constituye una delgada lámina que cubre un valle sumamente plano, receptor secular de millones de toneladas de sedimentos de dos países, sometido a vientosconstantes.  Estos hechos simples, son la mayor amenaza sobre el cauce que sufriría dichas fuerzas naturales incontrolables. 

Los verdaderos riesgos

El Cocibolca es demasiado valioso ecológicamente e importante económicamente para el desarrollo nacional  como para arriesgarlo con un cauce cuyo trazado no exige forzosamente  el tránsito por su lecho, ya que felizmente existen otras opciones al construir enteramente por tierra dicho canal, siendo siempre posible emplear las aguas lacustres entonces. Empecinarse en atravesar al Cocibolca es un doble riesgo innecesario cuyo fracaso Nicaragua no puede asumir:arruinar el lago y desperdiciar  la oportunidad de construir correctamente el GCIN.  Estas alternativas deben ser obligatoriamente  evaluadas por la empresa china, en el interés del proyecto y de Nicaragua. 

Resulta incomprensible que  sin justificación técnica u obligatoria necesidad se haya decidido arriesgar el futuro del GCIN  en el tramo de la ruta de mayor inestabilidad física.  Las poderosas corrientes lacustres,  el carácter somero del fondo del lago, y la continua sedimentación proveniente de la erosionada cuenca binacional, son incontrolables  y actuarán  contrariamente a los fines del GCIN,  desbordando la capacidad física, tecnológica y financiera humana.

No existen razones técnicas, financieras o ambientales que condicionen obligatoriamente el empleo del Gran Lago Cocibolca como parte de la ruta del GCIN,  forzando excavaciones del cauce en su lecho.  La empresa china ha evaluado exclusivamente las rutas del neoliberal  Perfil Bolaños y el diseño imperialista del Siglo XIX que por inercia histórica heredaron la idea del tránsito por el Cocibolca, sin justificación  técnica alguna.  Ellos son capaces de hacerlo mucho mejor. Por amor a Nicaragua, y a la causa sandinista,  tenemos que escudriñar otras opciones superiores.

En consecuencia,  para posibilitar los logros económicos, sociales y ambientales que nuestro Gobierno ha planteado con este proyecto,  hay que salvar el  Gran Canal Interoceánico por Nicaragua, y para ello, debe construirse fuera del Gran Lago Cocibolca. 

---------------------------------------

*Director del Centro para la Investigaciones de Recursos Acuáticos de Nicaragua, CIRA, UNAN Managua

Más en: La promesa del Gran Canal

Más en: Nación

Otros artículos del mismo autor