Confidencial » Economía » Leer artículo

Dinamizó crecimiento y exportaciones de Nicaragua

Legado de Chávez: la gran privatización

Más de US$2,500 millones en cooperación manejados de forma discrecional, y un nuevo mercado para el sector privado.

Iván Olivares | 12/3/2013
@IvanOlivares66

El deceso del presidente electo de Venezuela, Hugo Chávez, obligó a economistas, políticos, funcionarios, empresarios y periodistas entre otros, a evaluar lo que podría sucederle a la economía nicaragüense si se produce una reducción, a mediano plazo, de la cooperación y el comercio enmarcados en los acuerdos de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, (ALBA).

Según el economista Edmundo Jarquín, “Venezuela, con su enorme déficit fiscal, deuda e inflación, tiene menos capacidad de cooperación. En ese contexto, mantener los programas de cooperación puede entrar en conflicto con la necesidad interna de consolidar el chavismo sin Chávez”.

A modo de ejemplo, datos del Banco Central de Nicaragua muestran que los recursos provenientes de la cooperación petrolera venezolana se han usado para financiar subsidios al transporte y a la tarifa eléctrica, así como proyectos diversos, entre los que destacan el ‘bono solidario’, tanto el que se entrega a los trabajadores del Estado, como a miles de adultos mayores.

También se han asignado recursos para construir las ‘casas para el pueblo’, financiar parcialmente los programas ‘Hambre Cero’ y ‘Usura Cero’, así como el ‘Comercio Justo’, incentivar la ‘Soberanía Energética’ y financiar la pequeña producción agropecuaria, forestal y pesquera.

Aunque aún es muy temprano para vislumbrar qué pasará con la cooperación estatal proveniente de Venezuela cuando se elija un nuevo Presidente en las próximas semanas, el sector privado confía en que la parte comercial seguirá como hasta ahora, e insisten en reclamar la firma de un Tratado de Libre Comercio para institucionalizar la relación.

Mientras se aclaran esas dudas, las estadísticas, en especial las del Centro de Trámites de las Exportaciones, (CETREX), muestran que varios sectores aprovecharon la demanda venezolana para crecer.

La suma de ese crecimiento con el aumento del consumo interno (gracias a los subsidios y al ‘bono solidario’, entre otros), más las inversiones y el incremento del gasto financiado con la cooperación venezolana en general, “contribuyó hasta 2 puntos porcentuales al crecimiento de la economía” en el periodo 2011-2012, según FUNIDES.

Los datos muestran que en el 2012, Nicaragua exportó a Venezuela 206.6 millones de kilos de productos, por los que recibió US$437.8 millones, lo que representó el 88.4% del total de los US$495.4 millones exportados a Suramérica.

En contraste, en el 2006, el país exportaba sólo 2.5 millones de kilos, buenos para cobrar unos magros US$2 millones.

El boom del comercio

Aunque el intercambio comercial entre ambos países y la cooperación recibida de Venezuela parecen dos cuestiones separadas, en realidad tienen un origen común: los acuerdos de Petrocaribe.

Ese acuerdo establece que para el pago diferido de la factura petrolera, “el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, podrá aceptar que parte del mismo se realice con productos, bienes o servicios establecidos mutuamente por el Gobierno de la República de Nicaragua, o las entidades nicaragüenses con sus contrapartes venezolanas”.

Ello abrió la puerta a diversos sectores de la economía del país, que vieron en ese mercado una gran oportunidad para crecer, y aunque no recibieron apoyo venezolano para tecnificarse, las oportunidades comerciales sirvieron de aliciente para hacer sus propias inversiones.

Es lo que sucedió con la industria cárnica, como lo señala Juan Sebastián Chamorro, presidente de la Cámara Nicaragüense de la Carne, (CANICARNE).

“El acuerdo con Venezuela tuvo un efecto positivo para esta industria, porque permitió la entrada a ese mercado de cortes porcionados (en porciones), lo que nos llevó a tener que generar más empleo”, pero también, a aumentar la disponibilidad de carne industrial (la que se usa para hacer hamburguesas) hacia Estados Unidos”, explicó.

