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La caída del Jefe del Estado Mayor, No 2 del Ejército, rompe sucesión militar

Ortega nombra a Balladares ministro

Oficiales retirados denuncian golpe de mano a la institucionalidad del Ejército. General Avilés se somete a Ortega, sepultando una tradición de 20 años

Octavio Enríquez | 21/12/2013
@cabistan

Daniel Ortega nombró hoy al recién retirado jefe del Estado Mayor del Ejército, mayor general Óscar Balladares, como su asesor para asuntos de infraestructura con rango de ministro.

El caudillo sandinista hizo ese nombramiento mediante un acuerdo presidencial un día después que Balladares fuera enviado a retiro por el jefe del Ejército, general Julio César Avilés. El asesor presidencial para asuntos de infraestructura es un nuevo cargo creado por Ortega, según el Acuerdo Presidencial No. 271-2013.

La escritora Gioconda Belli calificó como "mal augurio" el sorpresivo retiro del jefe del Estado Mayor del Ejército y expresó su preocupación por la "alteración" en la cadena de mando militar.

"Preocupada por el Ejército. Eso de Balladares es una alteración al estatuto. Mal augurio. No se toca a Dios con las manos sucias", escribió en su cuenta de Twitter la escritora, autora de la novela "El País de las Mujeres", ganadora del Premio Latinoamericano de Literatura La otra orilla 2010.

La reestructuración de la cúpula militar, ordenada por el Jefe del Ejército, general Julio Cesar Avilés, allana a nivel interno el camino a su reelección, pero a un costo muy grande a nivel institucional, advirtieron militares retirados y analistas independientes consultados por Confidencial.

El viernes pasado se informó oficialmente del relevo del mayor general Oscar Balladares Cardoza, Jefe de Estado Mayor y número dos de las Fuerzas Armadas, a quien el comandante en Jefe mandó a retiro sin ofrecer ninguna explicacion pública sobre las causas de esta decisión.

La separación de Balladares, el oficial inmediato a la sucesión del mando militar, sucede a las puertas de la reforma al código militar en que el Ejecutivo de Daniel Ortega planteó la posibilidad de que Avilés continúe en el cargo una vez que se venza su periodo de cinco años en 2015.

“Ese es el temor. La Guardia Nacional no se regía por la Constitución. Si vos querés resquebrajar las reglas, ¿entonces que tenés? Lo que está ganando Ortega dejando a Avilés es sumisión absoluta”, dice indignado el teniente coronel en retiro Francisco Henríquez, que salió del Ejército en el año 2000 y es miembro del Grupo Patriótico de Militares Retirados que se declaran críticos de la gestión del gobierno.

Junto a Henríquez está el capitán retirado Sergio Martínez, otro de los miembros de la organización. Ambos recuerdan la tradición no escrita de la sucesión en el EN que mandaba a que el jefe del Estado Mayor se convirtiera cinco años después de su nombramiento en el nuevo Comandante en Jefe.

El teniente coronel dice que una actitud honesta de parte de Avilés  hubiese sido la entrega del bastón de mando, tomando en cuenta los valores institucionales que están en riesgo, y las intenciones de Ortega que busca complicidad de la cúpula militar, la que hace un mes respaldó las reformas constitucionales que permiten la reelección presidencial indefinida.

Los oficiales retirados reclaman la pérdida de credibilidad institucional y posicionamiento partidista demostrado con el apoyo a las enmiendas a la Constitución.

Las reformas al código militar por otro lado apuntan también a preservar al último grupo de guerrilleros sandinistas, al incrementar los años de servicio a los oficiales hasta totalizar 40 con lo que Ortega busca mantener a oficiales con mayor fidelidad a su proyecto. La razón es muy sencilla para el analista en temas de seguridad, Roberto Orozco,  “los conoce orgánicamente desde que militaron en las filas del FSLN”.

Orozco avizora graves consecuencias institucionales, porque incumplir con los tiempos de retiro atascaría al resto.

La socióloga Elvira Cuadra,  coordinadora del programa de seguridad democrática del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP), considera que la salida de Balladares confirma la existencia de un acuerdo entre el Ejecutivo y los militares, en que estos últimos, valiéndose de su poder político, están favoreciendo sus intereses empresariales.

