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Sexo Confidencial

La compleja construcción de la sexualidad

Sociedad, religión y educación son algunos de los motores que definen la naturaleza bio-sico-social del ser humano.

Auxiliadora Marenco | 6/8/2013

Cuando conversamos, vamos por la calle, trabajamos o tenemos relaciones sexuales, lo hacemos desde una compleja red donde participan diversos aspectos de la esencia humana.

Desde la concepción, se define el aspecto biológico de la sexualidad. Cuando un niño nace se le conoce por lo que trae entre las piernas. Dentro de su cuerpo y a partir de ese momento las glándulas de secreción interna, producirán hormonas que, además de ayudarlo a crecer, irán definiendo sus caracteres, tanto primarios como secundarios.

Cada quien viene dotado de un complejo laboratorio que hace marchar la vida y lo prepara para que, al madurar, también sean capaces de reproducirla. Lo que una persona muestra a simple vista es su sexualidad. O es hombre o es mujer. Todos los detalles de su cuerpo, unos más marcados que otros, así lo demuestran (dejaremos para otro espacio el asunto de la diversidad sexual).

En ese mapa humano encontramos en el hombre: pene, testículos, próstata, semen, testosterona. Y en la mujer: senos, vulva, ovarios, útero, estrógeno.

Ambos traen un aparato para el placer y todos los sentidos, desde el olfato hasta la piel, que están incluidos para compartirlo, en gran parte, con la función reproductora. Todo el cuerpo de ambos sexos, está preparado para sentir y es movilizado por una fuerza gigantesca, garante de la sobrevivencia de la especie: el instinto sexual.

Pero también y simultáneamente cada individuo, trae un aparato síquico, muy complejo y sensible, con rasgos en parte heredados y en parte innatos, donde construye a manera de red interconectada, una especie de memoria viva y mutante, que guarda para siempre cada una de las experiencias  agradables o desagradables a lo largo de su existencia.

Esa es nuestra parte psicológica, única y subjetiva, que además es capaz de razonar, deducir, generalizar, concretar y reproducir vivencias a través de dos grandes servidores: los pensamientos y sentimientos.

Cada quien, aun creciendo en un ambiente parecido, vive de manera diferente, todo lo proveniente de sus padres, del medio ambiente y de sus propias experiencias. Cada quien percibe y reacciona, de una manera original,  lo que sintió y percibió. Al dar una respuesta, y externarla, se transforma en conducta.

Según como trabaje su aparato biológico, influirá para hacerlo más perceptivo, o más lento o más reactivo a los estímulos.

En la mente de cada persona se desarrolla de manera propia la percepción del  instinto sexual, la reacción, la manera de recrearlo, concretarlo o externarlo. Cada quien elabora un mundo imaginario con contenido y respuesta original. Si dicho contenido es sexual, se llama erotismo.

Simultáneamente y casi sin darse cuenta, los padres y educadores, como principales representantes del entorno social,  moldean el aparato psíquico de los niños, imprimiéndole su propio sello. Es entonces cuando la avalancha de valores, creencias, costumbres y conductas caen sobre los pequeños, sin lugar a reaccionar o cuestionar lo que les sirve y lo que no. El proceso por el cual cada quien recibe el “molde” con que será formado, se llama educación y comenzando con el nacimiento, no para de caminar jamás.

En nuestra sexualidad recibimos, equivocadas o no, moldeadas por la propia manera como cada educador la vivió, pautas de comportamiento,  severamente supervisadas por la sociedad, la cual se encarga de censurar y castigar al que se salga de lo establecido.

La parte social de nuestra sexualidad está caracterizada por la influencia que los dos grandes forjadores de conciencia ejercen sobre cada individuo: la sociedad y la religión.

Cada quién necesita creer y aferrarse a una fuerza superior que le explique la existencia, lo que no puede alcanzar y apenas comprender. Tanto la religión como la sociedad se asignaron el derecho de regular los comportamientos.

La segunda le da pautas a la primera sobre lo que espera que transmita, secunde y promueva.  La primera legisla, pone “orden” y castiga a los trasgresores. Las leyes pueden ser escritas y formales y no escritas e informales, pero igualmente poderosas para tratar con mano de hierro a quien ose violentarlas.

