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Juego en equipo se impone en Brasil 2014

Alemania: Once que fueron uno

Latinoamérica se queda sin Copa. Polémica por el balón de oro a Messi

Octavio Enríquez | 14/7/2014
@cabistan

Huérfano de las genialidades de algunos de los mejores jugadores del planeta, al dios fútbol esta vez le rindió culto la estrategia del juego en equipo. Brasil 2014 se despidió con la copa en manos de un onceno que trabajó diez años para lograr su cuarta corona según el técnico alemán Joachim Löw, que elevando los puños en alto envió al mundo el mensaje feliz del logro de la selección alemana.

El rival derrotado 1 a 0, Argentina, había llegado en cambio al torneo con la esperanza de ser guiado por el ángel de su mejor jugador, Lionel Messi, que ganó un polémico balón de oro, pero que marcaba una tónica que se repetía en otras grandes selecciones. Pasó con Brasil y Neymar. Pasó con Cristiano Ronaldo y Portugal. Dependieron del gran  jugador.

“Alemania fue el equipo más constante durante todo el mundial. De la forma que jugó el primer juego lo hizo con el último. Siempre con buen orden táctico, jugando en bloque, es muy difícil poder decir un nombre del equipo alemán. Alemania jugó como uno”, destaca el doctor Sergio Chamorro, una leyenda del fútbol nacional, invitado al programa Esta Semana para participar en las tertulias que se hicieron durante un mes en ocasión de la fiesta deportiva mundial.

Edgar Tijerino, otro de los invitados —siempre listo para sonreír y para provocar a sus colegas— se acuerda que la vocación de equipo alemana se mantuvo en momentos difíciles como el juego con Francia, el más duro de todos.

El balón de oro de Messi

La última tertulia terminó con un punto de acuerdo: el mejor equipo había ganado la copa del mundo sin dudas. Pero pronto surgió la polémica cuando se analizó quién fue el mejor jugador. La FIFA decidió entregar el balón de oro a Lionel Messi. Tijerino lo consideró merecido, porque La Pulga había decidido cuatro juegos de su selección con su aporte, pero Chamorro opinó que los argentinos Ángel Di Maria y Javier Mascherano le sacaban la delantera a su compatriota.

“Viene el debate, que si vamos a hablar de un jugador que fue bueno durante todos los 90 minutos de cada juego o aquellos que con solo una vez que tocaron la pelota marcaron la diferencia y marcaron el partido, ahí es donde va Mascherano, que se hacía dueño del mediocampo”, dijo el joven comentarista Álex Bendaña buscando un punto medio.

Sin embargo, al anochecer la polémica continuaba, tanto en las redes sociales como en los hogares nicaragüenses. A Chamorro, Bendaña y Tijerino les sorprendió la debacle de Brasil, destrozada 7 a 1 por Alemania en las semifinales. Un día triste e histórico para todos los seguidores de ese gran equipo. Un golpe al alma, que debe obligarlos a “hacer algo a largo plazo”.

Costa Rica sorprendió llegando a los cuarto de final. Su portero, Keylor Navas, fue una superestrella. Este mundial fue de grandes guardametas como Memo Ochoa de México. Chamorro dice que la buena condición física y el excelente desempeño táctico fueron claves para el éxito de los costarricenses.

“Sostener ese proyecto va ser un reto para Costa Rica. Entra en un vecindario en el cual todo se gana. A mí no me sorprendería que no clasifique en la próxima copa del mundo, a pesar de lo que acaban de hacer, ¿cómo lo tomaría el pueblo tico? Es un reto”, añadió Edgar Tijerino.

El Mundial, que acabó con un hermoso juego de luces y una fiesta interminable, dejó grandes interrogantes para otras selecciones como “La Roja” (España). Pulverizada cuando apenas el torneo empezaba, muchos se preguntan qué será de ella, eliminada cuando el balón rodando despertó emociones. Sentimientos de culto.

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