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Hecho muy grave

Mientras no haya una explicación de conformidad con lo establecido en el Código de Organización, Jurisdicción y Previsión Social Militar, es consecuente asumir que ha llegado al Ejército el inicio del proceso de socavamiento de su institucionalidad

Edmundo Jarquín | 21/12/2013
@mundoj1

Que sin ninguna explicación en cuanto a los motivos se haya pasado a retiro al Jefe del Estado Mayor del Ejército de Nicaragua, General Oscar Balladares Cardoza, es un hecho extremadamente grave.

La gravedad del caso radica, mientras no haya una explicación que lo justifique de conformidad con el Código de Organización, Jurisdicción y Previsión Social Militar, en que se ha roto la cadena de mandos y la sucesión natural en la máxima Jefatura de nuestro ejército.

Es cierto, como lo dijo en una entrevista de televisión el Inspector General del Ejército, General Adolfo Zepeda, que de conformidad con el mencionado Código, pasar a retiro a cualquier oficial está dentro de las facultades del Comandante en Jefe del Ejército, General Julio César Avilés, pero para tal hecho el mismo Código señala causales específicas, y ninguna de esas causales ha sido mencionada en las comunicaciones oficiales.

Mientras no haya una explicación de conformidad con lo establecido en el Código de Organización, Jurisdicción y Previsión Social Militar, es consecuente asumir que ha llegado al Ejército el inicio del proceso de socavamiento de su institucionalidad, tal como Ortega lo ha venido haciendo en todo el Estado.

Una de las esencias de nuestra transición de la guerra civil de los años 80 a la paz, en el marco más amplio de la construcción de una institucionalidad y una cultura política democrática, fue la conversión de un ejército partidario, el Ejército Popular Sandinista, en Ejército Nacional, al cual todos los nicaragüenses, independientemente de filiaciones políticas o partidarias, hemos visto con respeto y orgullo.

Esta semana publiqué en La Prensa un artículo sobre el ejército, el cual reproduzco a continuación para quienes escuchan y leen este programa, porque ayuda a evaluar la profundidad del precipicio al cual Ortega está arrastrando a Nicaragua.

Conversación sobre el ejército

A finales de 1999 coincidí en un vuelo de Washington a Miami, con Luigi R. Einaudi. Él viajaba a Tegucigalpa, y yo a Managua.

Einaudi, retirado entonces del Departamento de Estado dónde había ocupado importantes posiciones, y quien al siguiente año sería elegido Secretario General Adjunto de la Organización de Estados Americanos (OEA), venía a Centroamérica como Representante Especial del Secretario General de esa organización, el ex Presidente de Colombia César Gaviria. Su misión: reducir las tensiones políticas y militares entre Honduras y Nicaragua, que habían escalado peligrosamente por la ratificación del Tratado López-Ramírez de delimitación marítima entre Honduras y Colombia. El escalamiento de tensiones fue tal que los ejércitos de ambos países tomaron posiciones muy cercanas a la frontera. La gestión de Einaudi fue exitosa y los dos países aceptaron esperar el fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ).

El asunto fue, desde luego, objeto de nuestra conversación, la que rápidamente derivó, por parte de Einaudi, a un tema que era entonces común en los debates sobre Nicaragua y se mantenía como preocupación del gobierno norteamericano: que el Código de Organización, Jurisdicción y Previsión Social Militar de Nicaragua, que se había adoptado después de complejas y difíciles negociaciones durante el gobierno de Violeta Chamorro, no se correspondía con el “ideal” democrático de subordinación plena del poder militar al civil.

Se refería Einaudi a la ley 181, aprobada el 23 de agosto de 1994 en uno de los puntos culminantes de nuestra transición a la democracia, y de la capacidad de negociación que entonces mostraron los principales dirigentes de nuestro país. Esa ley, y esta era la preocupación de Einaudi y del gobierno norteamericano, y también del liderazgo antisandinista de entonces, en gran parte sustrae del poder civil al proceso de organización y funcionamiento interno del Ejército, incluyendo la sucesión en la cadena de mandos, las cuales están regidas por criterios eminentemente profesionales, sin contaminación partidista y menos de intereses políticos personales. Y, si se quiere, hasta tiene el elemento corporativista que dota al Ejército de su propio Instituto de Previsión Social y de empresas que lo alimentan.

      —Mira Luigi, comenté frente a sus preocupaciones, esa ley quizá no pase un examen de postgrado de organización democrática, pero es lo mejor que nos puede haber ocurrido en nuestro proceso de construcción democrática. Te imaginás, le pregunté, que Alemán, Presidente entonces, en sus desmanes caudillescos, se pueda entrometer en la organización, funcionamiento y sucesión de mandos del ejército? Muy pronto, le dije, volveríamos a tener guardias personales, familiares, pretorianas. Y recuerdo haberle explicado que parte de nuestro proceso de construcción democrática era que habíamos desprivatizado el monopolio de la fuerza que, por primera vez en nuestra historia, había pasado a ser monopolio del Estado a través de la ley. Antes, le explicaba, tuvimos ejército sandinista, de un partido, guardia somocista, de una familia, y ejércitos de facciones partidarias, liberales o conservadoras.  