Cada persona nace con un aparato biológico que siente y vibra ante la fuerza poderosa del instinto. Cada persona tiene un aparato sicológico capaz registrar, razonar, entender, administrar e imprimirle su propio contenido. Y no existe persona que haya sido capaz de saltar las regulaciones sociales y declarar sus emociones, libres de influencia.

Somos, pues, el producto de una compleja interacción entre las funciones del cuerpo y de la mente y de cómo el medio exterior se las ingenia para condicionarlas.

Comentarios

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EDMUNDO DAVILA CASTELLON

PENSAMIENTO Y ACCION NO SON DEFINITIVAMENTE LA MISMA COSA, UNO PRECEDE A LA OTRA. COMO UNA DIGRESION O RELACION AL TEMA, LENIN DIJO: "SIN PENSAMIENTO REVOLUCIONARIO, NO HAY ACCION REVOLUCIONARIA" SOCIEDAD Y RELIGION EN QUE LA UNA PRECEDE O MOLDEA A LA OTRA, NO ES UNA CONDUCTA O ACTITUD INFLEXIBLE. EL SEXO ES INSTINTO Y ESTA CONDICIONADO TANTO FISICA COMO PSICOLOGICAMENTE COMO DICE LA AUTORA, PERO EL CONFLICTO ENTRE RELIGION Y CIENCIA AQUI SE HACE PATENTE. POR EJEMPLO FREUD DICE "LA REPRESION DE LA LIBIDO PRODUCE NEUROSIS" Y CUANTAS VECES POR TEMORES O PAVORES RELIGIOSOS, EL ADOLESCENTE SE ABSTIENE DE RELACIONES SEXUALES, MASTURBACIONES Y HASTA MALOS PENSAMIENTOS (SANTO FORZADO), PORQUE SON PECADOS MORTALES. LA SENTENCIA DE CRISTO, POR EJEMPLO, ES CLARA: "AQUEL QUE MIRARE A UNA MUJER CON ANIMO DE CODICIARLA, YA ADULTERó CON ELLA EN SU C ORAZóN".INTERPRETAREMOS ESTO SEGUN LA IGLESIA CATOLICA COMO UN PECADO MORTAL? UN CONOCIDO SEXOLOGO DE NICARAGUA DIJO EN UNA DE SUS CHARLAS QUE CUANDO UN HOMBRE SE SIENTE ATRAIDO SEXUAL Y PODEROSAMENTE POR UNA MUJER, NO ES EL DIABLO EL QUE LO TIENTA, SINO LA TESTOSTERONA QUE LLEVA EL HOMBRE EN SU ORGANISMO. TODO ESTO ES MUY CONTROVERSIAL, Y LOS CONFLICTOS ENTRE CIENCIA Y RELIGION, PARA MI PERSISTEN AUNQUE SEAN A TRAVES DE LOS SIGLOS..

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Lázaro Buria Pérez

Después de leerla, me he preguntado por qué estoy de acuerdo con usted en casi todo lo que ha expresado en su artículo. No suele suceder en mí nunca, casi. La respuesta que me he dado a mí mismo es: Trazar mapa sobre geografía de este o aquel tema -nunca opino sobre asuntos y/o argumentos de territorio polémico sin antes dibujarme, con cartografía propia, la configuración "real" de los conflictos que dan forma a la discusión -cualquiera que sea-. Y parece que usted tiene el mismo hábito. Pero "opinar" -hacer mapas es una de las maneras en que se pueden hacer-, que es otra forma de trazar pautas y decir a los otros cómo pensamos sobre 'algo', es una cosa. Y ser "parte" -además de juez- del tema sobre el cual se opina y asumir la vida propia práctica en el marco de la contradicción de que se trata, es otra. ¿Por qué?, podría preguntarse usted, imaginando que "pensamiento y acción es lo mismo", o deberían serlo. Y aunque al decir esto último infrinjo la única regla a la que doy valor de ley en cuestiones de libertad del pensamiento (¡nunca pienses por el otro!), me disculpa el deseo que tengo al hacerlo de explicarle en qué consiste aquel "casi" que no está de acuerdo con usted. Excúseme, si no me he explicado de manera simple, "concisa y con sesos".

Descripción

Vamos a aventurarnos en este blog a hablar de sexo y de sexualidad de manera comprometida.

Acerca del Autor

Soy psicóloga de mente abierta. No me gusta la mojigatería ni la hipocresía. Digo las cosas de manera simple, "concisa y con sesos".

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