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"Alivio" de cooperación venezolana no se siente entre consumidores

La crisis aprieta a la salida de la gasolinera

Antonio Silva guarda su carro a la espera de días mejores, mientras ganancias de Albanisa van viento en popa.

Octavio Enríquez | 26/3/2013
@cabistan

Antonio Silva, de 57 años, el dueño de un taller de torno en el reparto Linda Vista, al oeste de Managua, decidió que lo mejor que podía hacer para sortear la crisis económica era aparcar, durante tres días de su semana de trabajo, su carro Datsun verde, 120 Y, un modelo de 1976.

Cada domingo, cuando se acercaba a las estaciones de servicio para llenar el tanque de su carro, se encontraba con que el litro de gasolina era más caro y, finalmente cuando bajaba el precio, era unos cuantos centavos que no compensaban.

La situación de Silva describe una paradoja de la economía nicaragüense. Mientras las cifras oficiales indican que el país ha recibido 2, 996.6 millones de dólares en cooperación petrolera de Venezuela desde enero de 2007, el alivio no se siente entre los consumidores.

En la práctica, el tornero miró que en 2008, un año después de que inició el convenio venezolano, el precio de la gasolina saltó de 20 córdobas con 42 centavos el litro a un promedio que actualmente oscila entre 31 y 33.75 córdobas de acuerdo con el monitoreo del estatal Instituto Nicaragüense de Energía (INE). 

Silva decidió que lo mejor era tomar el bus del transporte público y así ahorrarse los 130 córdobas que su vehículo le requiere diario para trasladarlo desde la colonia Miguel Gutiérrez, al norte de la capital.

Economistas independientes se preguntan por qué si el convenio petrolero es tan generoso—permite el pago del 50% de la factura a largo plazo — los recursos no son usados para incidir en dos rubros que impactarían en la cadena de precios del consumidor, tal es el caso del precio del combustible y la factura de energía.

Oscar Carrión Orozco, asesor del Parlamento, vinculado a la comisión de energía desde hace 15 años, cree que el actual sistema beneficia los intereses del grupo económico emergente  vinculado a la familia presidencial representado en Albanisa, la compañía a través de la que se privatizó la cooperación venezolana. “Este grupo que quiere acumular ganancias multimillonarias”, dijo Carrión. 

Ni los precios internacionales del petróleo, explican ya la actual de las constantes alzas en las gasolineras. El experto señala, basado en informes oficiales del INE, que en junio de 2008, cuando el precio del barril a nivel internacional era mayor de 133.93 dólares, el litro de gasolina era de 25.68 córdobas. 

Hoy en día, con el precio internacional rondando los 95 dólares, el mismo litro de gasolina vale más de 31 córdobas por litro, lo que indica según el experto que los nicaragüenses están pagando un precio casi similar, tomando en cuenta el deslizamiento, pese a la reducción del precio internacional del barril. 

“Nicaragua  tiene un acuerdo altamente concesional y de los mejores con Venezuela, al punto que hace triangulaciones hacia El Salvador, pero El Salvador tiene muchos mejores precios de combustible que los que tenemos aquí, igual que tarifas eléctricas mucho mejores”, recalcó Carrión.

Las ficciones del convenio petrolero

Para el economista Enrique Sáenz, diputado del Movimiento Renovador Sandinista, existen dos explicaciones a lo que está pasando: una económica y otra política.

La primera obedece al monopolio de importación y almacenamiento de petróleo a manos de Albanisa, en el campo de la refinación el control es de la compañía Puma Energy, mientras la distribución está en manos de un oligopolio formado por Puma, Uno y la Distribuidora Nicaragüense de Petróleo (DNP). 

Para el economista Enrique Sáenz, diputado del Movimiento Renovador Sandinista, existen dos explicaciones a lo que está pasando: una económica y otra política.

La primera obedece al monopolio de importación y almacenamiento de petróleo a manos de Albanisa, en el campo de la refinación el control es de la compañía Puma Energy, mientras la distribución está en manos de un oligopolio formado por Puma, Uno y la Distribuidora Nicaragüense de Petróleo (DNP). 

“Cualquiera sabe que cuando se ejerce el monopolio en una actividad económica se tiene el poder para imponer precios y condiciones”, sostuvo Sáenz.

La explicación política es que “el orteguismo coloca como prioridad acumular beneficios privados a costa de los consumidores”.