La historia es similar para los productores y exportadores de café, y los de azúcar.

Juan Ramón Obregón, Secretario Ejecutivo de la Comisión Nacional del Café, (CONACAFE), recuerda que ese sector nunca recibió ayuda técnica ni estuvo incluido en la cooperación venezolana, “pero sí en lo comercial”.

“En apenas en dos años, Venezuela se convirtió en el segundo destino de nuestras exportaciones de café, pagándonos precios más competitivos incluso que los de la Bolsa de Nueva York”, recordó.

Mario Amador, Gerente de la Comisión Nacional de Productores de Azúcar, (CNPA), explica que el amanecer del ALBA no les trajo “cooperación, sino comercio”, aunque en su caso, el gremio nunca vio a Venezuela como un negocio especial.

“Para nosotros, Venezuela fue sólo otro destino más para nuestro producto, como te lo muestra el hecho que un año las exportaciones a ese país son muy altas, y en otro disminuyen sensiblemente. Este 2013, Venezuela será nuestro comprador principal, pero el año pasado fue Estados Unidos”, refirió.

La diferencia en esta industria es que “los precios son competitivos”, pero también que ese mercado no llegó a regirse nunca por contratos preestablecidos, como sí ocurrió con rubros como la carne y la leche.

Toda la exportación a Venezuela está monopolizada por la empresa Albalinisa, que forma parte del consorcio Albanisa, un poderoso grupo empresarial creado bajo el paraguas de la privatización de la cooperación estatal venezolana y dirigido por allegados al comandante Ortega, que responde a los intereses económicos de la familia presidencial. 

Obligados a invertir


Con todo, en la medida en que se aleja en el tiempo el momento en que Venezuela apareció en el horizonte como la respuesta a algunas de sus plegarias, cada vez más, los sectores consultados identifican a ese país como “otro cliente”.

Es lo que les pasó a los mataderos.

Juan Sebastián Chamorro señala que “venderle a Venezuela nos dio un cliente más, que al principio nos pagaba un buen precio, pero los años pasaron y ese precio nunca cambió, dado que fue establecido a través de relaciones institucionales (y no comerciales), por lo que ahora ya no es tan atractivo”.

Esa “rigidez de los precios” en el comercio con la nación sudamericana, les ha servido como instrumento de motivación para tener que buscar nuevos mercados. En este momento, el sector está apuntando hacia Chile, la Unión Europea y varios países asiáticos, como probable nuevos destinos para su producción.

Desde luego, no es que todo el resultado de la operación comercial con Venezuela haya sido amargo.

Chamorro dijo que ante la perspectiva de incrementar sus exportaciones hacia los puertos venezolanos, el sector se vio obligado a ejecutar diversos planes de inversión, “según las necesidades de cada uno”.

Ello implicó que algunos invirtieran para mecanizar sus sistemas, mientras otros aumentaban su capacidad de refrigeración o de procesamiento, con lo que “ahora, esta industria está mejor posicionada que hace seis años”, admite.

Ejemplo de ello es que para exportar a Venezuela “tuvimos que invertir en tecnología de empacado al vacío, pero eso nos sirvió como plataforma de lanzamiento hacia otros mercados, gracias a que ahora contamos con esta capacidad tecnológica”, del mismo modo que tener que contratar más empleados para poder ofrecer los ‘cortes porcionados’, les permitió contar con personal capacitado para aumentar el ritmo de sus operaciones.

Comentarios

2
javier

Total, todo lo que hace el gobierno de aquí o el de Venezuela no es bueno. Estan como Chespirito: "al cabo que ni queria..."

1
Chicobama

Ya cuando Edmundo Jarquín, entre otros tristemente celebres personajes, mente su cuchara, como que el reportaje pierde seriedad porque la mente de este señor solo produce nubarrones, solo cas oscuras. Además, como en este pais sabemos quien es quien, ya no nos fiamos de los oportunistas.

Notas relacionadas

Más en: La muerte de Hugo Chávez

Más en: Economía

Otros artículos del mismo autor