Esa ley, le expliqué, ha amparado un notable proceso de institucionalización y profesionalización de nuestras fuerzas armadas y, consecuentemente de su prestigio y respeto. Para entonces pude mencionarle que esa institucionalización había implicado la sucesión en la Jefatura del Ejército de Humberto Ortega, su principal fundador, a Joaquín Cuadra, otro de sus fundadores. Y ahora podría mencionarle que los sucesivos relevos en esa Jefatura militar de Javier Carrión, Omar Halleslevens y Julio César Avilés, han ocurrido sin ningún trauma.

Recuerdo que Einaudi, después de meditar, me dijo que ése era un ángulo del problema que no había visto antes. Y agregó algo así como que lo tendría que comunicar. ¿A quiénes?, no lo dijo, aunque sea fácil imaginarlo, pero si lo escribo es porque no temo ser desmentido.

Todo ese proceso de institucionalización del ejército, que hace 14 años exactos tuve la oportunidad de argumentar y defender, está en riesgo con la propuesta de reformas a la ley 181 que Ortega ha enviado a la Asamblea Nacional, al calor de las reformas constitucionales que ya fueron aprobadas en primera legislatura. 

Si entonces temí que los desmanes caudillescos de Alemán pudieran contagiar de partidarismo político a un ejemplar proceso de institucionalización de nuestras fuerzas armadas, entiéndase la indignación que siento cuando por los desmanes caudillescos y antidemocráticos de Ortega, se trata de arrastrar a una de nuestras más importantes instituciones a la vieja confusión familia-partido-ejército.

Comentarios

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tachitoelmuerto

Quiero darle algunos argumentos al "indignado Jarquin" del porque el MG Oscar Balladares sale del ejercito; es simple hay un ordeno militar y se cumple; en el caso especifico el MG Balladares como militar de alto rango y valia, simplemente pasa a cumplir otras funciones en el campo civil, donde se le requiere por su profesionalismo y capacidad, su visión traicionera y trepadora ven "llamaradas de tuza" y logicamente se quedaran con las ganas de ver traidores en el ejercito pasarse a su MRS, Srs los traidores como ustedes se han convertido en estiercol de la historia como bien dice la cancion de Carlos Mejia dedicada a Carlos Fonseca ese tayacan vencedor de la muerte; y en el caso particular de Tomasito, simplemente señores cumplirá otras misiones ikgual de importante que las cumplia en el ejercito.

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elhombredelamancha

Megalomania
El jefe del gobierno actual tiene una imagen exageradisma de si mismo.
Ortega se ve a si mismo como el creador de la nueva Nicaragua. Nada
y nadie mas distante que este personaje. El cree que el resto de los
ciudadanos estan obligados a aceptar todos sus decretos y abusos.
El cree que su palabra es de Dios, no!, su palabra es simplemente
la de Dos (la de el y el de su companera, la primerisima.
Somoza?
Somoza se esta quedando enano ante este nuevo "hombre fuerte".
1. la constitucion original de este ejercito no estaba mal encaminada.
Ahora toma un reves muy peligroso contra el mismo ejercito y
contra toda la Republica. Que van hacer sus miembros?
2.Merece el pueblo todos estos avances dictatoriales de Daniel Ortega?
3. El final. Todo el que sube bajan. O lo bajan. Cuando? A veces temprano.
A veces tarde. Pero terminan como todos lo mortales,
Recordatorio: el poderoso coronel Khadafi despues de 42 anos --impensable
y menos por el mismo-- termino su reinado y...tragicamente.

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Carla Chamorro

Hola Mundo!

Volvemos a las mismas ya que tengo la impresion de que en el proceso politico Nica la oposicion es basicamente "intelectual" ya que nunca la veo al lado de la enorme cantidad de gente que a diario protesta por las cosas mundanas que les molestan y que no creo necesito aclarar tales como la carestia de la vida, falta de trabajo por no decir falta de todo!. En Nica todito el mundo (...) protesta pero aun no se consolida ni se suma ni se organizan contra el gobierno!
Mientras la oposicion no se origine desde el mero clamor del pueblo de poco servira hablar o escribir y esto lo sabe Ortega y por eso se siente fuerte. Quizas y ya que todo se esta repitiendo igualmente vendra en la oposicion las mismas 3 tendencias de antes y el dia que se tomen a la brava, digamos Masaya, las cosas comenzaran a cambiar. Mientras tanto hay que hacer lo que se pueda - todo vale! y tener fe que es mucha paciencia.
Segui escribiendo que tus escritos unen y gracias!

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