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Su terraza es el emplazamiento ideal para una agradable velada

Porterhouse: De carnes y postres

Sus elevados precios constituyen el punto débil del restaurante

Gonzalo Mas | 28/4/2013

Hoy les voy a escribir sobre el restaurante Poterhouse (Carretera a Masaya, Km. 8, Primera Entrada a Las Colinas, 200m al Norte) al que fui a almorzar el pasado fin de semana.

Tras subir unas pequeñas escaleras, a la entrada, veo una alfombra de intensos colores rojos, granates y naranjas. Una joven me da la bienvenida y me dirige a la mesa después de preguntarme si deseo sentarme en la terraza o dentro del local. La entrada del establecimiento es bonita (la joven también).

Me decanto por la terraza pero antes de instalarme paso por el baño a lavarme las manos. El baño está cubierto de azulejos blancos y azul celeste. Está muy limpio. Veo un gran ramo de enormes flores blancas y frescas en un jarrón transparente frente al lavamanos: Todo un detalle.

La terraza es una plataforma cuadrada cercana a Carreta a Masaya. El local está dividido en dos. Un monolito de madera marca la diferencia entre las dos estancias. Me siento en la parte de la izquierda en cuyo medio, en el techo, hay una lámpara de seis bombillas en metal oscuro. De cada una de las columnas que delimitan la terraza cuelgan faroles del mismo color metalizado, pero de distinto diseño. 

El suelo de madera, elegantemente pulido por el paso de los años, ofrece al local un aspecto distinguido. La decoración es de tipo colonial: Me siento como si estuviera en algún remoto safari del África negra…

Hay muchos abanicos metálicos en el techo. Veo también maceteros en las cuatro esquinas del restaurante. Están hechos en el mismo material que los abanicos. Dentro de ellos veo palmeras que conocieron tiempos mejores.

Los bordes de la terraza están marcados por barandillas que también son de madera. Del techo, a la  misma altura que la baranda, cuelgan botellas verdes vacías. Dentro de ellas veo velas.

Viene hasta mí el que, según me anuncian, será el camarero encargado de atenderme hoy. En un plato blanco pequeño me trae, de cortesía y para abrirme el apetito, un toast de maíz con un preparado a base de marisco, mayonesa y ajo. Me pregunta si quiero algo de beber.

Fijándome mejor, observo persianas de madera que cubren toda la fachada de la terraza. Miden metro y medio de ancho y ahora están bajadas para luchar contra el calor. También compruebo que hay decorativos barriles de vino repartidos por el local, uno de los cuales sirve de mesa sobre el que guardan los menús.

El menú muestra una oferta contenida de platos. Entre las carnes, se sugiere el “Vacío Angus”: Eso comeré. La carne viene ofrecida en dos tamaños y yo elijo el pequeño: Doce onzas debería ser suficiente.

El bochorno acecha este medio día de fin de semana. Pido una gaseosa para combatirlo y pienso para mí que debo dejar de tomar gaseosas.

La música es pop y rock. Sin ser mi favorita para este momento, creo que su dinamismo le va bien al local. Como además el volumen es moderado, la tolero sin problemas. La música sin embargo no impide escuchar el ruido de los coches pasando demasiado cerca: La carretera Masaya está hoy colapsada de carros.

Me traen un plato con seis salsas distintas. Son pequeños pocillos blancos sobre un plato del mismo material y del mismo color. Tengo que decir que la vajilla no está tan limpia como me hubiera gustado: Hay manchas incrustadas de salsa en ella.

La carne se deshace en la boca de lo tierna que está. Tiene un cierto gusto amargo dejado por la barbacoa. Compruebo que la res pasó por los hierros de la parrilla en las marcas negras dejadas en la superficie color café de la carne. Está menos hecha de lo que me hubiera gustado. Aun así, es deliciosa. Solicité una porción pequeña pero al verla a ahora ante mí, me parece gigantesca.

El vino tinto chileno que he pedido tiene la temperatura perfecta: está fresco pero no frio.  Es un vino con fuerza que no se deja amedrentar por el sabor potente de la carne. Me lo sirven en una copa redonda y elegante. Su contundencia le va muy bien a esta carne.

De guarnición pedí papas fritas. También me sirven verdura: zanahoria, brócoli, cebolleta y calabacines. Están muy bien hechas, ligeramente crujientes. Puedo percibir en ellas la lejana y sutil presencia del aceite de oliva con la que fueron cocinadas.

El menú de postres del Porterhouse es muy bueno. Después de una ardua discusión con el camarero (los que él me recomienda no son los que más me apetecen en este momento… los gustos son subjetivos) decido que tomaré un “strudel” a base de manzana caliente y helado de vainilla. Lo presentan en un pocillo mediano blanco sobre un plato pequeño. Está crujiente por fuera y los trozos de manzana de su interior son tiernos (y calientes). Como la archi-famosa Madalena de Proust, la canela de mi postre me traslada, melancólica, a las navidades de mi niñez. Desde un punto de vista culinario, siempre me gustaron las combinaciones contradictorias: “dulce-salado”, “frio-caliente”… Así, me gusta el helado sobre el postre caliente.

El espresso que marca el fin de mi almuerzo es fuerte y sabroso. Justo lo que necesito para evitar dormirme después de esta copiosa comida.

Pago 40 dólares (impuestos y propina incluida) y me parece un poco caro teniendo en cuenta que no pedí entrada y que solo bebí una copa de vino.

Y con esto finalizo. Espero que disfruten de mi texto tanto como yo disfruté del almuerzo  en él relatado.

Café: 8

Vino: 8

Ambiente: 8

Baños: 8

Servicio: 7

Postres: 9

Comida: 8.5 

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Comentarios

5
Ronaldo

Excelente lugar y experiencia gastronomica. Mi unica critica es que las carnes a la parrilla vienen muchas veces con aroma a carbon sucio y quemado, cuando se les olvida limpiar la parrilla entre cada pedido. Sin embargo, el personal muy amablemente cambia el plato por un asado nuevo si se les solicita.

4
Ernesto

Juan Pardo, los grados select y choce son bajo y medio, solo el prime es carne de primer nivel.

3
Juan pardo

Opino igual que el comentario anterior; faltaron fotos de la comida. Tus comentarios sobre el lugar, comida, bebidas servicio y puntos de calificacion no estan de acuerdo segun lo que uno puede imijinarse.
Quiero decir que en mi visita a Nicaragua comi en ese restaurante y la verdad puede que los precios esten un poco elevados de acuerdo al ingreso local; pero este es un lugar turistico y me di a la tarea de preguntar que tipo de carnes usan y me mostraron que la carne es USDA Select, choice and select; esto es carne de primera a nivel internacional, y comprendi el porque de sus precios.

2
JOSE PEREZ PERE

EN UNA VISITAR QUE EFECTUE A NICARAGUA VISITE ESE RESTAURANTE, LA CALIDAD DE LA COMIDA ES EXCELENTE. EN AQUELLA OCASION EL MESERO ME RECOMENDO UN STEAK DE CARNE ACOMPANADO DE COLA DE LANGOSTA. LOS PRECIOS ANTE LA REALIDAD ECONOMICA NICARAGUENSE ESTAN POR ENCIMA DE LA ECONOMIA DE MUCHOS, SIN EMBARGO, LA CALIDAD DE LOS PLATOS Y LA CALIDAD DEL SERVICIO BIEN LOS VALE.

1
Pablo Areas

Falto fotos de la comida en si...

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