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La historia de Luzmey, torturada y amenazada por su pareja

Martirio tras mediar con el verdugo

Feministas alertan que mujeres maltratadas quedarían indefensas si se aprueba reforma a Ley 779

Wilfredo Miranda Aburto | 24/9/2013
@PiruloAr

Pasada la media noche del 24 de diciembre de 2012, Claudio Martínez Almanza entró ebrio a la habitación donde vivía con su pareja y le puso dentro de la boca una pistola hechiza. Luzmey Chavarría sintió cómo el frío del arma bajaba por su garganta y le paralizaba el cuerpo. “Cálmate Claudio, pensá en los chavalos”, alcanzó a balbucear la mujer. “Pues nos matamos todos, vos va ser mía nada más”, respondió el hombre.

En el otro extremo de la habitación, una niña de cinco años observaba aterrada la escena a la par de sus dos hermanos, ambos menores que ella. Luzmey no supo por qué su compañero desempuñó la pistola, pero sí volvió a sentir los golpes que desde hace tres años y medio magullan su cuerpo. Un infierno que ni siquiera la mediación obligada por una jueza ha podido enfriar. Una pesadilla que la desvela sin que la justicia se inmute. Un agrio presagio de que un día puede ser asesinada.

El caso de Luzmey retrata no sólo la situación de miles de mujeres que sufren en silencio la brutalidad de un país que mata a sus mujeres (60 según el último conteo a la fecha de 2013), sino el de la figura de la mediación como supuesto método para subsanarla, y que ahora la Asamblea Nacional busca reestablecer en la ley 779, Ley Integral contra la violencia hacia la mujer.

Una alerta internacional

Después que el Poder Judicial enviara “de urgencia” al Parlamento un proyecto de reforma a la normativa que castiga la violencia de género, varios organismos nacionales e internacionales expresaron su descontento. Amnistía Internacional (AI), organismo mundial defensor de los derechos humanos, lanzó “una acción urgente para Nicaragua”.

“Existe el peligro de que se reforme una ley que penaliza los actos de violencia contra las mujeres en Nicaragua, y de que se debilite la protección que esa ley brinda a las mujeres. Si esos cambios se introducen, la seguridad de las mujeres puede verse en serio peligro”, advierte AI. El organismo exhortó a su membresía a “escribir inmediatamente, en español o en su propio idioma” al presidente de la Asamblea Nacional, René Núñez, y a la diputada Irma Dávila, quien preside la Comisión de Justicia.

Un día después de emitida la alerta internacional, las comisiones de Justicia y de la Mujer dictaminaron favorablemente el proyecto de reforma, que de acuerdo a la diputada sandinista Martha Marina González, presentó “dificultades y dispersiones en la argumentación”.

Tanto la aplanadora Orteguista y la Bancada Democrática Nicaragüense (BDN), dieron su visto bueno para restituir el artículo 46 de la mediación, cuando un año antes habían votado unánimemente en su contra.

“Hay consenso de ambas comisiones de que permitamos la mediación en los delitos leves, con el afán de buscar siempre el restablecimiento de la armonía de la familia”, explicó el legislador oficialista Edwin Castro.

Castro agregó que la figura de la mediación no será obligatoria y habrá un seguimiento psicosocial a los casos que se registren. “Hay que dejar claro que la mediación es voluntaria, no es obligatoria”, subrayó. Sin embargo, esta declaración dista de lo vivido por Luzmey, una historia más terrorífica que cualquier cuento de Edgar Allan Poe.

21 días de martirio  

Luzmey es una muchacha de apenas 22 años. Hacía tres años y medio que hacía pareja con Claudio, cuatro años mayor que ella. La relación se desarrollaba bajo el techo de la casa de la víctima. La bilogía hizo lo suyo y nacieron dos retoños de la unión. La niña de cinco años que observó la escena primeramente descrita solo es hija de Luzmey.

Los problemas con la suegra y la violencia eran incidentes cotidianos de la joven pareja. Luzmey narró que Claudio la violentaba psicológicamente y en menor medida físicamente. Harto de la suegra, Claudio le propuso a su pareja irse a vivir a un cuarto que alquilaban en una cuartería capitalina. La pareja se instaló en el lugar el 8 de diciembre de 2012. Cualquiera podría imaginarse que la vida cambiaría, aunque apretados serían felices. Pero los 21 días que se avecinaban iban a ser los peores que Luzmey haya sufrido hasta ahora en su existencia. “Días de martirio”, confió la mujer a Confidencial.

