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Sexo Confidencial

Tu primera relación sexual

¿Qué es y cómo se hace? Existen principios básicos a considerar para hacerlo con seguridad y certeza de su calidad.

Auxiliadora Marenco | 4/6/2013

Todo acto de iniciación que implique un efecto que dura toda la vida, como es el caso de la primera relación sexual, tiene que considerar principios básicos para realizarlo con seguridad y certeza de su calidad. Por eso te recomiendo el artículo anterior, donde dichos principios fueron presentados. Sin ser los únicos ni los mejores, son pautas importantes que guiarán tu experiencia.

Comencemos diciendo que tanto hombres como mujeres si bien intelectualmente son iguales, sus cuerpos son diferentes, ya que cada uno juega un rol distinto en la relación sexual y en la reproducción (para el caso de parejas del mismo sexo, también hablaremos más adelante). 

El hombre tiene sus genitales fuera del cuerpo. La mujer tiene las partes principales de sus genitales por dentro. Y ambos tienen fuera de su cuerpo las partes que producen más placer durante una relación sexual. El glande (cabeza del pene), el clítoris (pequeña pelotita oculta entre los labios menores de la vulva). Esta no se encuentra a simple vista, hay que estimularla de diversas maneras para que crezca de tamaño y pueda alcanzar el máximo placer.

También cabe aclarar que:

Todo el cuerpo es sensible a la excitación y que a mayor estímulo y caricias sobre sus distintas partes mayor posibilidad y calidad para el placer. Cada quien tiene zonas de su cuerpo más sensibles y estas se conocen como zonas erógenas. Conocer cuáles son las propias y las de la pareja es un asunto importante pues inicia un proceso para crear seguridad e intimidad entre ambos.

Este proceso debe hacerse respetando el ritmo de cada uno, lo cual quiere decir que toma algún tiempo. Es muy importante considerar un intercambio gradual de confianza, acercamiento y mutuo acuerdo hasta donde se puede llegar en cada encuentro.

Las relaciones precipitadas por encuentros casuales, apuestas, aventuras de vacaciones o para experimentar un sexo de ocasión no dejan mayor satisfacción y terminan tan rápido como comenzaron.

Muchas veces, el roce de una caricia o un beso apasionado, enciende las hormonas y precipita los hechos. Curiosamente, este es el impedimento principal para aprender sobre la verdad de la plenitud del placer sexual.

Si el varón está apurado por penetrar y ella aún no se excitó lo suficiente para humedecer su vagina, significa que hay muchas partes del cuerpo esperando ser estimuladas para crear las condiciones adecuadas para que ambos se acoplen.

Lo que llamaremos “juego amoroso” consiste precisamente en que la pareja intercambie caricias de acuerdo a sus estados de ánimo, sensibilidad de las partes o provocación del deseo que no siempre se presenta con la misma intensidad.

Cada pareja, al explorar sus cuerpos va desarrollando su propia manera de responder a los estímulos del otro y es muy importante aclarar e informarse entre ambos sobre que le gusta  y dónde obtiene mayor respuesta placentera.

Un beso tierno puede ser en muchas ocasiones mucho más excitante que una caricia directa sobre los genitales. Durante el juego amoroso entendido como un ejercicio progresivo de comunicación, verbal o no, se van desarrollando los términos en que la relación va a darse: La piel sube de temperatura,  la respiración se agita, el corazón se acelera…

Muchas veces la mujer, tanto por razones biológicas como por la educación represiva que recibió, necesita mucho más tiempo de caricias que el hombre. El hombre también está limitado por la educación que recibió y cree tener concentrada toda su energía sexual en sus genitales. Se olvida que tiene una espalda, por ejemplo, que con toques suaves, puede experimentar sensaciones elevadas de placer.

La mujer, privada de conocer sus genitales y su capacidad de respuesta, siente pudores y vergüenzas  que a veces entorpecen el proceso. Se olvida o desconoce que en su vulva, y por el sexo oral, el hombre puede conducirla por placeres de gran intensidad.

Cada uno, tiene “enemigos” del gozo sexual verdadero que vencer. Cada uno tiene el reto de explorar en su propio cuerpo y en el de su pareja las respuestas que éste da a las diferentes caricias. 

Vale la pena señalar aquí que el sexo oral (estimular con la boca las partes genitales del otro) o recorrer con labios y/o lengua, diferentes zonas del cuerpo generan un estado de excitación de enorme potencial que van creando las mejores condiciones para el acto final de la penetración.

Aprender a ser un buen amante radica principalmente en la recreación de cada uno de los sentidos, compartida con la pareja, gozando ambos de las respuestas que dicha recreación provoca. Descubrir cuál es el sentido que te devuelve mejores respuestas puede ser toda una experiencia a realizar. Todos tenemos un sentido más fuerte. 

¿Será el tuyo el mirar el cuerpo desnudo de tu pareja? ¿O quizás escuchar el chasquido de las pieles al rozarse? ¿O unas palabras seductoras en tu oído?  ¿O tal vez  el olor personal  que el otro desprende frente a tu contacto?

Probablemente un beso inicia todo el resto de tu respuesta y te guste ese acto profundo de comunicarte con tu pareja. A estas alturas de tu primera relación sexual y haciendo un recorrido por lo que se conoce como un acto sexual,  la penetración es la del último lugar.

Esta fue una primera entrega de información. Continuará…

Comentarios

2
carlos garcìa

Mejor escrito que oral.62

1
Platon

¿Sexo oral? El actor Michael Douglas declaró a los medios de comunicación esta semana que su cancer en la garganta fue originado por haber ejecutado el sexo oral en feminas que portaban el virus del papiloma humano.

Descripción

Vamos a aventurarnos en este blog a hablar de sexo y de sexualidad de manera comprometida.

Acerca del Autor

Soy psicóloga de mente abierta. No me gusta la mojigatería ni la hipocresía. Digo las cosas de manera simple, "concisa y con sesos".

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