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Error del PRI

Rubén Aguilar Valenzuela | 10/7/2013
@RubenAguilar

La dirigencia del PRI cometió un grave error al declararse ganador de la gubernatura de Baja California sin tener datos que lo avalaran. Al partido que está en la presidencia de la República más que a ningún otro le toca guardar las formas. Su decisión no contribuye a consolidar los procesos electorales y tampoco hacer ver la presencia de un “nuevo PRI”.

El presidente del PRI, César Camacho, político con una gran carrera y que fuera gobernador del Estado de México, no estuvo a la altura de los nuevos tiempos. Horas después se vio obligado o le ordenaron que corrigiera su error, pero el daño está hecho. Extraña que un político con tantas horas de vuelo intentara un clásico “madruguete” de los que se utilizaban en otros tiempos y que ahora que se cuentan los votos, ya no tiene ningún sentido.

¿Qué abona al PRI este tipo de acciones? Nada y si le quita mucho. El PRI en la presidencia de la República está obligado todos los días a demostrar que ya no es el partido autoritario y antidemocrático que gobernó al país de manera ininterrumpida por 72 años. El PRI todos los días está puesto a prueba. Acciones como el fallido “madruguete” de Baja California dañan la imagen del presidente Enrique Peña Nieto.

¿Quién decidió, fuera de toda lógica, declarar la inexistente victoria priísta en Baja California? De entrada se puede decir; alguien que no entiende la nueva realidad política del país. Alguien que vive en otro tiempo. Ese tipo de funcionarios partidistas no ayudan al PRI, pero tampoco al gobierno y a su presidente. ¿Fue una decisión de Camacho o alguien se la impuso?

El fallido “madruguete” de Baja California no es un dato menor. El actual gobierno de la República emanado del PRI apenas tiene ocho meses en el gobierno. Le faltan todavía cinco años y cuatro meses en el ejercicio del poder. Si al inicio de su gestión ya recurre a este tipo de acciones es para preocuparse.

La acción del PRI nacional y del gobierno que emanó de él no se puede deslindar. Para la ciudadanía el gobierno en Los Pinos y su partido son una misma cosa. Lo que haga uno afecta al otro. El gobierno hasta ahora ha mantenido una buena relación con los partidos opositores. El fallido “madruguete” de Baja California camina en sentido contrario a lo que ha venido haciendo la presidencia de la República.

Declaraciones anticipadas de victoria sin fundamento deberían estar fuera del discurso de los partidos y todavía más del que está a cargo de la presidencia de la República. En Los Pinos alguien debería de hacerse cargo de que “madruguetes” priístas al estilo Baja California ya no vuelvan a tener lugar. El más afectado de los mismos es el presidente de la República que se ha visto obligado a declarar, para intentar el control de daños.

Publicado en Infolatam

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