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Superintendente de la Iglesia Morava sobre violencia en el Caribe

'Hay una situación de temor'

Advierte que incremento de homicidios en el Triángulo Minero es sólo “una muestra” de lo que está pasando en la región y su pérdida de valores

Octavio Enríquez | 15/8/2013
@cabistan

La reverenda Cora Antonio, de 51 años, la mujer que dirige la Iglesia Morava sostiene que tiene experiencias en las que ha debido terminar más temprano los cultos por miedo a que sus fieles sean víctimas de un fenómeno complejo: la violencia.

Antonio conoce el incremento de los crímenes, reconocido en los últimos días por la Policía -que envió tropas hasta las zonas más recónditas del Triángulo Minero-, un sector de difícil acceso, montañoso, cuya extensión  supera los 3, 400 kilómetros cuadrados.

“Hay que saber que es una muestra de lo que está pasando”, asegura Antonio, quien dice que hay “crímenes que no se reportan”. La líder religiosa invita a que se analicen las causas de la violencia, algunas de las cuales esboza en esta entrevista concedida vía telefónica a Confidencial desde la sede de su Iglesia en Puerto Cabezas.

¿El incremento en el número de homicidios es algo nuevo para ustedes en el Caribe?

No podemos estar con los ojos cerrados. No es nuevo para mí el tema (sobre) los crímenes que se escuchan, sino más bien que algunos son reportados y otros no.

¿Cuál es la causa de este aumento?

Hablando con algunos comunitarios, con personas del sector, dicen que es el desempleo y lo otro es que se está aprobando que toda persona pueda usar armas, pistolas. El desempleo hace que las personas no tienen un trabajo, se meten en otras formas de trabajo, y no solamente eso, tenemos detrás la drogadicción. Hay muchas personas y jóvenes que se meten, incluso podemos ver algunas personas que andan buscando quiénes son las personas que andan trabajando con la droga para poder meterse y poder buscar un apoyo.

¿Usted me está hablando específicamente de gente que se dedica al sicariato o a qué se refiere?

Cuando tú estás metido en la droga, en esta comisión hay pleitos entre ellos, porque el uno se da cuenta que el otro tiene dinero. No solamente eso también, está como en la películas, como que lo ven como algo natural los crímenes.  Mientras  matas más personas, si tú matas es porque eres un hombre bien valeroso, fuerte, podés hacer y deshacer.

¿El problema que usted habla es del triángulo minero o se extiende más allá, porque la Policía envió un despliegue policial a esa zona?

Es un fenómeno en toda la región, ahorita se está focalizando en Las Minas, porque mataron a dos personas y a un periodista. Para mí, como líder de la Iglesia en contacto con la gente y las comunidades y los pastores, hay una situación de temor que se vive. Porque la gente no puede salir de noche tan libremente como antes. Incluso en las iglesias tenemos que sacar el culto más temprano, porque hay inestabilidad.  No digo que la Policía no está poniendo de su parte.

¿Usted cree que la respuesta es únicamente el envío de policías, o qué salida ve a esta situación?

Es bueno que se mandó a la Policía, la presencia policial ayuda a minimizar el grado de violencia. Pero creo que también debe organizar la seguridad ciudadana, la sociedad civil, las iglesias, los líderes del barrio, las mujeres, los jóvenes. Eso sería un primer paso para hacer una investigación.

¿Cómo viven la influencia del crimen?

Cuando estaba de pastora en la Iglesia Nueva Jerusalén, las muchachas jovencitas que salían del culto, a la llegada a sus casas ya eran violentadas, afectadas, les quitaban las carteras. Iban a dejar las carteras botadas a otras partes; si la persona reclamaba, le decían: si decís algo te mato.

Había un miedo en participar en las horas de la noche. Las mamas comenzaron a decir que hiciéramos el culto más temprano. Los jóvenes no tienen trabajo, se enrollan en pandillas. Frente al desempleo esa es la forma para sacar dinero, intimidar y después ayudar a su familia.

Por otro lado también está el exceso de licor. Andan armas blancas como andan armas de fuego, y en el camino, en la calle, donde quiera que anden, en un momento que no esté la Policía, comienzan a hacer sus cosas.

Está el caso de la comunidad guagua: ¡cuántas personas murieron en menos de seis meses! ¡A punto de tiros! Incluso entre las mismas familias. ¿Quién está investigando la causa, a qué llega, cómo se está manejando el proceso?

 

La primera mujer superintendente

La reverenda Cora Antonio es hija de un zapatero y una ama de casa. Ya ocupó el cargo de superintendente de la Iglesia Morava en el país entre el año 2007 y 2010. De hecho, fue la primera mujer que ejerció esa responsabilidad.

Esta dama miskita se casó por primera vez a los 19 años, quedó viuda a los 26. Según un pequeño perfil publicado en los diarios nacionales en 2007, contrajo segunda nupcias con el reverendo Harold Smart Reyes. Es madre de cinco hijos, tres de ellos varones, y con una gran experiencia en su área de trabajo.

En 1993 estudió teología en el Seminario Bautista. De la Universidad Bíblica Latinoamericana de Costa Rica,  egresó con la licenciatura en Teología.  Colaboró en Managua con el reverendo Norman Bent en el pastorado de las mujeres y congregaciones, además de otras experiencias. Desde enero pasado fue elegida nuevamente en el cargo.

Comentarios

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Talivan

La policía es la única que va a llevar la paz en estos lugares capturar a los responsables y gusgarlo por lo cometido ya se esta trabajando con estos casos para acabar con la delincuencia y que la población viva en paz sin preocupaciones de que van a ser victimas de los delincuentes

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oscar

Es cierto, la inseguridad es de vieja data, y el crimen organizado esta mas desarrollado que la misma policia, sobresalen negocios ilicitos, lavado de dinero y la llegada de acciones concretas es un brochazo para tratar de enviar un mensaje de que este ilegal gobierno esta preocupado por la costa caribe. Adelante superintendente y continue denunciando todo tipo de violencia. Recuerden que en tiempos de Somoza, las denuncias de la orden catolica de los Capuchinos fue esencial para que el mundo se diera cuenta de la realidad que se vivia en la zona del triangulo minero y en toda la costa atlantica.

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