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Es uno de los precursores de la nueva novela nicaragüense

¿Por qué leer a Lizandro Chávez Alfaro?

El escritor tiene una fijación con el número 13. Descubra por qué devorando sus obras.

Ernesto Valle | 15/8/2013
@Ernestovalle3

Nacido en Bluefields, un 25 de octubre de 1929, Lizandro Chávez Alfaro fue un intelectual polifacético y un artista multidisciplinario. Ensayista, poeta, narrador y pintor, que en algún momento de su vida se dedicó al periodismo y a la traducción. Partió de Nicaragua para estudiar pintura en la Universidad Nacional Autónoma de México. Prefiere luego, optar por poesía. Abandona esa disciplina, experimenta y se orienta definitivamente a la narrativa.

Su primer libro de cuentos -Los monos de San Telmo- fue galardonado con el Premio Casa de las Américas, en 1963. El fallo dictaminó: “el autor hizo de las más modernas técnicas del Boom latinoamericano”. Cinco años después, Lizandro Chávez Alfaro sería finalista del premio de novela Seix Barral, con su novela de corte histórica: Trágame tierra.

Su obra está compuesta por poco más de 10 títulos. A la edad de 76 años, es hecho miembro honorario de la Academia Nicaragüense de la Lengua, grado que mantuvo hasta su muerte, el 9 de Abril de 2006.

A continuación, dos breves reseñas:

Vino de carne y hierro (1993) son 13 cuentos de estupenda redacción, en los que el narrador Lizandro Chávez Alfaro, desafía excepcionalmente a sus personajes. Los hace asumir diferentes pruebas de voluntad con un carácter particular. Una celebridad que agoniza y sus fans pendientes de ello, en Bufa de cuchilleros. Unos cineastas norteamericanos que graban una horrorosa catástrofe en Cinco yardas de bandoleros.

Trece veces nunca (1977) es una muestra de 13 cuentos que hacen del hombre, el centro de atención. Con un estilo más acendrado, Visión de totalidad y Mientras pise tu sombra, son ejemplos del estilo de un narrador que en plena madurez, acoge al ser humano y su entorno, y lo hace cuento.

Puede encontrar Los Monos de San Telmo y Tus Trece y Trece Más en Literato Tienda de Libros.

 

Comentarios

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roberto cuadra

Cuando Lizandro regresa a Nicaragua, era para entonces una celebridad. "Los Monos de San Telmo" (premio Casa de Las Américas), era lectura obligada para aquellos que andaban dando tumbos en la narrativa: parecía que la narrativa nicaragüenses se había desnudado de su timitez pueblerina y se había lanzado, de cabeza, al vacío. Fue un maestro y lo bueno es que dejó e hizo escuela. Maestro.
Yo ya estaba en USA cuando supe de su muerte. Y se me vinieron los recuerdos cuando fuimos a conocerlo, recién llegado de su México querido, a una de aquellas casitas de la Colonia "Centroamérica", en Managua. No era un hombre de sonoras carcajadas. Era más bien parco, de palabras precisas y creo que hasta más de una vez lo invitamos a visitar los famosos estancos de la inolvidable vieja Managua. !Salud maestro dondequiera que estés!

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Adolfo Chávez

Me agrada la idea que se le tenga presente a mi padre y que se le de su valor al aporte de la literatura.

Ernesto Vallé, muy bien artículo.

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