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Sexo Confidencial

¿Existe la masturbación infantil?

Llegada la fase genital, los niños descubren y exploran la vivencia placentera que encuentran en manipular sus genitales.

Auxiliadora Marenco | 7/5/2013

Si concordamos en que la curiosidad es la base de los grandes descubrimientos y si Piaget, el gran psicólogo infantil,  nos afirma que los niños aprenden en una sucesión de fases y  conductas imitativas, fácil es deducir que ellos están constantemente observando el mundo que los rodea.

Como  también no será tan fácil ver reflejadas en las conductas de nuestros hijos nuestras propias conductas. Y no será fácil,  porque nos costará reconocer nuestros errores u horrores en las expresiones, deformaciones o problemas que observemos en ellos.

Sin embargo, cada niño es una individualidad y cada quien va descubriendo a su propio ritmo, tanto lo que siente como lo que observa. Del proceso de descubrir las sensaciones de su propio cuerpo cada quien va ajustando sus propios aprendizajes a la fase donde se den experiencias más significativas.

Es por eso que llegada a la fase genital, el niño o niña descubrirá y explorará la vivencia placentera que encuentra en manipular sus genitales. Sabe y registra el dato como parte de sus aprendizajes. Se queda con la información a la cual regresa una y otra vez para confirmar una vez más que esa es una zona de “recompensas”. 

Todo lo que sea estimulo sensorial  y que tenga una respuesta placentera se considera sensualidad,  y esta nos conecta con el mundo de las imágenes y recursos que utilizamos para obtenerla: el erotismo.

En los niños, de forma rudimentaria pero presente, este proceso se está desarrollando desde muy temprana edad. Es por eso que un niño de 3, 4 ó 5 años, independientemente de su sexo, sentirá deseos de tocar las “redondeces” de cualquiera de sus padres y experimentará sensaciones agradables por su contacto. 

Muchas mujeres viven a diario experiencias de conductas, gestos o palabras de sus hijos pequeños manifestando algo más que una sencilla curiosidad sexual. Y muchos hombres también registrarán la marcada preferencia de su hija mujer por acurrucarse en sus brazos, bañarse con él o querer sencillamente tocar sus genitales.

De la impresión que en los adultos estas experiencias provocan ya se conocen incontables y lamentables consecuencias. Por un lado, la mujer tiende a proyectar su propia represión y censura al niño negándole la posibilidad de manifestar lo que está sintiendo, desviando su atención, burlándose o castigándolo.

Y por otro, el hombre más “abierto” a la situación, interpreta la conducta de la niña como una “insinuación” adulta y en multitud de casos sucumbe en tendencias incestuosas, abusos sexuales o fantasías que con mucha dificultad logra disimular. De este tema, por su importancia, hablaremos más adelante. 

Cuando el niño se enfrenta a situaciones nuevas (entra a la escuela, se siente desplazado por un nuevo embarazo de la madre, tiene ansiedades por cosas que ve a su alrededor, algo le asusta, etc), sabe por su  “banco de datos” que cuenta con sensaciones placenteras, las cuales puede obtener cuando lo desee.

Es así como encontrará estimulando sus genitales un mecanismo compensatorio y tranquilizante  para refugiarse cada vez que la situación tensionante se lo demande. Esta es la manera inconsciente que encuentra para enfrentar sus ansiedades y esto es lo que conocemos como Masturbación Infantil.

No tiene un fin orgásmico, no está enfocada al contacto coital, ni busca satisfacción con una persona en particular. Son las primeras sensaciones exploratorias de un largo camino que aún está por recorrer.

Sólo merece una atención aparte si se vuelve compulsiva, exagerada en tiempo, lugares o circunstancias que distraen su atención, haciéndolo descuidar otros intereses propios de su edad:  juegos, escuela, amigos, etc.

Este es el mundo erótico de los niños. Natural e inocente como la vida misma. Centrado en si mismo y en sus sensaciones, apenas descubriendo y explorando lo nuevo. Asociando y juntando experiencias que luego unirá a las siguientes fases de su aprendizaje.

 

Continuara….

Continuará ….

 

Comentarios

3
Cesar A. Buitrago

Hay mucho morbo en la intencion oculta de este articulo.

2
Andres

No te preocupes Doris, mas bien tu amigo parece ser un zoofilo, es posible que mas bien evolucione de la masturbacion a otros angulos mas intimos en su relacion con el perro.
Y la psicologa tiene razon es un tabu normal. Las enseñanzas muy religosas implican que el sexo es sucio y la realidad es que no. Algunas madres creen que sus hijos nunca crecen y cuando se dan cuenta ya estan embarazadas o ya embarazaron.

1
Doris

Solo quisiera que no muchas personas leyeran este blog. Tengo un amigo que "masturba" a su perro, porque segun el, le hace un favor. No vaya a ser que el o alguien como el, lea el blog, y crea que porque una psicologa dice que esta bien la masturbacion infantil, lo tome asi y se dispongan a "masturbar" a todo [email protected] que se les ponga enfrente o pongan al [email protected] a sentir "las redondeses" de ellos para que puedan tener sensaciones "agradables" despues de un episodio de llanto o algo desagradable. Creo que como pisocologa, la autora deberia de advertir de una forma clara, lo que es para el adulto pararse de la raya en este tema. Recuerde que el tema de los niños es delicado porque son seres indefensos. Ademas todo blog conlleva una opinión o recomendación del autor, es este caso, es raro porque ni se ve como cientifico, ni se ve como blog.

Descripción

Vamos a aventurarnos en este blog a hablar de sexo y de sexualidad de manera comprometida.

Acerca del Autor

Soy psicóloga de mente abierta. No me gusta la mojigatería ni la hipocresía. Digo las cosas de manera simple, "concisa y con sesos".

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