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Sexo Confidencial

Sobre la sexualidad infantil

Los 'juegos sexuales infantiles' son tan naturales como comer o subirse a un columpio, pero muchos son castigados.

Auxiliadora Marenco | 30/4/2013

Qué le respondes a un niño que pregunta: “ ¿Cómo se hacen los hijos?" ¿Cuál es o sería su reacción al encontrar a tu niña jugando desnuda con el vecinito? ¿Crees que existe la masturbación infantil?

Estas y otras preguntas son formuladas por cualquier persona que ha estado en contacto con niños. Y la verdad es que sobre nuestros propios prejuicios  y temores, se aglomeran la cantidad de dudas que nunca resolvimos y a lo mejor experiencias propias que tampoco entendimos. 

Freud, el padre de la psicología moderna dijo: “los adultos creen que los niños no tienen sexo y los últimos en creer esto, son los mismos niños”. Todos somos seres sexuados desde que somos concebidos hasta que morimos y lo importante es saber cómo se manifiesta este fenómeno en las diferentes etapas de la vida.

Los niños desde muy temprana edad, establecen un contacto “sexual” con la madre a través del pecho,  pues las sensaciones que experimenta al succionar son eminentemente sensuales. La madre a su vez, experimenta una conexión profunda con su bebé, estableciendo así una importante red de apegos y significados que pueden traducirse como placenteras.

Desde estos primeros estadíos de la vida, y de esta manera particular la vida de las sensaciones se está manifestando. Estas sensaciones se harán luego extensivas a los genitales y sus alrededores produciendo en el niño una mayor conciencia de las mismas. 

El niño procurará tocar sus genitales a la búsqueda de una respuesta placentera y empezará a muy corta edad a tener curiosidad por los fenómenos que se le parezcan. Y así como pregunta por cantidad de otros fenómenos, el tema sexual es uno de ellos. Le llamarán la atención las diferencias, los tamaños, las formas, los vellos y las conductas sexuales, indistintamente.

Esto lo llevará a ser un insistente observador y para satisfacer su curiosidad,  pondrá su ojo donde los adultos apenas sospechan, expiará sonidos o secretos que le llamen la atención, preguntará, si la confianza con los adultos que lo rodean se lo permite,  y como lo dicen las leyes del aprendizaje, será un imitador, repitiendo en forma de juego lo que ve y oye.  

Esos son los llamados “juegos sexuales infantiles”, tan naturales como comer o subirse a un columpio. Sin embargo, muchos de nosotros habremos salido castigados, confundidos o silenciados. O peor aún, creyendo que por haber jugado con alguien de nuestro mismo sexo, estábamos destinados a ser homosexuales o lesbianas.

De la experiencia, cualquiera que ésta sea, cada quien saca su propia conclusión. Si el ambiente que la rodea es represivo, el niño o niña entenderá que incursionar en ese mundo es peligroso y tomará una de estas dos decisiones:  O la evita para no ser castigado o su curiosidad lo lleva al mundo de las experiencias clandestinas.

La práctica sobre el tema se vuelve controversial, pues mientras por un lado es prohibido, por otro puede ser increíblemente atractivo. A estas alturas, los adultos hicieron por el niño su primer error de educación de la sexualidad: le enseñaron las conductas de doble código.

Miraron con malicia, le pusieron sobrenombres a los genitales, se expresaron con temor o severidad sobre los contenidos sexuales o se comportaron diferente a las lecciones de moral que pretendieron inculcarle. Por otro lado, la infancia es la etapa más vulnerable de la vida. Es cuando más se necesita tener seguridad, protección y afecto

Por eso un niño buscará al adulto que le garantice esto; de ello depende su salud  y crecimiento mental. Por tal razón, el padre o la madre serán, a la luz de la cercanía, quienes ofrezcan al niño tales garantías.

Es por eso que el niño se “prenda” de la madre y la considera la más bella y la más importante del mundo. Y las niñas lo hacen de su padre por la misma razón. Y porque entre los sexos se establecen ligas naturales que vienen de la esencia misma que los conecta.

Uniendo el fenómeno de la curiosidad del que hablamos arriba, más el rol de importancia que estamos mencionando, el niño y la niña se ven “atraídos” por quienes tienen cerca, física y emocionalmente.  En ellos se juntan las respuestas a dicha curiosidad y a dichas necesidades.

Los padres  son en conclusión,  los primeros responsables de cómo sus hijos canalicen su salud sexual, su mundo afectivo y su autoestima personal. 

Continuará...