Esa voracidad económica es lo que explica que legalmente Nicaragua no se haga uso oficial del convenio petrolero entre el Estado nicaragüense y su homólogo venezolano y, en cambio, se use mecanismo extraño.

“De forma truculenta inventaron una ficción legal y una ficción contable que opera de la siguiente forma: Petronic paga a PDVSA (Petróleos de Venezuela) el cien por ciento del precio de cada barril de petróleo. Esta es la ficción contable”, dice Sáenz. 

“Luego, PDVSA, de manera graciosa, otorga un crédito a ALBANISA por el cincuenta por ciento del valor de cada barril. En consecuencia, la operación se presenta como una transacción comercial entre empresas y no en el marco del convenio petrolero. Esta es la ficción legal. Y ese cincuenta por ciento de descuento es apropiado por el orteguismo por la vía de Caruna y otros mecanismos similares. En el 2011 fueron 559 millones de dólares. Una parte, la menor, se utiliza para financiar programas clientelares. Y la otra, la mayor, para alimentar los bolsillos de la cúpula orteguista”, señala el legislador.

El informe del Banco Central de Nicaragua indica que entre los programas financiados con fondos venezolanos se encuentra el pago de diversos subsidios, para mantener el costo del pasaje en 2.50 córdobas por ejemplo, así como otros programas como Hambre Cero o inversiones productivas o  de infraestructura.

Carlos Pérez Zeledón, de 43 años, es un abogado nicaragüense que  cree que las bondades pregonadas por el gobierno se contradicen con la vida cotidiana.

“Una cosa es que el pasaje cueste 2.50 córdobas, pero la libra de pollo vale 35. Es cierto vos salís a buscar la vida. A veces la gente sale, presta los 2.50 en la casa, se va meter al mercado y el nica no deja morir a nadie, te le sentás en un tramo a alguien, le ayudás a vender, ya te da la comida y te dice tomá 50 pesos para que llevés a casa”, dice Pérez, obligado a trabajar en lo que le salga desde que en 2008 abandonó la profesión de abogado.

Pérez participó como candidato a concejal por el MRS en 2008, acompañó a la ex comandante sandinista Dora María Téllez cuando hizo la famosa huelga de hambre en las inmediaciones de Metrocentro. 

“Los muchachos que tenían cargos en las judicaturas, que estudiaron conmigo, me comenzaron a decir que no les convenía que yo anduviera ahí, y me comencé a retirar de lo jurídico”, explica el hombre al describir el nivel de corrupción actual del sistema judicial.

Ese retiro de la profesión de abogado implicó que dejara de percibir dos mil dólares mensuales. Ahora se gana la vida con lo que salga como, por ejemplo, la creación de páginas webs. “Es como cuando te caes en un guindo”, grafica.

Hace ocho meses, este abogado decidió aparcar su coche— un Hyundai color gris— y cubrirlo con una lona a la espera de mejores días. “En este momento comprar combustible es apoyar a los funcionarios que se están enriqueciendo”, dice.

Sobre la mesa tiene otro tema en qué pensar: los recibos de energía y agua potable que se van multiplicando como si fuesen una maldición. “La clase política no tiene futuro y la gente se encuentra sumisa”, se queja. 

A los 43 años, después de estudiar en Rusia donde tuvo la posibilidad de quedarse, lo único que le queda es el exilio, un éxodo que ni la guerra en su etapa más cruenta pudo lograr.

Otra alza que no se justifica

Oscar Carrión, candidato al consejo directivo del INE, rechaza la posición del INE que busca en estos momentos 20 millones de dólares, como crédito, para evitar otra alza en la tarifa de energía.

Carrión recuerda que el precio internacional del barril de petróleo supera apenas los 90 dólares, y en su presupuesto el Estado proyectó que ese mismo barril costaría entre 110 y 120 dólares.

“No se debería estar hablando de una eventual alza, yo creo que esto probablemente es para recapitalizar la recién adquirida por oscuros dueños de la distribuidora de energía eléctrica propiedad de TSK, que todo mundo sabe están vinculadas a Albanisa”, estimó Carrión.

Carrión criticó el crédito que hasta ahora ha dado Albanisa para paliar los problemas en el sector energético, los que suman 107.2 millones de dólares, “una guillotina pendiendo sobre los nicaragüenses”.

Comentarios

1
Francisco Tardencilla

Pero el 120-Y es super economico!!

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