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Asesino de William Calderón, ¿oficial o sicario?

El crimen que empaña a la Policía

El asesinato a tiros de un informante de la PN cuestiona la ilegalidad permitida por autoridades y su falta de control. Institución no explica por qué familiares dicen que acusado era miembro de sus filas

Octavio Enríquez | 12/10/2013
@cabistan

La hora de su muerte llegó mientras se bebía unas cervezas en un bar de Managua. El sábado 28 de septiembre de 2013, a eso las 6:30 de la tarde, dice la acusación, William Calderón murió asesinado a sus 52 años de cinco disparos realizados por un sicario que bajó de una motocicleta conducida por un desconocido.

La muerte de William Mariano Calderón, que sus vecinos lo recuerdan llegar armado y con guardaespaldas, siempre vestido de jeans, camisetas y gorra de marca tramando ilegalidades, se volvería un boomerang para la Policía Nacional dado los personajes que han resultado involucrados a lo largo del proceso judicial que el 17 de octubre tendrá otra audiencia pública.

“Por la manera de operar y por la manera en que se vio involucrado en otros casos sonados, sin duda era alguien que trabajaba para una estructura de la Policía Nacional y esta estructura es la estructura investigativa y más que la estructura investigativa, los agentes encubiertos”, explica el experto en temas de seguridad Roberto Orozco.

Calderón mismo se declaró informante en  el Ministerio Publico de la Policía, con la que tenía vínculos desde 2003  y adonde conoció al comisionado mayor Carlos Bendaña, jefe entonces de la Dirección de Investigaciones Económicas.

Con  este alto oficial resultaría involucrado en una trama de coimas policiales que fueron descubiertas después del asesinato del empresario de clubes nocturnos, Jerónimo Polanco, ocurrido en 2006, un caso por el que purga condena un hijo de Calderón, Lenin Alberto.

La esposa  de Calderón, Mery Esperanza Hernández, dijo a los periodistas que las autoridades lo habían investigado por el trasiego de armas policiales, robado del taller Meynard, que es propiedad de familiares del subdirector actual de la Policía.

“Los informantes de la Policía son personas que parecen tener autoridad, permiso para delinquir y son casi intocables, y eso no debería ser así, debería haber un control férreo, y eso es falta de capacidad institucional, en los informantes y en los agentes encubiertos. Me parece que hay un pobre manejo en esto, se sale de la libre y crea este tipo de problemas”, dice Orozco.

El golpe a las fuerzas de seguridad

Una semana después del crimen, el vocero de la Policía, Fernando Borge, convocó a los medios para presentarles a los responsables del crimen después de describir el trabajo policial como eficiente.

Borge dijo que el sicario era Pedro Alfonso González, mientras Sergio Ramón Meléndez Aguilar sería quien le dio refugio y además tenía en su casa el arma de fuego marca Ceska Zbrujovka, calibre32, con la que acabaron con la vida de Calderón.

Aún no está claro cómo se conecta la vida de ambos personajes, cuyo único vínculo en común es que González fue instructor de tiro del segundo. ¿Quién informó a la Policía que en la casa de Meléndez estaría el arma del crimen?

Ninoska Matute y Olga González, esposa y madre del supuesto sicario, declararon que no se explicaban como podían acusar a su pariente cuando ellos mismos lo habían formado: era policía.

Pedro Alfonso González tiene el número de chip 1368, según ellas es miembro activo de la Policía y pertenece al grupo de intervención rápida de la Policía, la tropa élite de la institución.

“Hay contradicciones fundamentales como que González haya disparado con la mano izquierda  cuando él a todas luces aparentemente es derecho, contradicciones como la que le haya propinado 7 disparos (dos de ellos los falló) siendo un experto tirador”, explica Orozco con la acusación en la mano.

La fiscal adjunta Ana Julia Guido, consultada por los periodistas, dijo que el pasado policial del acusado no fue referido en el expediente del que prometió ofrecerían información más amplia cuando ampliaran la acusación.

Otro personaje oscuro en la historia

En la historia aparecería otro personaje con dudosos antecedentes. El supuesto encubridor de González es Sergio Meléndez, buscado por las autoridades por otro crimen y además la persona que cobró los 609 mil dólares que, mediante artimañas judiciales, saco un magistrado sandinista de la Corte Suprema de Justicia. Era dinero decomisado al narcotraficante González Largo.

La esposa de Meléndez se negó a ofrecer declaraciones cuando Confidencial intentó contactarla a través de un familiar. Dijo por teléfono sentirse nerviosa y perseguida. En cambio, la esposa del policía detenido aseguró que su marido era francotirador.

“Durante 14 años ha sido leal a la institución, dando su vida, es disciplinado, ordenado, es uno de los mejores que ha tenido la DOE, su cargo es francotirador, la misma institución lo ha formado. No creo. Es un montaje que la misma Policía le está haciendo”, dice Matute.

La línea de investigación que probablemente demuestre la razón del crimen de Calderón probablemente lo proporcione su pasado, pero al menos ese es un misterio que nadie se atreve a revelar tanto en el barrio las Américas como en la colonia Unidad de Propósito, al norte de Managua.

“El que mal anda, mal acaba”, dice un hombre enjuto al salir de su casa en Las Américas, “a una cuadra vivía la Tortuga” y señala el lugar. Ahí sus familiares más cercanos ya no viven, huyeron después del asesinato.  En la casa de Jacqueline Vado Soto, que se bebía las cervezas con Calderón cuando el asesino irrumpió, ocurre lo mismo: nadie sabe de ella en la Unidad de Propósito.

El vocero de la institución, el comisionado mayor Fernando Borge, no se pronunció sobre Calderón ni el móvil del crimen. Las únicas declaraciones que el alto oficial ofreció al diario La Prensa giraron en torno al oficial González, a quien la institución retiró supuestamente por problemas disciplinarios desde el año pasado  vinculados al alcoholismo. “¿Acaso en la institución entrenan a sicarios y condecoran a borrachos?”, preguntó la madre.

Comentarios

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Elmer

Esto huele a podrido, el efecto de la Ley de Murphy para la Policia Nacional

2
Ángel Gómez

Don Octavio: Con todo el respeto que usted me merece ¿Se podrá empañar algo tan opaco como el Aminta Corps?

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manrique lopez

En realidad que podemos esperar si la policia nacio de delincuentes, que asaltaban todo el comercio habido y por haber, desde antes de la tal mal llamada revolucion, ahora que no me digan que todos son puritanos y que "CAMBIARON", que son honestos y deacachimba, si son una manada de asesinos entre ellos mismos si no vean y lean un poquito de historia desde su fundacion hasta hoy, y solo piensen analicen el actuar de los jefes policiales y se van a dar cuenta que siguen siendo lo mismos de antes......

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