La noche del 9 de diciembre que Claudio regresó del trabajo comenzó a reclamarle a Luzmey por haber ido a visitar a su madre. “Fuiste donde tu mama, ¿qué querido te presentó? ¿Te cogió?”, relató la víctima. “Claudio, ¿qué te pasa?, le pregunté yo, porque me decía un montón de bascosidades”, dijo Luzmey. La joven no se explicaba el cambio repentino de su compañero.

Dos días después el agresor sacó navaja. “Me la puso en el pescuezo y dijo que me iba a matar porque soy una zorra”, cuenta Luzmey. El 12 de diciembre Claudio llevó al cuartito una sopa de mondongo que preparó su madre. Ordenó a su pareja que le sirviera a ambos, pero Luzmey le explicó que no le gustaba. Él se enojó y le dijo que si no se la comía se la iba a meter por un embudo. “Me tiró encima la sopa que quedó”, afirmó la agredida.

Las jornadas venideras empeoraron. Un palo de escoba quebrado en la espalda, patadas con las botas punta metálica que usa Claudio, la navaja rondando el cuerpo de Luzmey, trompones, jalones de pelo, amenazas con aceite hirviendo. “Ya no aguantaba mi nariz, mi boca reventada… mi estómago no soportaba nada”, aseveró Luzmey.  

La víctima se hartó. El 26 de diciembre, luego del incidente con la pistola hechiza, Luzmey decidió ir al Distrito IV a denunciar. En la Comisaría de la Mujer una oficial de nombre Liseth --no recuerda el apellido, dice-- le indicó que tenía que llevar tres testigos para proceder. Nada prosperó y Claudio se enteró de la diligencia, lo que provocó otra vapuleada sin piedad, siempre frente a los ojos de los niños.

Hasta el 31 de diciembre la violencia diaria se estableció. Cuando al fin Luzmey consiguió un testigo, la Policía trasladó el caso al Ministerio Público. Se abrió un proceso a cargo de la jueza Ingrid Rocha Esquivel. La audiencia fue pospuesta seis veces, hasta que Claudio logró convencer a la mujer de “que iba a cambiar, que ya no volvería a pegarle”. Entonces volvieron.

Las promesas de Claudio, sin embargo, se diluyeron pronto. Los golpes volvieron, a pesar que desde que mediaron, Luzmey regresó a casa de su madre. Lo único es que las palizas ya no eran en el cuartito, sino en la calle.

Median por miedo

María Teresa Blandón, del Movimiento Feminista, explica que este tipo de comportamientos se repite en los casos de violencia de género. La mujer media por miedo, por necesidad económica y otros factores, algo que el Estado, aduce, no ha entendido. Blandón afirma que cuando una mujer llega a una comisaría a pedir ayuda, es porque ha sufrido un historial de violencia.

Blandón dijo que la reforma a la ley 779, aparte de debilitar ese reglamento, dejaría mucho poder a los oficiales de la policía y a los jueces. “Y si los jueces no entienden, como ocurren en tantos casos, las causas de la violencia de género van a presionar a la víctima para que medie. Aparte que ellos decidirán qué delito es leve o grave”, analizó. “Además, las mujeres tienen que pagar con su propio sufrimiento, humillación, subordinación el mantener junta a la pareja, la familia tal cual proponen los parlamentarios”, añade Blandón.

El proceso judicial de Luzmey se reactivó y la jueza, “un día que dijo que andaba cansada”, según la joven, ordenó mediación, aunque ella no quería. Eso fue el 12 de junio, bastante tiempo después que terminaron los 21 días “de martirio” en el cuartito.

Nada. Ni con mediación obligada Claudio dejó de hostigar a Luzmey. El maltrato acechaba a la víctima que, más decidida, volvía a la Policía a denunciar. “Pero era difícil porque ni caso me hacían”, dijo la víctima.

Claudio retornó a los tribunales. Al fin cayó preso, pero sólo un par de días. Luego le impusieron al agresor medidas cautelares. Tampoco las cumplió. El pasado 30 agosto de 2013, Luzmey salía de un circo con su hijo menor cuando escuchó que la voz de una mujer que la ofendía. Era su prima Perla. La mujer se abalanzó encima de Luzmey y la golpeó, luego se sumó Claudio, quien le cortó con la navaja toda la palma de la mano.

Luzmey peregrinó de nuevo a las autoridades. Está hastiada de la persecución de Claudio, de sus llamadas, de las golpizas, pero el Estado es indiferente. Le impusieron una mediación que no arregló nada. Ella podría ser parte del 30% de mujeres que fueron asesinadas después de mediar en 2012 o de las seis que han sido ultimada hasta agosto de este año. Luzmey sigue a merced del frío del arma que baja por su garganta y le paraliza el cuerpo.

