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Entre autores y personajes

¿Existe la 'Conjura de los Necios'?

¿Cómo pueden los necios, estúpidos y tontos organizarse y conjurar, cómo rebelarse contra la sociedad “normal” y “lúcida”, en la política, la economía, el trabajo, la convivencia y en la vida ordinaria de las personas?

Francisco Bautista Lara | 2/7/2014

Me encontré de manera casual, en el extranjero, con la novela “La conjura de los necios” (A Confederacy of dunces),  provocadora desde el nombre, del norteamericano John Kennedy Toole (Nueva Orleans 1937 – Misisipi 1969), de quien no había leído ninguna de sus dos únicas obras, conocidas varios años después de su muerte. Una amiga lectora costarricense en El Salvador, Cecilia Sánchez Romero, relacionada a Nicaragua por afectos históricos y actuales, por sus contribuciones en el ámbito judicial, quien tuvo la fortuna de leerla antes, me comentó: “es fascinante, tiene un terrible humor inteligente”, ¿cómo es eso?, me interesé.

Resultó una lectura agradable y fluida, una tragicomedia narrada con ironía, hilvanando diálogos, reflexiones y escenas absurdas, la manera particular de interpretar el orden social desde el comportamiento y las expresiones de un hombre distinto, perturbado, desde su manera de vestir, pensar y vivir, ante el orden sociocultural impuesto, raro e inadaptado, “fracasado” según los referentes comunes. El autor configura una protesta audaz contra la sociedad norteamericana, principalmente del sur, de mediados del siglo pasado y cuya crítica, expresada con un particular lenguaje incisivo, tiene vigencia.

¿Cómo pueden los necios, estúpidos y tontos organizarse y conjurar, cómo rebelarse contra  la sociedad “normal” y “lúcida”, en la política, la economía, el trabajo, la convivencia y en la vida ordinaria de las personas? Allí está la interesante trama. El título revoltoso me recuerda a “Elogio de la locura” y “Elogio de la lentitud” pero, estos ensayos revestidos de seriedad, no tienen nada que ver con esta interesante ficción vinculada a asuntos cotidianos y a la presunta conjura que desde hace tiempo se confabula…

La novela fue publicada doce años después de la muerte de Kennedy Toole, por insistencia de su madre, quien recurrió con el manuscrito muchas editoriales, hasta que finalmente el escritor y editor Walter Percy (1916 – 1990), la leyera, se sintiera apasionado por la obra y escribiera el prólogo.

En el relato es posible que identifiquemos con facilidad en nuestro entorno a su personaje principal Ignatius Reilly (pongámosle otro nombre si queremos), quien después de graduado de la universidad, continúa viviendo con su madre Irene Reilly, mantenido por ella, en un cuarto desordenado, donde se encierra y dice escribir una gran novela. Las hojas sueltas están dispersas sobre la cama y el piso, sale a buscar trabajo sin encontrar, no se adapta a ninguno, por su manera de comprender y relacionarse con el resto, es un “haragán y un mantenido” diríamos. Promueve reunir a homosexuales, lesbianas, travestis y otros, para crear una especie de convención o partido, desde el cual “los raros” de todo tipo asuman el poder en el mundo e impongan la paz. De aspecto estrafalario, lo ven loco, pero él tiene su particular manera de razonar y actuar, “ve las cosas al revés” y quiere ponerlas en ese nuevo estado.

Por el agrado que me dejó (mezclado con sabor de pesar, drama e impotencia) su primer novela publicada, que resultó exitosa en Estados Unidos (premio Pulitzer de ficción, 1981) y Francia (mejor novela extranjera, 1981), busqué la segunda (la primera escrita), y con mucha dificultad, la encontré en un estante olvidado de una librería de Managua. Fue escrita a los dieciséis años, aunque conocida veinte años después de su muerte (1989):“La Biblia de neón”. Su autor la consideraba demasiado juvenil para publicarla cuando estuvo vivo. Es un relato articulado de manera sencilla que refleja los desatinos sociales, en donde todo: el sistema político, jurídico, social y religioso, se confabulan circunstancialmente y terminan acorralándonos. Fue sacada al público después de despejada la maraña judicial por los derechos de autor. Aunque carece del estilo jocoso refinado de “La conjura de los necios”,  vislumbra los rasgos de la exitosa obra escrita posteriormente por el prometedor autor que de forma lamentable  decidió ponerle fin temprano a su vida, decepcionado por no encontrar quien le publicara la novela que consideraba una obra ejemplar, se encerró en su auto, con el motor encendido y la manguera de escape hacia dentro para morir asfixiado, cuando apenas contaba con treinta y un año, fue, como diría Albert Camus, un “suicidio filosófico”, provocado por la “fatalidad literaria”.

Su protagonista es David, un adolescente que vive en una población aislada del Sur de Estados Unidos, en medio del fanatismo religioso, su padre pierde el trabajo y no puede entregar su obligada contribución a la Iglesia, desde donde resalta una enorme “Biblia de neón” que ilumina al pueblo. El joven, a la muerte de su madre, sin saber qué hacer, la entierra en el patio, huye con el poco dinero que posee, lo más lejos que el tren pueda llevarle…

El autor tuvo una niñez protegida por su madre Thelma Ducoing, fue un  estudiante destacado, graduado en Lengua Inglesa en la Universidad de Columbia,  egresó con honores de la Universidad de Tulane, fue profesor en Nueva York. Durante los dos años que sirvió en el Ejército de Estados Unidos (61-62) en Puerto Rico, tuvo contacto con la población hispano hablante. A su regreso deambuló por el barrio francés de Nuevo Orleans, años que le sirvieron para “La conjura de los necios”, por lo que más que reflejar a la sociedad norteamericana anglosajona, muestra el entorno cultural y social de estos grupos sociales.

Al leer ambas narraciones, tomando el nombre de la primera, me convenzo que en el mundo contemporáneo, el próximo, el nuestro, no necesariamente el del sur de los Estados Unidos de mediados del siglo pasado, que es historia lejana, está presente el intento de una especie de “conspiración de los necios” (me parece más comprensible ese término, por nuestra tradición, que el de “conjura”, aunque signifiquen algo similar) en todos los ámbitos,  están rompiendo el necesario y acostumbrado orden social ¡Que vivan los necios! Seguramente, si la conspiración prospera, nuestra nación y el mundo serán mejores… Presuntamente los “cuerdos” han tenido el control y conspirado toda la vida, vean los exitosos resultados: guerras, deterioro medio ambiental, desigualdad, pobreza, violencia, autoritarismo, exclusión… ¡Necios-estúpidos-tontos de todo el mundo, uníos! Los y las interesados(as) pueden inscribirse, solo con sus iniciales, sin nece

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Estimados lectores, a partir de la fecha, dos veces al mes, compartiremos con ustedes a través de este espacio, breves artículos sobre literatura, para invitarlos a leer, disfrutar y »

Acerca del Autor

El autor es escritor, académico y consultor nicaragüense, especialista en seguridad ciudadana y policía. Economista, master en Administración y Dirección de Empresas »

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