 “Me parece que la cuestión apunta más claramente a un interés económico particular del Ejército y del gobierno. Por eso están poniendo allí a un cuadro de primera línea, para asegurar la participación de la institución militar en las empresas y proyectos que se van a desarrollar alrededor del megaproyecto del canal”, dice Cuadra.

Inicialmente fuentes militares dijeron que Balladares pasaría al frente de la comisión canalera, delegado por la Comandancia, algo que ocurría desde inicios de noviembre pasado. Sin embargo el Ejército no ofreció ninguna explicación en este sentido, que aclare si seguirá ahí y en calidad de qué. La institución castrense únicamente agradeció los servicios prestados al alto oficial.

“Taponeo” en ascensos

Según los mismos expertos, el cambio en la estructura traerá incomodidades a nivel interno, inevitables tomando en cuenta que la continuidad en el cargo de un alto oficial, que es el caso de Aviles, significa un taponeo a los que están por debajo pues cada rango tiene un límite de tiempo establecido.

Cuadra dice que el mensaje hacia los cuarteles es comprometedor, porque refleja que los nombramientos pueden estar sujetos a una decisión del alto mando que no está vinculada a la carrera militar.

De acuerdo con ella, la Comandancia puede estar apostando a la disciplina interna y a la capacidad de los demás oficiales que forman  la Comandancia e integran el Consejo Militar.

“El nombramiento rompe con la tradición que habían establecido ellos mismos. Podemos suponer entonces que el actual Jefe del Ejército prevé quedarse en el cargo al menos un período más, mientras el próximo jefe del Estado Mayor adquiera suficiente experiencia para asumir la jefatura en el caso de que así se disponga”, dijo.

Orozco ve dos posibilidades a partir de la ruptura de la tradición: una que Avilés continúe en el cargo o que, en su lugar, Ortega escoja al general Adolfo Zepeda, a quien identifican como cercano a la pareja presidencial.

Orozco dice que Ortega tocó el talón de Aquiles del Ejército: sus negocios. “Tuvo que ceder en algo que es de interés para los militares, imagino que este punto tiene que ver con las empresas institucionales y personales y con la posibilidad de ensanchar los negocios de los militares o tener participación en otras empresas estatales o privadas, que, como ya lo había planteado, es lo que estaría detrás de la reforma al Código Militar”, dijo.

De acuerdo con Orozco, una treintena de oficiales en retiro fueron contratados como funcionarios del Ejecutivo, pero además la petrolera Alba de Nicaragua S.A (Albanisa), que monopoliza el flujo petrolero en el país bajo control directo presidencial, era uno de los proveedores de empleo para los oficiales en retiro, encabezado por el ex inspector general Ramón Calderón Vindell..

El nuevo jefe del Estado Mayor


El Ejército confirmó tambien el nombramiento del sustituto de Balladares: el general Oscar Mojica Obregon, actual jefe del poderoso Instituto de Prevision Social Militar.

La Dirección de Relaciones Públicas hizo circular una fotografia, en la que Balladares ve incomodo cuando Aviles firma su salida de la institucion. A la izquierda del actual comandante en Jefe se encuentra el sucesor del Estado Mayor.

El nombramiento de Mojica, como sustituto de Balladares, obedece a los méritos empresariales que este pudo haber acumulado al frente del brazo financiero militar, según Orozco.

Mojica es el padre del presidente del Vienicsa, Oscar Mojica Aguirre, una compañía constructora vinculada al ingeniero Francisco López, vicepresidente de Albanisa y tesorero de Ortega, que recibió fondos de la cooperación venezolana (tres millones de dólares) de acuerdo con un reportaje del programa televisivo Esta Semana y Confidencial.

En la lógica de Ejecutivo- negocios- Ejército, Daniel Ortega estaría claro de la relación que propone. “El actual FSLN garantizaría seguridad a sus empresas y los militares lograrían prebendas económicas nunca antes logradas, pero a un costo grandísimo: la profesionalización y neutralidad de la institución castrense”, dice Orozco.

