Confidencial » Mundo » Leer artículo

Papa latinoamericano asume una institución en crisis

Francisco, ¿el reformador?

Analistas esperan cambios estructurales, aunque no los haya en la doctrina moral.

Octavio Enríquez | 18/3/2013
@cabistan

El día en que fue elegido Jorge Mario Bergoglio, que escogió el nombre de “Francisco” para su papado,  más de uno se preguntó si  este jesuita de 76 años, que tiene únicamente un pulmón, podría dirigir con energía una institución con 1, 200 millones de creyentes, y mermada por las denuncias de abusos sexuales contra sacerdotes, además de los oscuros manejos financieros de la banca vaticana.

Bergoglio, el primado de Argentina, señalado de cómplice de la dictadura militar de ese país y crítico tenaz de la familia presidencial de su país, salió de noche al balcón frente a la Plaza San Pedro. Era otro. En su primera aparición tras las cinco votaciones que lo convirtieron en el nuevo pontífice de la iglesia romana se hizo llamar Francisco, que en buen nica sería Pancho o Frank cuando menos.

Una multitud lo aguardaba en la fría noche de Roma, atraída por la noticia de que finalmente había fumata blanca. En Managua corrían poco más de la una de la tarde y la Conferencia Episcopal, reunida en un salón junto al nuncio apostólico Fortunatus Nwachukwu, algunos sacerdotes y otros tantos seminaristas, se disponían a conocer por fin quién sería el sucesor número 266 de Petro.

“Sentí una gran alegría”, dijo el Arzobispo de Managua, Monseñor Leopoldo Brenes. 

En el ambiente se percibía la emoción de una buena pelea de boxeo, que convoca a los nicaragüenses frente al televisor desde tiempos pasados, o la alegría de los jóvenes viendo un partido de fútbol entre el Real Madrid y el Barcelona.

Brenes atendía una llamada telefónica,  cómodo en su silla abuelita junto al nuncio, cuando Bergoglio salió al balcón a acabar con el misterio. El primer Papa latinoamericano estaba delante sus ojos y los de millones de televidentes en todo el mundo.

Un estilo distinto a sus antecesores

Vestido de blanco, el mismo crucifijo que usaba cuando era Cardenal, Bergoglio se presentó sin la capa roja bordada de oro (muceta)  en sus hombros, como hicieron sus antecesores: Ratzinger, que renunció al cargo el 28 de febrero, o Wojtyla que gobernó el Vaticano hasta su muerte en 2005.

Bergoglio no alzó los brazos en señal de triunfo. Sólo quedó viendo a la gente que extendía las banderas de sus países, o cargaba a sus niños para conocerlo, a quienes le tomaban fotos irrumpiendo la oscuridad que se adueñaba de todo.

Bromeó desde el principio

“Sabéis que el deber del cónclave era dar un Obispo a Roma. Parece que mis hermanos Cardenales han ido a buscarlo casi al fin del mundo (sonrió, el primer Papa latinoamericano empezaba su gestión gastando una broma)..., pero aquí estamos. Os agradezco la acogida. La comunidad diocesana de Roma tiene a su Obispo”, dijo el argentino, hijo de italianos, cuyo dominio del idioma le será útil en su nuevo trabajo.

Antes  de pedir una oración para que haya fraternidad en la Iglesia, pidió otro rezo para su antecesor Benedicto XVI que renunció al cargo por falta de fuerzas físicas.

Antes de bendecir a la multitud,  Francisco propuso al pueblo que pidieran por él ante Dios, una relación horizontal que teólogos nicaragüense como María López Vigil les recordó a Monseñor Oscar Arnulfo Romero.

Francisco es una suma de gestos que lo diferencian del resto de cardenales, además de su discurso bien elaborado sobre las injusticias y la pobreza. “La Virgen —dijo en 2010— cuidó desde muy adentro en el corazón a esta patria, comenzando desde los más pobres, los que para los suficientes no cuentan. Pero aquí sí que son tenidos en cuenta. No tenemos derechos a aguacharnos”.