Comentarios

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linebacker59.wordpress.com

(4º)Nos quemaron por brujas en esa auténtica guerra contra mujeres que fue la caza de brujas para amansarnos y hacernos dóciles, nos sustituyeron masturbando a las mujeres de clases que se lo podían pagar en consultas, hicieron una guerra contra nosotras, nos llamaron "feminazis" por ser feministas sin tener ni idea de lo liberador que es el feminismo, porque, coño, sí, lxs feministas follan mejor (puedes darme por culo siendo yo hombre y me sentiré genial, te daré un abrazo y no pasará nada porque ser maricón no es algo malo que me haga inferior, o malo), odiahombres por ser además lesbianas... Pero no desistimos. Yo busco igualdad. Igualdad real. No todx niñx es hetero. Ni homosexual. Puede ser bi, puede ser pansexual, puede ser asexual. También puede ser intersexual. Además puede no ser cisgénero. ¿Y qué? El problema lo crea la sociedad, y una sociedad que no me deje vivir feliz está siendo injusta, "disciplinaria" en palabras foucaultianas, es una sociedad homicida, coercitiva, coactiva. ¿Y sabéis qué? Que me parece que si con cosas tan nimias como cómo te sientes, qué genitales tienes, quién (no) te atrae... ya nos estamos pegando, penando y matando, censurando y oprimiendo, en las cosas que tengan algo más de gravedad, como los deshaucios, qué haremos. O qué no haremos.

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linebacker59.wordpress.com

(3º) Y si no nos conducían adonde querían (a la heterosexualidad), porque no aceptábamos las reglas del juego (lo del problema del simbolismo), o sea, el que nuestra madre fuera nuestro primer amor, o el que para socializar necesitásemos al padre (oh, claro, y además, si no queremos ver una diferencia sexual, que se asume como creada por nuestra cultura, que usa esta diferencia, no para describir cuerpos, como quien dice "negro" o "blanco" -hablando de una persona con piel más o menos clara, pero sin ser racista, sino para explicarse... pero, ¿a quién le importa saber cómo son mis genitales? porque, sí, tengo vulva, pero las vulvas varían en función de las mujeres, y dado que están en un espacio que no nos dejan mostrar...-, sino para marcar posiciones sociales determinadas, colores de habitación y ropa, deportes a los que te apuntaré, o extraescolares... las cosas con que jugaremos... que esto no es la conclusión de "El Segundo Sexo", en que Simone de Beauvoir planteaba cosas geniales de igualdad sexual, algunas que se han conseguido, como los permisos de ma-paternidad, pero otros no, como que lxs niñxs jueguen a los mismos juegos, el que se separen ya desde críos y se asuman así diferentes porque si no estarían juntxs o no separados por unos genitales que ni siquiera han visto), casi acabábamos en el ostracismo.

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linebacker59.wordpress.com

Y el ejemplo de Marcelino es con un chico... pero si ya nos ponemos con una chica... bueno, es que Freud nunca debería haber escrito nada sobre la sexualidad femenina: marcó su primera orientación sexual como homosexual, que no como hetero que es el caso del niño. Luego, por la amenaza de su padre, tiene que entrar, como el niño, bajo su órbita, pero no queriendo identificarse a él, sino a su madre: cuando era el caso de un niño, pues vale "pierdes a tu objeto de deseo, pero a cambio vas a socializarte y vas a estar en el estrato privilegiado". En el caso de la niña, ha de acercarse pero teniendo como modelo a su madre. O sea, su psique está destrozadísima, porque la mujer es inferior, y a nadie nos gusta eso, y deja a su amada madre pero sin pasar al mundo paterno del todo, porque va a tener que seguir con toda la mística de la feminidad (depilación, un estilo...). Conque las soluciones pasaban por las "insanas" ser lesbi o asexual (ambas incomprensibles para Freud, por lo que nos trataban, como si tuviéramos un problema).

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Linebacker59.wordpress.com

Primero: Hay cosas geniales de Freud, no lo negaré, el salirse del plano de la razón con el subconsciente, los simbolismos, la sexualidad infantil sobre la mesa... Es uno de los de la sospecha, y hay que asumirlo y celebrar las aportaciones que nos parezcan buenas.

Pero me parece terrible que cojáis lo de la sexualidad de Edipo y Electra. O sea, pase la hipótesis de que nuestro primer amor es nuestra madre -que eso queda por probar, o sea, Marcelino, el de "Marcelino Pan y vino" fue criado sólo por hombres hasta donde sabemos, Freud ahí se rompe. Y quizá me respondáis que es un caso muy raro, que no entiendo la simbología. Pero es que no soy yo (o la persona que sea) la que me tengo que adaptar a la simbología, como aparecen en series de televisión: yo conozco el lenguaje del psicoanálisis dominante, el cual me obliga a seguir su camino si voy al psicoanalista, a decir "pues me he enamorado de uno de mis progenitores y sigo así y todos mis problemas vienen de ahí" o algún discurso similar, reducionista, que no llega ni de lejos a la variedad humana.

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Mamá

La felicito por transmitirnos su punto de vista sobre como abordar este tema con nuestros hijas e hijos. Gracias por ello

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Vamos a aventurarnos en este blog a hablar de sexo y de sexualidad de manera comprometida.

Acerca del Autor

Soy psicóloga de mente abierta. No me gusta la mojigatería ni la hipocresía. Digo las cosas de manera simple, "concisa y con sesos".

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