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¿Por qué leer a Elfriede Jelinek?

Los libros de la premio Nobel están llenos de una fuerza brutal y salvaje

Gonzalo Mas | 29/8/2013

Siempre me sorprendió la coherencia de la temática que proviene del arte de los que hablan alemán. Esta  afirmación es especialmente válida para el arte austriaco. Me explico: Leyendo una novela de, por ejemplo, Elfriede Jelinek, tengo la impresión de estar viendo un cuadro de los pintores (también) austríacos Egon Schiele u Oscar Kokoschka: La crudeza de los textos de la escritora me recuerdan irremediablemente a los personajes retorcidos y amputados de las obras de Schielle o a la deformidad de los de Kokoschka. Por otro lado, son muchas las similitudes, tanto de forma como de fondo, entre las películas de Michael Haneke y las novelas de Thomas Bernhard, ambos austríacos. 

Quedémonos con Elfriede Jelinek: Sus libros están llenos de fuerza. Pero es una fuerza brutal y salvaje. Tanto es así que, cuando en el año 2004 le fue concedido el Premio Nobel de Literatura, muchas fueron las voces de protesta que se oyeron en los cinco continentes, incluso (o quizás “sobre todo”) desde la Austria natal de la escritora. Tanta fue la polémica generada, que hasta se cuestionó la hegemonía del premio Nobel como principal galardón literario internacional.

“Los excluidos” es una novela que explica cómo los objetivos vitales de un grupo de adolescentes que viven en la postguerra vienesa se ven frustrados. La marginalidad a la que se ven sometidos (ante la indiferencia general del pueblo que les rodea) les condena cruelmente a ser unos constantes perdedores. Se trata de una historia que se desarrolla en pleno siglo veinte, como también lo hacen las novelas “La Pianista” y “Deseo”.

“La pianista” es la historia de una madre que exige a su hija que se convierta en su propia prolongación existencial. La madre pretende que su hija consiga todo lo que ella no pudo lograr en su vida. Así, le niega todo acceso a la libertad, frustrándola y castrándola permanentemente. Mientras que “Deseo” narra cómo un hombre considera a su mujer como un objeto. La negación de cualquier derecho de la mujer por parte del hombre queda latente, entre otras cosas, mediante la descripción espeluznante de la violación de la mujer por parte de su propio marido.

Estos dos relatos hablan de mujeres maltratadas: mujeres que no pueden sentirse seguras ni estando en sus propios hogares. Las dos primeras novelas  (“Los excluidos” y “La Pianista”) se leen fácilmente aunque su temática resulte desagradable: podemos  considerarlas como el equivalente en literatura a la pintura figurativa. “Deseo”, sin embargo, equivaldría a un cuadro abstracto: Leyendo la novela uno tiene la impresión de ahogarse, de no entender: hay que esperar unos días para asimilar la lectura. Solo entonces es cuando el lector comprende lo que ha leído. Y es que Elfriede Jelinek es una artista muy camaleónica que recurre a cambios frecuentes en la forma de sus escritos. (El fondo  de temática social, sin embargo, es prácticamente constante en su obra)

La realidad en la que viven los protagonistas de las novelas que mencioné es horrible. Parece lógico, por tanto, que su actitud ante la vida también lo sea: personajes malvados, suicidas y masoquistas. Entonces, ¿para qué leer unas novelas dominadas por tanta fealdad?

Respuesta: Para acabar con esa fealdad, para acabar con las atrocidades. Europa es una tierra maravillosa. Probablemente es allí donde los derechos humanos estén más desarrollados. En temas sociales, considero que Europa es el ejemplo a seguir. Y estoy seguro de que Austria es uno de los más férreos defensores de los derechos humanos del Viejo Continente. Pero ni Austria ni Europa son perfectos. Todavía hay injusticias, demasiadas minorías desprotegidas que merecen ser atendidas. Y la primera medida para mejorar la situación de estos desfavorecidos es haciendo tomar conciencia a las sociedades de los problemas que las aquejan. Y eso es precisamente lo que hace (y de forma magistral, por cierto) Elfriede Jelinek. Y es por eso que no hay que dejar de leerla. No se la pierdan, se las recomiendo.

Comentarios

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jose

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