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El país que lloraba de alegría durante una semana

—No, no, no.... no me ha entendido! — replicó el diplomático. Corea del Norte no se paraliza. El país se mueve. Late con el corazón de nuestro Querido Camarada.

Alfonso Malespín | 8/4/2013

Se acercaba el 15 de abril, fecha de natalicio del Querido Camarada Kim Il Sung, y yo revisaba la agenda del día para la sección de noticias internacionales que Carlos F. Chamorro B. me había confiado editar en la Barricada que recién había cambiado su lema "por los intereses nacionales". En esas estaba cuando llegó el agregado de prensa de la Embajada de la República Democrática de Corea. Me saludó y antes que pudiera responder me soltó su misión. "Camarada: yo le traigo su noticia de ocho columnas". Dejé a un lado todos los cables que Marvin Vázquez había preseleccionado y tomé la hoja que me daba el diplomático. "Pueblo festeja con júbilo y amor al Querido Camarada Kim Il-sung". Luego me dio una foto en blanco y negro, que venía cubierta con papel cebolla. Cuando quise retirar el papel para ver mejor la gráfica notoriamente retocada del líder coreano saltó alarmado. "¡No!" 

—¿Cuál es el problema?—.

—No se debe tocar al Querido Camarada con las manos. Es mejor así, con la cubierta—.

Le expliqué que los criterios noticiosos de Barricada no eran los de su embajada. El agregado de prensa no se dio por aludido y me dijo que era tanta la algarabía del pueblo coreano que por una semana entera dejarían de trabajar e ir a la escuela para dedicarse a festejar el cumpleaños del querido camarada. A veces la alegría era tanta que la gente estallaba en llanto en medio de los desfiles y demás actividades que el Partido de los Trabajadores delicadamente organizada a lo largo y ancho de Corea del Norte. Hasta la naturaleza obedecía al fundador de Corea del Norte, me decía el visitante. En uno de los cumpleaños el gran líder había amanecido nostálgico y su Eternamente Fiel Consorte (era el título oficial de su esposa) le consolaba mientras la naturaleza cambiaba a tonos grises y el viento cesaba de soplar, para que todo el pueblo escuchara en sus corazones el estado de ánimo de su líder.

Entonces le respondí que la noticia era que todo un país paralizaba su actividad económica, escolar, política y demás para realizar festejos a su presidente. Trataba de recordar si había otro caso similar. Como no. Lo más cercano había sido Haile Selassie, quien paralizaba su país para que por tres días festejaran que él había fundado el Imperio Centroafricano. Nunca supe si, tal como practicaban los rasta jamaicanos, los súbditos de Sellasie se lanzaban sus buenos churros de cannabis en las fiestas públicas de esos días. Se le veneraba como el Redentor africano.

—No, no, no.... no me ha entendido! — replicó el diplomático. El país no se paraliza. El país se mueve. Late con el corazón de nuestro Querido Camarada.

Tomó una hoja y trazó un boceto que me entregó con una gran sonrisa. "Mire, aquí tiene su página de mañana. Es la que todo el mundo va leer". A ocho columnas el título que había sugerido desde el principio, debajo la foto de Kim Il-sung a 5 columnas y luego el texto que llevaba escrito a máquina. Le expliqué que la agenda del diario no era la de su país pero que incluiríamos la efeméride en la agenda.

—¡Sí! ¡Y ya tiene su portada lista, solo de armar!—.

Tuve que dejar a un lado la diplomacia (la sección de noticias internacionales de Barricada era como una extensión de la cancillería, a la que llegaban constantemente miembros de las embajadas de los países y movimientos solidarios con la Nicaragua revolucionaria). Le dije que la agenda que me habían confiado no era la de los años ochenta, que ahora las prioridades eran: Centroamérica, Estados Unidos, América Latina y la Europa que cooperaba con Nicaragua. Y que además, el criterio fundamental era si el hecho era o no una noticia real.

—El Querido Camarada es noticia. Solo cumple años una vez cada año—.

Le dije que el presidente de Estados Unidos, de Alemania, de España, de cualquier país del mundo cumplía años —igual que Kim Il-sung —una vez cada año y que a ninguno se le pasaba celebrando una semana. Para arrinconarlo le agregué que el natalicio del primer ministro de Corea del Sur ni siquiera era mencionado en la prensa de su país... ¡y menos fuera de él! Tomé una hoja de papel y le dije: todo lo que ve a la derecha (7 columnas) son las noticias dominantes. En la columna de la izquierda se veía un título a 3 líneas, una reproducción de la gráfica oficial (siempre tomada desde el lado derecho para ocultar el tumor que al líder le crecía en el lado izquierdo de su nuca) y debajo, el texto que se pudiera rescatar de la hoja de propaganda que me había entregado.

—Camarada —terció, sabiendo que había fallado en su pretensión inicial — esa noticia la va a publicar por al menos 3 días consecutivos. ¡Es que el júbilo y la celebración son tan grandes!

Le respondí que no. Solamente el día que el Querido Camarada cumpliera años. Le pedí que gentilmente me pasara una copia del calendario de actividades de la jornada. Aquel 15 de abril, mientras el mundo todavía discutía entre el asombro y el horror los resultados de la primera invasión de Estados Unidos a Irak y veía cómo se montaba una segunda invasión, Corea del Norte reía y lloraba de alegría por el cumpleaños de su fundador. Entre ese júbilo se encontraba un niñito bautizado como Kim Jong-un

Comentarios

3
Susana

Genial el artículo, en cuanto a describir las ridiculeces de algunos seres humanos y de un gobierno que se autoproclama comunista, seguro que Mark se revuelve en su tumba. Lamentablemente de estos lados, se están mostrando aires de ridiculez traducido en pajaritos, espero que ahí se queden.

2
Caitudo

Cierto, asi se miro cuando el pueblo lloraba de alegria cuando murio el segundo heredero de esta dictadura. Y cuando el cipote este tambien "se vaya" si se le ocurre apretar algun boton que no sea el de su PS3, el pueblo norcoreano, tambien esta vez, llorara de alegria.

1
jairo

Alfonso: Hubieras sonado las trompetas, hubieras sonado las bocinas, mejor un bombo y que redoblen las campanas, había que tirar polvora sonora y de luces, pero si no los tenemos no importa, dentro de unos días los ejercitos aliados le daran el festejo sonoro e iluminado que ningun dictador en la historia jamas soño.

















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