Comentarios

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Alfonso

Para el Sr que escribio el reportaje, es un error y una ofensa que generalice: Decir que este es un pais que mata a sus mujeres, es ofensivo para mi y seguro para muchos esposos y padres que tienen una familia en donde el respeto es la norma de la vida. Sobre todo es una expresion carente de fundamentos. Los indices de violencia contra las mujeres, no son tales que permitan nombrarnos a todos por igual. Estoy totalmente en contra de la violencia en general y en particular hacia las mujeres, pero no es correcto que por una minuscula minoria de diga que Nicaragua Mata a Sus Mujeres!!! Esto no solamente ofende a los hombres de familia sino tambien ofende a las misma mujeres que comparten vida familiar llena de respeto.

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Pichirilo El Sepulturero

Para los dos A: Alejandro que espero que no sea Aguilar y Alexander:

Si Uds tuvieran una hija, la cual un manganzon de barrio se las agarra como sparring, cada vez que le de la gana o quiera, que harian felicitarlo por que El esta haciendo lo que Uds no hicieron con su hija cuando estaba chiquita, no me vengan con cuentos que Uds como yo no tenemos horchata por sangre, y si estoy de acuerdo con la pena de muerte, pues si si un hombre les viola a su hija, que van hacer Uds a darle tambien a su otra hija.
Uds son hombres de la cintura para abajo.

4
Alejandro

María Teresa, si no estás de acuerdo en el factor psicológico complejo de las relaciones conyugales, la falta de educación y un marco jurídico contradictorio.
Si tu intención es perseguir y ejecutar la venganza, entonces poder formar una ONG al estilo de la Santa inquisición y juzgar y declarar a la hoguera.
Tambien podes impulsar una inciativa para que autoricen la pena de muerte y vos podes ser el verdugo oficial.

3
Alexander


María Teresa, la reforma planteada es para delitos menores. Vos crees que un hombre que le introduce a su mujer un arma en su voca es delito menor. Claro que no. Y por qué, en vez de pedir venganza y que el hechos se pudra en la carcel no tomas la iniciativa, formas una institución reeducativa y le pedís al juez que decrete seis meses obligatorios en tu institución y comenzas a enseñarle a este hombre los conceptos básicos de lo que es ser un hombre de verdad, enséñale como tomar licor para divertirse sin caer en la indisposición, enseñale el por qué se debe respetar a la mujer a su mujer, explicale las leyes, pues aunque el precepto diga que nadie puede alegar ignorancia de la ley, si existen personas que la desconocen y viven en el mar de la costumbre, su abuelo le pegaba a su abuelo, su padre a su madre y el a su esposa. Te podes lucir. También explicale a la esposa, que la mejor venganza contra su marido no es ponerle los cuernos o dejarlo por otro sin una comunicación clara. Tanto mujeres como hombres luego de concluir una relación, el que es abandonado y con cierta burla entran psicológicamente en un estado obsesivo peligroso. La ley debe ser humana y se debe entender que se trata de educar, controlar y reinsertar al criminal y no destruirlo. Precepto Constitucional María Teresa.

2
Alexander

María Teresa Blandón, un día llegaron a mi casa mujeres pidiendo ayuda para ayudar a las mujeres cuyos maridos estaban presos. Les dije: si ya se libre de ese mal ahora busque como trabajar o es que se convertirá a la mendicidad en libertad. No se puede cambiar la mentalidad de la sociedad sin educación, en cambio ustedes lo que buscan es venganza, destruir lo que gente como vos no tienen: UNA FAMILIA. Te recuerdo que la filosofía del derecho penal en Nicaragua es educativa y de reinserción del ser humano y no destrucción como vos lo planteas. Tu relato parece una telenovela mexicana. Pura basura...

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Alejandro

María Teresa Blandón, vos sos una mujer moderna, no tenes familia ( en el estricto sentido jurídico), sos libre de hacer con tu cuerpo lo que desees. Es distinto para mujeres que tienen esposo e hijos y una economía familiar paupérrima. La Sociedad nicaragüense y el marco jurídico de protección a la familia diseñado por personas libres como vos las han creado machistas.
La madre ubica al hijo en un plano distinto al de la mujer por temor a que convierta en homosexual, la ley de alimentos aun cuando la mujer trabaje y gane más que el hombre lo despluma del 50% del ingreso bruto, cosa que disfruta la ex consorte para que no le quede nada a la nueva. Si el hombre nicaragüense por ley tiene toda la carga económica para mantener el hogar o a sus hijos a través de los alimentos y la mujer que función realiza: pues ama de casa, dependiente económicamente del hombre.

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