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Sexo Confidencial

Parte II

Lo espiritual de la sexualidad

Lo espiritual de lo sexual es una fuerza conectora y transformadora, que se mueve y renueva en cada experiencia de fusión con el otro.

Auxiliadora Marenco | 17/9/2013

La parte espiritual de la sexualidad se asocia a la fusión total con el otro, al abandono, al hundirse en el abismo de la experiencia, dejándose arrastrar por la gran ola que llevará a ninguna parte, o a la infinitud del cosmos, o a las profundidades de tu propia alma.

La vivencia sexual espiritual es una especie de comunicación silenciosa circulante, creadora  y transformadora. Es un saber mezclarse con el otro como el ánodo y el cátodo, que siendo diferentes, se complementan.  Similar a dos corrientes eléctricas confluyendo en un distribuidor común que las convierte en una. Dos vertientes convertidas en el gran río que invariablemente va a dar al mar.

Visto como corresponde, es una energía singular y  profunda que alcanza su mayor fuerza al mezclarse, sin que ninguna de las partes que la alimentan, pongan mayor o menor cantidad, sino iguales. Cada una es una sola, responde a sí misma y se alimenta en su propia fuente. Al juntarse con la otra, aumenta en intensidad y llega a su punto máximo.

En ese punto sin retorno, la vivencia es como una explosión, la salida hacia aquello que la expande y la dispara hacia miles de partes donde están o viven otras, que también están vivas y vibran.

El orgasmo, vivencia fácil de alcanzar para los hombres,-en los casos extremos-, se llama eyaculación precoz y se considera una disfunción. Es la precipitación involuntaria de la eyaculación, la negación de la intensidad y la privación de la calidad del gozo.

En los casos menos graves, es un acto reflejo, simple y mecánico, que casi siempre están apurados en experimentar. Urgidos de la penetración y olvidados del menú de opciones que su cuerpo y el ajeno les ofrece.

En  la mujer, reprimida y pagando sus culpas desde los tiempos de Eva, la pecadora, se le desconoce, descalifica, manipula o se cambia por  los complicados y aplaudidos fenómenos reproductivos. Cuando se le conoce, se presenta después de azarosas y prolongadas faenas luchando contra sus miedos, prejuicios, ignorancias y malos manejos.

El fenómeno ha sido descrito de miles de formas y asociado a miles de sensaciones. Todas tienen en común que es una fuerza explosiva que sale y se expande. Es una energía que emanada de uno mismo, va siempre hacia afuera. Es una especie de centella, de antorcha encendida que se dispara hacia alguna parte donde a lo mejor, toma su fuerza para alimentarse. 

Asociado a lo espiritual, lo orgásmico es solo parte del gran todo que comenzó con la palabra amorosa, en el roce de una caricia o en el velo silencioso de una mirada. Es esa cadena de sensaciones que siendo físicas pasaron al alma del otro apenas percibiéndolo.

Lo espiritual de lo sexual es una fuerza conectora y transformadora, que se mueve y renueva en cada experiencia de  fusión con el otro. La mayor parte del tiempo no se da porque sí, sino que se va generando en la medida que se va entrando en el proceso para profundizarlo.

Esa parte de nosotros apenas la conocemos, a veces tímidamente la exploramos y casi siempre la olvidamos. Es delicada, sutil, exquisita, sensible y potente. El mejor de los manjares. Es la parte que engrandece y le da carácter sagrado a lo humano y al placer. Es la expresión máxima del contacto, de la comunicación y de la intimidad.

La miseria emocional, de la cual hablaremos más adelante, ha mecanizado nuestra respuesta sexual y reducido el acceso a la calidad  del placer compartido y verdadero. Nuestros encuentros sexuales se vuelven rutinarios, mecánicos, inconexos y empobrecidos por la inmediatez y  la mediocridad con que los vivimos.

Todos si quisiéramos podríamos descubrirla dentro de nosotros mismos. Todos somos  capaces de celebrar esa gran fiesta espiritual en ese lugar especial donde se trasciende a lo común y a lo complicado.

Cada quien, de cara a su vivencia sexual tendrá que preguntarse  ¿Cómo practico la parte espiritual de mi sexualidad?

Comentarios

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Carmen Vega

Muchas gracias por estos dos artículos. Realmente es indescriptible lo que pasa cuando hay esa conexión con nuestra pareja. De una forma un tanto irónica, hay independencia e interdependencia, se mira uno mismo en el otro, se respira y suspira y hay una sensación de plenitud, que uno bien podría morir con una sonrisa en los labios.
Lamentablemente hay tantos tabúes, tanta manipulación en este tema, que estamos bloqueados y la mayoría de las personas pasamos por el mundo sin encontrar esa preciada flor.
Es aberrante como podemos ver noticias rojas, cuerpos descuartizados, hablar mal de los demás, promover violencia y maltratar a las demás personas en nombre de la moral y esa misma moral, mejor dicho doble moral nos priva de darnos y recibir de forma que la belleza se exprese toda junta, única en un solo momento.

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Mario Ponce

Sin duda alguna este tema a sido casi escaso por no decir nulo en los temas de la Sexualidad, sinceramente me ha gustado el contenido del mismo, puesto que siempre hay algo que aprender y es lo que me motiva escribir estas 4 letras por estas cosas interesantes de la vida. Gracias Licenciada por ello.

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David Roque

La comunicación preliminar entre la pareja, de semanas, sirve a la exploración personal reciproca. Esta averiguación debería conducirlos a evaluar la química con posibilidades de una buena relación de pareja, que los conduzca al nivel espiritual (el orgasmo incluido).

No son suficiente una enorme atracción física y un orgasmo 'cósmico' para declarar que hay sexo espiritual. La zona de la intimidad incluye básicamente la cultura y 'la valija' de valores, de la pareja, y su disponibilidad a desarrollar y a moverlos hacia lo espiritual de la sexualidad: Un hijo puede ser la parte cultural, el valor de la familia, donde la zona de la intimidad se abra pero con y sin familia el perfil de los individuos igualmente conllevan al camino espiritual. La delicia carnal aumenta cuando nos volvemos conciente que estamos abrazando y somos penetrados por un cuerpo con otras virtudes; amistad, sinceridad, lealtad, nobleza, cortés, educación, limpieza, el trabajo etc, eslabones, que junto al orgasmo son la parte espiritual de la sexualidad.

Descripción

Vamos a aventurarnos en este blog a hablar de sexo y de sexualidad de manera comprometida.

Acerca del Autor

Soy psicóloga de mente abierta. No me gusta la mojigatería ni la hipocresía. Digo las cosas de manera simple, "concisa y con sesos".

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