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BCN desata debate sobre 'desdolarización'

¿Dólar, córdoba, o más producción?

Economistas advierten: polémica sobre política cambiaria debe reorientarse a mejorar la productividad y la innovación de la economía

Carlos Salinas Maldonado e Ismael López | 18/5/2014
@CSMaldonado

Fátima Cerda desea que la economía nicaragüense se dolarice, para que su salario rinda más. Cerda gana en córdobas, pero asegura que sus gastos principales se pagan en dólares, dada la dolarización indirecta de la economía nicaragüense, en la que los precios de los productos y servicios, así como las principales transacciones financieras, están establecidas en la moneda estadounidense. Para Cerda, una oficinista de Managua, sería un alivio “si también tuvieras los salarios en dólares”.

Las opiniones de Cerda se dan en el contexto de un intenso debate desatado, sin proponérselo, por el presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Ovidio Reyes, quien anunció que el Gobierno iniciaría un proceso para desdolarizar la economía con la asesoría del Fondo Monetario Internacional (FMI). Las declaraciones de Reyes fueron expresadas de forma desapasionada en el marco de una reunión en la que participaron el jefe de la misión del FMI, Pzremek Gadjdeczka, el asesor económico de la Presidencia, Bayardo Arce, y el diputado sandinista Wálmaro Gutiérrez, presidente de la comisión de Producción, Economía y Presupuesto del Parlamento.

El alto funcionario no explicó cómo se realizaría el proceso de desdolarización y qué implicaciones tendría para la economía nacional, pero fue suficiente la sola mención de la palabra para que el sector privado se pusiera en alerta y se desatarán predicciones atemorizantes, como la de una posible pérdida de valor de los ahorros en el sistema financiero. El revuelo fue tal que el mismo Reyes tuvo que dar marcha atrás nueve días después, al afirmar que no hablaría más de desdolarización, sino de fortalecimiento del córdoba. Sin embargo, no explicó qué políticas se pondrán en marcha para fortalecer la moneda local. No obstante, sus declaraciones han abierto un debate sobre la necesidad de discutir las opciones de política económica que más convienen al país.

El debate ha llegado hasta la calle, donde personas como la oficinista Fátima Cerda expresan su opinión sobre el sistema que más convendría al bolsillo de los nicaragüenses. . “Todos los meses te va subiendo el costo de los servicios, por lo que el dólar va subiendo diario, pero los salarios los tenes en córdobas. Si tuvieras los salarios en dólares fuera mucho mejor”, dijo Cerda.

Para Juan Sebastián Chamorro, director ejecutivo de Funides —un think tank que realiza investigaciones y recomendaciones para el fortalecimiento de la economía nicaragüense—, el país tiene tres opciones de políticas económicas que puede seguir: dolarizar completamente la economía, mantener el sistema actual o comenzar un proceso serio de desdolarización de una economía donde el 70% de los depósitos del sistema financiero están en dólares, mientras que el 90% de los préstamos se otorgan en esa moneda extranjera. “Vivimos en una economía altamente dolarizada. La dolarización ha aumentado en los últimos siete años por el crecimiento económicos y los depósitos en el sistema financiero”, explicó Chamorro en una comparecencia en el programa Esta Semana, en la que también participaron Mario Arana, expresidente del BCN, y René Escoto, director del programa Biogas del Servicio Holandés de Cooperación para el Desarrollo.

Arana explicó que si Nicaragua iniciara un proceso de dolarización de la economía, como el que desea la oficinista Fátima Cerda, el país cedería el total control de su política monetaria la Reserva Federal de Estados Unidos, lo que implicaría que las autoridades económicas nacionales no podrían estimular la economía, por lo que el país perdería independencia y autonomía.

“Ganas certidumbre, porque no tenés peligros de devaluación y tus tasas de interés son más bajas y tu inflación sería la inflación internacional”, dijo Arana, quien advirtió que este proceso debe hacerse bien pensado, para evitar problemas de estancamiento de la economía como ocurrió en El Salvador, economía dolarizada hace ya diez años, pero cuyos resultados no han sido tan positivos como las autoridades de ese país esperaban. “No les ha ido bien porque no lo hicieron bien, no han recibido los beneficios del cambio de sistema”, aclaró el experto.

Arana aseguró que el sistema actual “está agotado”, porque a diario se pierde el valor del córdoba, por lo que el país necesita “nuevos caminos”. Para el exfuncionario el problema radica en que el Gobierno no implementa políticas para el fortalecimiento de la moneda local ni incentivos para que la gente use el córdoba.