Confidencial intentó comunicarse con el general Mojica pero no respondió a nuestras llamadas. Lo mismo ocurrió con Balladares, que ya había dicho que no se pronunciaría mientras su caso no fuese anunciado oficialmente por la institución, lo que ocurrió a las puertas de las vacaciones de Navidad.

 

El Comandante en Jefe que no fue

*“Tomasito”, uno de los últimos tropistas que llegó a la Comandancia General

El mayor general Oscar Balladares, de 52 años, se convierte en el primer jefe de Estado Mayor del Ejército nicaragüense que no llega a dirigir la Comandancia militar en la tradición no escrita que se ejerce desde 1995.

Balladares era conocido en la guerrilla como “Tomasito”, cuando formó parte de la columna del Frente Norte que operaba bajo el mando de Germán Pomares, alias El Danto, y es recordado en el Ejército como un oficial de alta graduación, con formación académica, de los últimos tropistas que llegaron a la Comandancia, un tipo calmado, de buenos modales que no tuvo problemas con nadie.

Según el capitán retirado Sergio Martínez, que lo conoció cuando estuvieron en la cuarta región militar,  Balladares fue de los más diestros jefes militares y llegó a dirigir las pequeñas unidades de tropas especiales (PUFE), una de las direcciones de más relevancia dentro de la institución.

“Para darte una referencia cuando las PUFE estaban al mando de Luis López Castro, conocido como “Chaparro Frank”, el alto mando del Ejército, el general Humberto Ortega envió unidades de tropas especiales a dinamitar las antenas de  Radio Corporación y Radio la Primerísima”, revela Martínez.

El capitán retirado insiste que Balladares, tratándose de un hombre de tropas, hubiera roto con la tradición impuesta por el ex jefe del Ejército, Omar Halleslevens, de  colocar en los puestos claves de sucesión a oficiales provenientes de la oficina de inteligencia o contrainteligencia militar.

El teniente coronel Francisco Henríquez dice que los que provienen de inteligencia ofrecen un servicio, pero en los ochenta quien tenían a su cargo las grandes unidades eran los jefes de tropas.  “Inteligencia es servicio, unos buscan información y otras evitan que el adversario saque información. A partir de Halleslevens prácticamente lo que hubo dentro del propio Ejército fue una gran conspiración, desplazar de la cadena de mando histórica a los tropistas, irlos relegando u sustituyendo por miembros de la seguridad del Estado, que no es más que la inteligencia política”, dijo.

El mismo Ejército, al informar sobre la salida de Balladares, explicó que se trataba de un oficial de carrera, abogado, licenciado en ciencias de la educación y administrador de empresas, con altos estudios militares en España y Cuba y condecorado por su coraje.

 

La reelección militar: 1994

El diario Legislativo del 29 de junio de 1994 sobre el código militar, que Ortega intenta reformar 19 años después, muestra el debate en torno a la reelección del Jefe del Ejército, al militarismo y a la posibilidad de que los oficiales ocuparan cargos en el Ejecutivo.

El entonces jefe de bancada del Frente Sandinista, Sergio Ramírez, quien después se separaría orgánicamente de este partido, delineó al Ejército como apolítico, y destacó el retiro del general Humberto Ortega para dar lugar a una sucesión en la que “por primera vez el Jefe de este mismo Ejército pasará a tener un periodo determinado por ley, y pasará a tener un cargo no reelegible, es decir podrá ocupar este cargo por una sola vez”.

Varios diputados cuestionaron a fondo la propuesta del código militar e insistieron en la necesidad de mayor control civil a las fuerzas armadas.

“Si los miembros del Ejército no quieren disolverse y teniendo tanto poder como tienen sobre el Estado y sobre la capacidad de la sociedad, entonces hay que hacer un esfuerzo por disminuirle su poder, para regular su funcionamiento de una manera adecuadamente democrática”, dijo el entonces diputado Luis Sánchez Sancho.

Comentarios

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Salomón Carrasco

Los de Confidencial están exagerando la noticia, si el Ejercito no estaría de acuerdo con el retiro de Balladares, esto sería noticia de primera plana.
Estan mal informando a la población, y tratando de meter miedo al pueblo, y les aseguro que no es así.

