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¿Por qué leer a Franz Kafka?

Kafka predefinió la temática de la literatura que iba a desarrollarse a partir de la segunda mitad del siglo XX

Gonzalo Mas | 1/10/2013

La novela “La metamorfosis” narra la alucinante historia de una persona que se convierte, de la noche a la mañana, en un insecto. El libro explica cómo su propia familia margina al personaje en cuestión movida exclusivamente por el cambio en su apariencia física.

Todos los artistas tienden, de alguna forma, a reflejarse en los personajes de las novelas que escriben. Pero, en el caso de Franz Kafka, nos resulta difícil entender que el autor haya podido nunca equipararse con un insecto tan repugnante siendo, como era (y sigue siendo), uno de los mayores genios literarios de todos los tiempos.

En el libro “El proceso”, Josef K, el protagonista, es arrestado por una razón indeterminada. Tratando de defenderse de un delito cuya naturaleza desconoce completamente, vive una autentica pesadilla. El libro habla sobre la lucha que mantiene un individuo corriente contra un enemigo invisible y estúpido, pero poderosísimo.

Por último, “Carta al padre” es un texto que Kafka le dirige a su propio padre  en el que el genial autor trata de hacerse comprender por su progenitor. Así empieza: “Querido padre: Hace poco tiempo me preguntaste por qué te tengo tanto miedo. Como siempre, no supe qué contestar, en parte por ese miedo que me provocas, y en parte porque son demasiados los detalles que lo fundamentan, muchos más de los que podría expresar cuando hablo. Sé que este intento de contestarte por escrito resultará muy incompleto…”

Tras acabar con esa “carta al padre” tuve la impresión de que, en realidad, ese enemigo estúpido y poderoso detallado en “el proceso” no era otro que el mismo padre de Kafka. Así, Joseph K sería el propio Franz Kafka. Quien hacía sentir a Frank como la cucaracha de su famosa “metamorfosis” era su progenitor.

El padre de Kafka era una comerciante cuyo negocio prosperó. Era una persona de origen humilde con escasos estudios, pero muy ambicioso. Ávido de prosperar socialmente, inscribió a sus hijos (entre los que estaba Frank) en las mejores escuelas de Praga. Su objetivo no era que sus hijos obtuvieran una buena educación. Lo que buscaba era emparentar con la altas esferas de la sociedad. No contaba con lo privilegiado de la mente de su hijo Frank, quien asimiló magistralmente esa educación exquisita convirtiéndose en el grandioso escritor que todos conocemos hoy.

Sorprende que el genio que fue Franz Kafka nunca lograra liberarse del yugo paterno. A falta de obtener la aprobación de su padre, el joven Kafka renunció por dos veces a casarse con la mujer que amaba. Por el mismo motivo, nunca tuvo el valor de dedicarse exclusivamente a su vocación verdadera: La literatura. El intelectual sufría una especie de síndrome de Estocolmo que le impedía separarse de la persona que tanto le oprimía.

Para su padre, Kafka no fue más que un pobre perdedor inútil…Yo digo: No está hecha la miel para la boca del burro. Kafka murió joven, sobrepasado por las circunstancias de su propia existencia, por su padre. Incapaz de hacerse valer.

Las novelas de Kafka hablan de la relación del hombre con su familia y con su profesión. Sus libros tratan de insatisfacciones, de ansiedades, de inseguridad y del miedo: el miedo al poder, al contacto sexual… ¿Les suena?: Son muchos los que afirman que Kafka predefinió la temática de la literatura que iba a desarrollarse a partir de la segunda mitad del siglo XX. Quizás, solo por eso, su lectura sea obligatoria:

¡Disfrútenla!

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