Los ciudadanos ven su moneda como “chanchero”, es decir, que no tiene el valor suficiente para competir con el dólar. Walter Reyes es comerciante de Managua y aunque vende sus productos en córdoba admite que el precio es ajustado directamente al cambio del dólar. “Tengo que irles haciendo el reajuste a los clientes porque la mercadería es extranjera y se compra en dólares, y ahora hasta los impuestos indirectamente son en dólares”, explicó. “Aquí todo es dolarizado indirectamente. Si va donde el médico, dólares le dice ahora, si vas hacerte una tomografía es en dólares, incluso si el dólar está a 25 ellos se lo cobran a 27”, agregó.

Dos monedas y tres tipos de cambio


Los ciudadanos consultados para este reportaje expresaron su descontento con la dolarización indirecta de la economía y el hecho de tener que lidiar cotidianamente con dos monedas y tres precios distintos de cambio: el que establece el BCN —que apenas es una referencia para el mercado—, el que impone el sistema bancario —que varía de un banco a otro— y el del mercado negro —que es usado por centenares de cambistas en todo el país. Además, en los centros comerciales de Managua, las tiendas imponen los precios en dólares, aunque los productos se compren en córdobas, a una tasa de cambio que varía según decisión del propietario del comercio. En algunos establecimientos hasta preguntan a los compradores en qué moneda prefieren pagar. Eso hace que muchos nicaragüenses decidan dolarizar sus ingresos.

“Se supone que la Constitución dice que la moneda oficial es el córdoba. Lo que pasa es que el comercio dolariza para defenderse de alguna manera y mantener su precio, entonces ¿quién sale perdiendo? El consumidor, a los comerciantes les vale que suba el dólar. Incluso a los bancos están dolarizados”, dijo Salvador Méndez, administrador de empresas, de Managua. “Lo que algunos hacemos, como en mi caso, es que si tengo mis ahorros, los dolarizo”, aseguró.

“El salario está estático”, dijo por su parte el contador Róger Mejía, “siempre va a ganar uno lo mismo, lo que pasa es que van subiendo los precios y el poder adquisitivo de uno se va disminuyendo”. Para Mejía, en esa pérdida de valor de los salarios juega un papel importante el aumento en el precio del dólar frente al córdoba. “Si un día estaba a 24 y luego a 25 uno sale perdiendo como nicaragüense, pues ganamos en córdobas”, dijo.

Incentivar la productividad y la innovación

Para los economistas el debate abierto por el presidente del BCN es una buena oportunidad para discutir la viabilidad de mantener las actuales políticas económicas. En un artículo de opinión publicado en Confidencial.com.ni, el economista Adolfo Acevedo explica que el manejo de la macroeconomía en Nicaragua ha estado centrado principalmente en la estabilidad de precios, pero, afirma el experto, la política macroeconómica debería atender a objetivos más amplios.

“No solo debe preocuparse por la estabilidad relativa del nivel de precios, y por los desequilibrios de corto plazo de la balanza de pagos, sino también por sostener altos niveles de actividad económica y empleo, y más allá de eso, por contribuir al desarrollo y mejoría de las capacidades productivas así como la calidad y dinamismo de la inserción internacional del país a mediano y largo plazo”.

El economista asegura que para lograr esos objetivos “resulta importante mantener un tipo de cambio real alto y relativamente estable, que promueva la orientación de los recursos hacia los sectores transables (exportables y sustitutos de importaciones) y tasas de interés lo más bajas y estables posibles, que alienten la inversión en bienes transables. El primero debe contribuir al cambio dinámico de las estructuras de producción y comercio exterior. La segunda debe contribuir al financiamiento de la inversión”.

René Escoto, director del servicio holandés de cooperación para el desarrollo, explicó que el país debe mantener el sistema de régimen cambiario, pero acompañado de políticas para el desarrollo de la economía. Escoto dijo que el esfuerzo debería estar puesto en la educación y la innovación. “Se debe invertir en la calidad del sistema educativo y la ampliación de las políticas públicas para fomentar la innovación y el conocimiento. También debe haber un esfuerzo sistemático para el sector agropecuario, para fomentar la pequeña y mediana producción”, dijo.

“Es comprensible que el Banco Central quiera fortalecer su moneda”, dijo por su parte Juan Sebastián Chamorro, “pero ninguno de los tres sistemas (dolarizar completamente la economía, mantener el sistema actual o comenzar un proceso serio de desdolarización) va a hacer crecer la economía si no vas acompañados de productividad y competitividad”.

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