La noche en que se convirtió en Papa, Bergoglio se despidió con un “buenas noches y que descanséis”, el aviso para algunos analistas de que se puede gestar un cambio estructural de la mano del argentino.

No quiere que Iglesia “sea ONG piadosa”

Durante la primera misa que ofició como pontífice, después de pagar sus cuentas en el hotel donde se hospedó, de irse con sus colegas cardenales en el mismo transporte, el Papa Francisco envió un mensaje clarísimo a los 114 cardenales que votaron en el cónclave celebrado en la capilla Sixtina apenas veinticuatro horas antes.

“Si no profesamos a Jesucristo, nos convertiremos en una ONG piadosa, no en una esposa del Señor”, advirtió a los cardenales a quienes le pidió que fueran irreprochables.

La expectativa de su elección fue precedida por muchos que querían un cambio de timón en la curia. Hernaldo Zúñiga, el cantautor nicaragüense, se pronunció en su cuenta de Twitter porque se llamara Juan XXIV para dar continuidad a uno de los sumos pontífices de mejor recordación en la historia reciente de la Iglesia.

Gioconda Belli, como buena narradora, administraba el momento de la incertidumbre cuando no se conocía quién sería el nuevo Papa. Por un lado decía que le gustaban los guardias suizos y por otro, frente a “luz, cámara y acción” del momento, se maravillaba de lo enorme que era la Plaza San Pedro. “Vamos a ver si este Papa cambia la historia de la Iglesia”, sostuvo en su cuenta de Twitter.

Una poderosa congregación: la compañía de Jesús

Una vez elegido, el otro punto es la congregación de donde proviene: La Compañía de Jesús es una de las más influyentes del mundo.

A María López Vigil, una feroz crítica del centralismo del Vaticano y de la arrogancia proferida por muchos de sus más encumbrados miembros, la elección la llena de esperanza.

“Los jesuitas tienen una habilidad enorme para enfrentar situaciones de poder y salir adelante. Me imagino que eso le pasará al Papa Francisco en esa curia tan dañada por intrigas”, dijo López Vigil.

La teóloga explicó que los jesuitas tuvieron tensiones con el grupo de laicos, apoyado por Juan Pablo II, conocido como Opus Dei. Que sea un jesuita el nuevo Papa para ella abre un nuevo panorama. Ser de esa congregación religiosa es tener capacidad de estar en todos los planos de la realidad: científica, moral, política, social, cultural, la gama es desde la extrema izquierda hasta la extrema derecha, explicó.

A diferencia de otras órdenes religiosas, los jesuitas hacen el voto de obediencia al Papa. “Será interesante ver cómo va ser la obediencia entre hermanos. Los jesuitas tienen un cuarto voto de obediencia al Papa. Eso habría que analizarlo a lo mejor  hasta freudianamente”, dijo sobre esta nueva etapa histórica, también en la compañía de Jesús.

Para la teóloga,  el nombramiento puede conllevar cambios que pueden resultar interesantes en cuestiones institucionales y estructurales de el Vaticano. De lo moral espera una continuidad de la postura conservadora de Benedicto XVI.

Mano firme a denuncias de abusos sexuales

Humberto Belli, ex ministro de Educación y miembro del Opus Dei en Nicaragua, dijo al programa televisivo Esta Noche que uno de los principales retos de la Iglesia es saber escoger quiénes serán sus seminaristas para evitar abusos sexuales de los sacerdotes.

“Cuando entran en el seminario, sobre todo personas de orientación homosexual son los que tienen más propensión a ser pedófilas. Deben tener un cuidado en la  selección de su personal y no encubrir. Muchas veces por caridad humana, por lo difícil que son estas situaciones, algunos jerarcas no se atrevían a darle la bofetada pública a un sacerdote y lanzarlo a los tribunales de justicia”, justificó Belli.

“Esta cautela tiene que someterse a la celosa defensa de la grey, de los niños”, agregó el exministro de educación nicaragüense.

Juan José Tamayo, uno de los teólogos más reputados de España, dijo en entrevista con Confidencial, horas antes que iniciara el cónclave, que el cambio estructural en la Iglesia debería ser tanto a la cabeza como a sus miembros.

