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Sexo Confidencial

Los usos y abusos de la sexualidad

Las relaciones de pareja podrían convertirse en "guerras de pareja", cuyo triste final todos terminamos conociendo.

Auxiliadora Marenco | 2/10/2013

Más que claro está que la sexualidad no es solo lo que andamos entre las piernas, sino todo sentimiento, identidad o conducta que nos caracteriza como hombres o mujeres. Muchos creen que género es asunto de mujeres desveladas y feministas enarbolando banderas de liberación y rehúyen el tema por considerarlo una excentricidad de las mismas.

Sin embargo, el estudio de este tema, apenas empieza a incorporarse en la realidad cotidiana de nuestra sexualidad siendo de vital importancia darnos cuenta que el concepto de abuso sexual no solo se refiere a imponer sin la voluntad o conciencia de una persona, caricias o prácticas sexuales. El abuso también podría estar presente en creencias, actitudes o conductas reconocidas y aceptadas socialmente para  hombres y mujeres.

A los hombres, por ejemplo, se les asignó el papel de PROVEEDOR, responsable de  proteger, cuidar, mantener y velar por la seguridad de la mujer. A ella se le asignó el papel de cuidar del hogar, de complacer a su marido en lo sexual y de la tenencia y cuido de los hijos. Este campo altamente complejo, vivido a ciegas y sin conciencia de lo que realmente provoca,  invade y mezcla asuntos económicos,  emocionales y sexuales.

Lo que parece una vida cotidiana, simple  ajustada y resignada a usos y costumbres, se vuelve un campo de explotaciones e interacciones mal entendidas, donde a nivel muy inconsciente ambos sexos compiten y se debaten en guerras silenciosas que muchas veces terminan en gritos y golpes. Otras se liberan a lo largo de los años, entre enemigos silenciosos y altamente sofisticados.

Quien tiene la plata, tiene el poder. Quien tiene el poder, se impone sobre las decisiones, creando posiciones de control y dominio donde lo suministrado, pasa a ser posesión. La mayor parte del tiempo,  Él es el dueño. Ella,  la que se pone al servicio y administración.

Apoyada en este esquema y aparentemente sin remedio, ella abusa de él desde su rol pasivo, para que la mantenga, piense por ella y responda por su  bienestar. El sabiéndose asignado para el rol activo, asume, abusando de los lugares privilegiados, las salidas, las queridas, aventuras, bacanales y similares y paga si es “buen marido” componiendo goteras, reparando el carro o matando ratones que a ella le causan pánico.

Ella, sumisa y dependiente, no se atreve a dejarlo, pero sí, a cuestionarlo. Por eso en las noches, cuando él llega con sus tragos, le reclama los descuidos y el poco tiempo que tiene para atenderla cobrándoselas en los dos sitios más importantes de la casa: la mesa y la cama.

Hace ratos que su resentimiento olvidó la receta del pollo con papas que a él le gustaba tanto y con “dignidad mal entendida” se niega a tener relaciones sexuales alegando dolor de cabeza o sintiendo asco de ofrecer su cuerpo sabiéndolo visitante de otros lechos.

Si en una pareja las demandas económicas están resueltas,  importa mucho quién lo hizo y por qué lo hizo. Esto da independencia, a veces competencia y otras tantas, indiferencias. Es así como entre los géneros, los roles se mezclan para que el respeto entre ellos este condicionado por cuanto cada quien aporta y cuanto se hará merecedor del lugar en el control de las costumbres, compras, y hasta de los encuentros sexuales que sostengan.

Lo sexual entonces también se vuelve un instrumento de abuso y de poder: “te doy mi cuerpo, si resuelves lo que espero de vos” - podría decir ella-. “Te tomo las veces que quiera si soy el que resuelve las necesidades de esta casa” –podría decir él. Todo a un nivel del que nunca se habla pero que recorre como un río subterráneo, lo largo y ancho de la relación.

Ella baja su autoestima al sentirse utilizada, el olvida su condición de “vulnerabilidad sexual”, ante la cual, termina irremediablemente sucumbiendo. Ella usa de su cuerpo para dar el placer que no siente, el  usa su poder para tomar lo que no merece.

Hombres y mujeres obedecen a roles asignados que nunca revisaron y ante los cuales sucumben apenas dándose cuenta que algo no funcionó o es demasiado tarde para remediarlo.

Esta guerra, donde las armas se utilizan en el campo imperceptible y contradictorio de intereses no resueltos,  terminan caracterizando la vida sexual, como miserable y abusiva, tanto el uno como la otra, haciendo que, lo que conocemos como relaciones de pareja, cambie su nombre por el de guerra de parejas, cuyo triste final todos terminamos conociendo.

¿Será o no urgente estudiar un poco más sobre género?

Comentarios

4
rosa

Pienso que todo lo que dice la señora es una razón, la mujeres nos bol bemos como prostitutas por que lo hacen por dinero o por otra razón, la relación es dos por ende los dos deben de estar descuerdo y sentir placer igual y si dios lo dejo asi para sentir por que no sentirnos

3
cacaonica1

Señora sicologoga de mente abierta aqui los mejores consejos para el matrimonio y sus complejidades:

"Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él" GENESIS 2:18

"El que halla esposa halla el bien, y alcanza la benevolencia del Señor" PROV.18:22

"La mujer virtuosa es corona de su marido; mas la mala como carcoma en sus huesos" PROV.12:4

Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa." 1 PEDRO 3:1-2

Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, asi como Cristo es cabeza de la Iglesia, la cual es su cuerpo, y El es su Salvador. Asi, que como la Iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. EFESIOS 5:22-24

'Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a Sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra.' (Efesios 5:25-26).

Hagan esto y todo ira bien en el hogar.

2
David Roque

Genesis 1:7 Si hicieras lo bueno, podrías andar con la frente en alto. Pero si haces lo malo, el pecado te acecha, como una fiera lista para atraparte. No obstante, tú puedes dominarlo.»

La educación, el conocimiento y la cultura sexual es bastante nuevo en Nicaragua. Y es oportuno, siempre, tener en cuenta la enorme responsabilidad de quienes están influenciando la conducta sexual de los nicaraguenses.

1
Carmen Vega

En la actualidad vale la pena hacer un estudio de los roles de hombres y mujeres en la pareja, así como del comportamiento, pues por lo que me ha tocado ver, la cosa ha cambiado.
Por los bemoles de la economía, los hombres ya no son tan proveedores y he observado en muchísimos casos que muchas mujeres siguen buscando la dizque seguridad masculina y ahora solamente para tener la figura de un hombre que respalda no económicamente, sino que le da valor por el solo hecho de tener un hombre.
He visto la mujer que trabaja fuera y en la casa, prepara la comida, mira a los hijos y además mantiene a su pareja. El tiene todo el tiempo para buscar relaciones extras, estar de vago todo el día y todavía manipular los sentimientos de su pareja "oficial".
También muchos jóvenes están apostando a encontrar a una mujer un tanto mayor para que los mantengan.
¿Cuándo de estas situaciones hay en Nicaragua?

Descripción

Vamos a aventurarnos en este blog a hablar de sexo y de sexualidad de manera comprometida.

Acerca del Autor

Soy psicóloga de mente abierta. No me gusta la mojigatería ni la hipocresía. Digo las cosas de manera simple, "concisa y con sesos".

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