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RODRIGO OBREGÓN ROBLES

Además de sumamente Peligroso para la estabilidad Política, Social y Económica del país; Es una verdadera lástima que se haya retrocedido al año 1,980 cuando los Combatientes del F.S.L.N., después de haber triunfado en la Guerra de Liberación con el imprescindible apyo masivo del Pueblo, valoramos sobre el futuro de la Institución Castrense y el propio de cada individuo al ante la perspectiva de hacer Carrera en las Filas del Ejercito Popular Sandinista.
Lo que nunca se nos imaginó es que 33 años después, La institución se convertiría en una Réplica de la Guardia Pretoriana de la Dinastía Somocista.
aSi Augusto C. Sandino viviera, ya hubiera mandado a fusilar a quienes se han enriquecido inmensamente en siete años de haber ascendido al Poder y han hecho del Autoritarismo y la concentración del mismo, el mejor negocio de sus Vidas. Ahora veremos si la Dignidad de todoas y todos los miembos del Ejercito permite ser avasallados, humillados y partados a cambio de "pseudos" cargos en donde son enviados a cumplir órdenes de otros que nunca dispararon ni un solo tiro, ni siquiera estudiaron una Profesión y ahora son Altos Funcionarios. QUE EL NIÑO DIOS NOS TRAIGA UN CAMBIO EN EL SISTEMA QUE NOS LLEVA A LA CONFRONTACIÓN.

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tachitoelmuerto

Srs de la derecha ustedes "ven conspiración" en todas partes, ahora resulta que Tomasito, un experto tropista, militante sandinista y revolucionario, cumpliendo con la disciplina partidaria simplemente está destinado a cumplir otras misiones en el campo civil, donde sus conocimientos profesionales son tan necesarios, pues nuestro pais adolece de tanta falta de vision arquitectonica para mejorar su infraestructura y quien mejor que un experto en fuerzas especiales, dejen de joder que del ejercito jamas verán salir a traidores, de suerte los traidores ya están en la otra acera y se llama MRS.

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Nica

Y que acaso es ingeniero ese señor, viven inventando cargos para acomodar gente que no la pueden deja ir, pero que los sancionan y los ponen donde quieren, y como no tienen dignidad pues alli vermos a ese exgeneral recorriendo las carreteras para decirle cuales estan malas y cuales estan buenas, tiene que ir a buscar a pablito del mti

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El Ni K

Y este puesto ya existia y estaba vacante o es un cargo que Ortega saco de la manga de la camisa para darle algo de consolacion a Balladares.?

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JACM

Es incongruente que alguien que no sabe absolutamente nada del argot militar y su historia este opinando en este caso del General Balladares como lo es Elvira Cuadra y el Sr. Orozco.
Esta bien que Chico Enrique y Sergio analicen el caso y es congruente cuando hablan con el rompimiendo del General Hallelesven que nunca acepto la cadena de mando como base de sucesion y puso a sus oficiales de Inteligencia ahi estan: Marvin Corrales en la Marina, Zepeda en el Estado Mayor, Menbreño en la presidencia,( Roger Gonzales en la Marina despues lo retiro) etc,etc.
Dios bendiga al Ejercito de Nicaragua.

1
elhombredelamancha

Todo esta disenado a imagen y antojo del dictador
*No conocemos nada de lo interno del ejercito.
1.Algunos se refieren al titular del ejecutivo como tonto, pero no tiene uno
solo (de los que le quedan).
Todo lo que el dictador va haciendo esta pensado y disenado a como le de la gana. Nada es "por casualidad".
2.En fotografia y en radiografia esta reflejado lo mismo: Ortega es un ambi-
cioso de poder (como Somoza) y, cada vez, va obteniendo mas y mas poder.
3. Consecuente, con todo lo que ocurre en este pais: Los cambios son
causados por el "hombre" (vaya coincidencia asi le llamaban a Somoza).
4. Es evidente que el ejercito ha disminuido su autonomia y su independencia.
5.

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