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Sexo Confidencial

Sexualidad infantil: tercera parte

¿Cuál es tu primer recuerdo sexual?

En niños y niñas, la curiosidad es la motivación que los lleva a la exploración de su cuerpo y sus sensaciones.

Auxiliadora Marenco | 14/5/2013

Las emociones con que un niño o niña vive sus experiencias de infancia,  son el hilo conductor que lo conecta a las grandes decisiones que tomará en la etapa adulta. En niños y niñas, la curiosidad es la motivación que los lleva a la exploración de su cuerpo y sus sensaciones. 

Es una fase del  desarrollo, como una grada elemental, en la larga escalera de la vida, que reclama un lugar para sentar las bases de los siguientes. Nacemos con los primeros rudimentos para experimentar las emociones. Ellas no son otra cosa que las respuestas que damos a nuestras propias sensaciones y a las que provienen del mundo exterior.

Si el estímulo es agradable, nuestra respuesta es de complacencia. Si no lo es,  la respuesta emocional es de rechazo y malestar. Cada experiencia está acompañada de una de estas respuestas, y  se suma a la siguiente para formar nuestro sistema emocional básico.

Sobre la base original, los niños toman de sus padres y/o educadores,  las referencias para alimentar este sistema. Según estos estímulos sean coherentes o no,  se integran al sistema para producir personas  emocionalmente estables, o nerviosas, inseguras, asustadas, tranquilas, malhumoradas, depresivas, agresivas, etc. …

Como ya hemos visto, todo niño se incorpora a este proceso a través de la exploración del mundo, de las cosas, de su propio cuerpo. A cada experiencia, le encontrará un acomodo en su crecimiento emocional. Dado que el contacto con las sensaciones de su cuerpo es agradable, persistirá en él, tanto para conocer el propio, como el  del sexo contrario.

Aparte, otros fenómenos le llamarán la atención y estará “alerta” para preguntar o  averiguar por su cuenta,  todo lo nuevo que se presente. Los adultos alrededor de  los niños manejan con estilo propio dicha curiosidad, creando para ellos emociones como el miedo, la culpa, la rabia o el desconcierto.

Si al ser sorprendida manipulando sus genitales, una niña observa el gesto airado de su madre y es calificada como “cochina” , sentirá miedo a ser castigada. O si Alejandra y Juancito, al quitarse la ropa y jugar a “los novios”, reciben un castigo físico severo por andar de “vagos”, se sentirán avergonzados o tristes.

Quizá usted recuerde de su infancia,  haber escuchado en la habitación contigua, el jadeo entre ansioso y apasionado de una pareja….  la curiosidad lo llevó a buscar una rendija por donde descubrir lo que estaba pasando…. Y se sintió extrañamente agitado.

Existen miles de experiencias alrededor de lo sexual,  vividas en la infancia,  que aparecen acompañadas de emociones que los adultos se encargaron de modificar y casi siempre deformar. Según como esto haya sucedido, cada persona forma su propio nivel de sensibilidad y/o rechazo ante las sensaciones de su propio cuerpo y ante los estímulos que vienen de afuera. 

Después de una avalancha de conductas  donde las experiencias sensuales fueron censuradas,  el cuerpo almacena tal aprendizaje y lo que antes fue placentero y natural, se convierte en represión y miedo. Las niñas aprenden que “taparse” y sentir vergüenza por el cuerpo desnudo es lo correcto (pudor).

Los niños son estimulados para tener novia desde el pre-escolar, o celebrar el tamaño del pene como muestra de orgullo, conquista o virilidad. Las sensaciones que el cuerpo devuelve con los primeros escarceos en las zonas genitales, se contradicen con la actitud de unos adultos asustados, severos, evasivos y censuradores que no están disponibles para hablar con naturalidad de estos asuntos.

Y si por el contrario, un adulto estimula el cuerpo de un niño o niña, induciéndolo a sensaciones más fuertes,  el cuerpo también reaccionará y se volverá sensible a tales estímulos. Dentro de esta concepción entran las caricias exageradas, como morder, apretar, pellizcar, hacer cosquillas….con que muchas personas  estilan comunicar sus sentimientos. 

Incluimos aquí,  la estimulación del  mundo erótico a través del  sexo oral, caricias directas de genitales, observación de material pornográfico y todo aquello que por ser del mundo adulto, no corresponde a la fase natural y propia de la sexualidad infantil. Esto se llama ABUSO SEXUAL INFANTIL.

Puede generar confusiones y dudas que la persona lleva por el resto de su vida. Algunos  niños experimentan asco y repulsión, otros miedos,  y otros, complacencia y agrado.

La inocencia de la edad y el valor afectivo que el niño o niña le atribuya al adulto involucrado, puede hacerle creer que es parte natural de la relación entre ambos. “Si mi abuelo, me habla con palabras cariñosas y  toca mis genitales, no tengo razones para separar como “malo” la parte sexual  del resto de cosas agradables que recibo”.

La conclusión viene años más tarde, entre  recuerdos  vagos o muy claros, sumergidos en la contradicción de haber vivido experiencias desafortunadas, con personas “confiables”.

Nuestros primeros recuerdos sexuales son parte de esa red que influye sobre como vemos y vivimos nuestra sexualidad adulta. Saber identificar la emoción que los acompañó,  explica nuestras  conductas actuales y la responsabilidad que implica las actitudes que adoptemos frente a la sexualidad de los niños que nos rodean.

Las emociones con que un niño o niña vive sus experiencias de infancia,  son el hilo conductor que lo conecta a las grandes decisiones que tomará en la etapa adult

Comentarios

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KITTYMATEC

NIÑOS COCHINOS

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Maria Teresa Blandón Gadea.

Sugiero una perspectiva inclusiva de las diversas expreincias/aprendizajes eróticos. Los niños y las niñas no son una réplica textual de lo que ven en las personas adultas. En ese proceso de experimentación surge y se puede desarrollar el homoerotismo, incluso a pesar del rechazo de las personas adultas.

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Guillermo

Yo recuerdo desde niño que casi todas las parientes mujeres tocaban mi pene cuando me bañaban en el lavandero o me vestian, "celebrando" su tamaño con palabras sumamente halagadoras, una de ellas no recuerdo quien, me decia que esa "paloma" era suya y cada vez que visitaba era lo primero que me tocaba a modo de saludo "como esta mi polla?"... a veces atribuyo que el tamaño actual de mi organo se debe a esa tocadera, tan usual y frecuente...

Descripción

Vamos a aventurarnos en este blog a hablar de sexo y de sexualidad de manera comprometida.

Acerca del Autor

Soy psicóloga de mente abierta. No me gusta la mojigatería ni la hipocresía. Digo las cosas de manera simple, "concisa y con sesos".

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