“Buscar además una democratización inclusiva de las mujeres que son excluidas y marginadas y además son mayoría silenciosa y silenciada”, instó Tamayo que pone otro tema sobre la agenda: la revisión del matrimonio de los sacerdotes, la ordenación de mujeres, así como un cambio a fondo de la doctrina moral.

Tamayo escribió en el diario El País, una vez que se conoció al nuevo Pontífice, que su nombramiento permite darle un protagonismo a América Latina, una región donde hay 500 millones de católicos y que además es la cuna de la teología de la liberación, de la iglesia de los pobres.

Bergoglio no es un desconocido en Nicaragua

Agitado por la noticia del nombramiento, Monseñor Leopoldo Brenes, Arzobispo de Managua,  recordó que conoce personalmente al cardenal argentino, “una persona de trabajo”.

“Recuerdo que en Aparecida nosotros terminamos de trabajar a las siete de la noche y después quedaban los trabajos de Secretaría, y él (Bergoglio) era miembro de secretaría, pasaba trabajando toda la noche. Un día  estábamos entrando nosotros de nuestras oraciones de la mañana y él estaba saliendo, mucho le dijimos vino temprano,  y él dijo que estaba saliendo apenas”, narró Brenes sobre uno de los encuentros latinoamericanos de mayor prestigio celebrado en Brasil durante 2007.

René Sándigo, obispo de Chontales y presidente de la Conferencia Episcopal Nicaragüense, también lo conoce. El chontaleño asegura que el nombramiento de Bergoglio viene a dar un impulso a la evangelización, a la idea de “evangelizar con el testimonio”.

“El espíritu santo ha tirado su mirada a América Latina, que  aunque se diga que es una iglesia que numéricamente ha aminorado, es una iglesia que espiritualmente ha crecido, es una iglesia de la que ha salido menos noticia negativa en cuanto a casos de pedofilia, y esos escándalos, es una iglesia que ha trabajado fuertemente para mejorar”, sostuvo Sándigo pese a las denuncias en México o en la misma Nicaragua.

“Una mosca no puede ensuciar un balde de leche”, dijo Sándigo que cree a pie juntillas que, con la elección de Bergoglio, se cumple una profecía de Juan Pablo II que dijo que en América estaba el futuro de la Iglesia.

A diferencia de los teólogos que advierten que la Iglesia puede vaticanizar al nuevo pontífice, el obispo chontaleño asegura que más bien el argentino imprimirá su estilo, del que poco a poco se van conociendo detalles. Bergoglio está rezando un padre nuestro y un avemaría cuando le habla por primera vez a los fieles. Sándigo explicó: “es la viejita del campo que frente a la dificultad no busca argumentos y reza”.

Entusiasta, el presidente de la conferencia episcopal recuerda que el Papa lo llama por su otro nombre: Sócrates. No sabe qué hará, qué dirá cuándo lo vea, pero sí se imagina cómo lo saludará el Pontífice: “hombre Sócrates, mirá dónde me pusieron”.

Los diarios internacionales han destacado que Bergoglio era un hombre que viajaba en metro en su país hasta antes de su nombramiento; que  plancha su ropa y cocina.

Hasta duras críticas de los cardenales como López Vigil, que ha sostenido que si Jesús volviera no reconocería a quienes se dicen sus seguidores, se manifiesta a favor de la personalidad que se descubre tras el argentino.

 “Habla bien de una persona que no tenga religiosas que le cocinen su comida, sino que él se la cocine. Es un Papa que puede ser de pontificado breve. Es una persona a la que le hace falta un pulmón y tiene 76 años. Y en ese sentido puede ser que él dé continuidad en ese sentido a Ratzinger y no se aferre a un cargo vitalicio. Eso sería interesante, importante: cuando uno sabe que tiene poco tiempo, tal vez hace más que cuando sabe que es vitalicio y puede estar todo el tiempo en eso”.

La pregunta obligada es si lo hará, si será el reformador de la institución milenaria.

Notas relacionadas

Más en: Francisco, el Papa argentino

Más en: Mundo

Otros artículos del mismo autor