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Un pequeño restaurante italiano en las afueras de Managua

En Da Raquelle se come bien

La primera impresión desconcierta: un local poco cuidado. Pero a pesar de ello, Da Raquelle destaca por la buena comida.

Gonzalo Mas | 2/4/2013

Las camareras del restaurante Da Raquelle (Km 14 1/2 C. Masaya 200 metros a Ticuantepe) están vestidas con camisetas viejas que, para más información, tienen manchas de diferente tamaño y de distinta procedencia. Acudo al único baño (para hombres y mujeres) antes de sentarme a mí mesa y descubro que del lavabo no sale agua: inaceptable. Para más INRI, el restaurante no es barato: Una ensalada, un risoto y una copa de vino cuestan algo más de 600 córdobas.

Cabe pues preguntarse por qué hay tanta gente en el local en esta noche de viernes (El número de mesas se ha incrementado a casi el doble desde la última vez que vine y hoy están todas llenas…).

De su decoración (de escasos medios pero efectiva) destaco un muro pintado en un amarillo apagado: De él cuelgan muchísimas fotos, que, deduzco, repasan la vida de la dueña del sitio, doña Raquel. Todas las fotos están cuidadosamente enmarcadas en pequeños marcos de madera clara. De los postes verdes que rodean el restaurante cuelgan cortinas de una tela pesada de color rojo y blanco. A esos mismos postes han atornillado unos faroles que bañan el lugar de una –quizás demasiado- tenue luz anaranjada. Hay una pequeña barra de donde el personal saca las bebidas para los clientes y un par de televisores, permanentemente encendidos, cuelgan también de los muros. De vez en cuando caen sobre el techo de zinc frutas de un palo de mango cercano armando un barullo terrible que nos recuerda que estamos en el campo… Uno se siente cómodo en el Restaurante Da Raquelle: Es un lugar como de andar por casa. Quizás ese sea, precisamente, el secreto de su éxito.

Además las camareras suplen su dudosa indumentaria con una eficacia extraordinaria sirviendo mesas y con unas ganas de agradar fuera de lo común: La sonrisa en su boca es constante.

En Da Raquelle se ofrecen nada menos que 17 diferentes vinos italianos. Creo que nunca había visto tanta variedad de caldos en un restaurante. Impresionante.

Pero yo creo que lo mejor del Da Raquelle es que, señoras y señores, en él se come bien: La foccaccia (masa redonda y plana horneada como si fuera una pizza) es ligera y crujiente: La entrada ideal. La ensalada caprese a base de tomate, queso, mozarela, albahaca, sal, especies y aceite de oliva es muy rica a pesar de la mozarela (en Nicaragua no es fácil de encontrar). El pan que me traen de acompañamiento no está mal: Es integral y parece hecho en casa.

De segundo pido un “risoto mariscada” con salsa mediterránea a base de aceite de oliva y vino blanco. En un plato blanco y redondo me traen el arroz humeante. Hemos hecho bien pidiendo una entrada ya que el risoto requiere de más de media hora para ser cocinado. La ración es muy generosa como también lo es la cantidad y variedad de pescado y marisco incluido en el plato (camarones, almejas…).

A pesar de lo grande de mi segundo plato me lo como todo y me siento tan lleno que me veo incapaz de pedir (y por tanto de describir) postre. Se lo debo. Lo que procede ahora sería un buen paseo para bajar esta opulenta y deliciosa comida que, a pesar de la mediocre primera impresión obtenida, he podido disfrutar en este pequeño restaurante italiano.

 

Valoración:

Vino:             8

Ambiente:      8

Baños:           0

Servicio:        7

Comida:         8

Comentarios

3
Vale

Gracias estimado Gonzalo, ya se donde ir este fin de semana.

2
Mr Esteban

La misma impresion nos llevamos mi familia y yo al ir por primera vez a ese lugar, fui por recomendacion de una vecina, aunque anteriormente ya habia solicitado el servicio delivery que ofrece el restaurante en mencion (spagueti con langosta) buenisimo y ostras al vapor (deliciosas)

Creo que podria mejorar el local con un poco mas de decoracion sin exagerar o recrear un ambiente mas rural sin perder el enfoque italiano.

Buen articulo.

1
Alvan Dazbohrk

Para los gustos se hicieron los colores, y no hay que juzgar un libro por su portada. La fondita tiene todo lo que requiere un establecimiento de este tipo para tener exito; y es la buena comida acompañada de un buen servicio. Nunca me dejo llevar y mucho menos impresionar tanto por la apariencia de un lugar siendo un buen ejemplo La Tasca. Los Italos en nica tienen muy buenos lugares para disfrutar cierto tipo de comida regional. En hora buena.

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