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Cetáceo sufrió golpes cuando encalló en las costas del Pacífico

Ballena varada en Playa Tamarindo murió en el mar

Medía 24 metros de largo y su peso pudo ser de 90 toneladas, explica funcionario

Octavio Enríquez | 27/1/2013
@cabistan

La ballena que había encallado la madrugada del viernes en playa El Tamarindo, al sur del país, murió en el mar producto de los golpes contra rocas que se dio cuando intentó regresar a aguas profundas, confirmó el Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (Marena).

El cetáceo logró el retorno a las 7:10 de la mañana del día siguiente aprovechando la subida de la marea, después de tres horas y diez minutos de batallar por su vida, lo que motivó la alarma de los pescadores que avisaron a la capitanía de Puerto.

Carlos Mejía, director del área de biodiversidad del Marena, sostuvo vía telefónica desde el puerto de San Juan del Sur que en este momento están dando seguimiento a la ruta que lleva el cadáver del cetáceo, que se encontraba al mediodía a dos o tres millas de la costa de acuerdo con el reporte de mediodía que la Fuerza Naval proporcionó al funcionario.

“Estamos monitoreando la ruta porque en el Pacífico tenemos muchas corrientes marinas y la corriente empujan en esta época del año hacia el norte”, explicó Mejía.

“Para evitar si sale a una de estas áreas (costa), sepultarlo inmediatamente porque puede provocar algún tipo de enfermedad por su estado de descomposición”, puntualizó el funcionario gubernamental.

Según Mejía, se trataba de una ballena azul adulta, “probablemente hembra”  que mide aproximadamente 24 metros de largo y en este caso podría pesar entre 90 y 100 toneladas. “Es (de la especie) de la ballena más grande del mundo”, ilustró.

Aunque el comité de Ballena Azul considera que por su tamaño—ellos estiman que medía 17 metros—podía tratarse de la especie conocida como jorobada.

Mejía añadió que la ballena azul caza a una profundidad de 100 metros durante el día y durante la noche lo hace en aguas pocas profundas, lo que supone fue la causa de que encallara el viernes pasado.

“En su intento por liberarse se golpeó contra rocas y se provocó daños mayores”, lamentó Mejía que dijo que Nicaragua tiene una buena población de ballenas que visitan el país en esta época del año para reproducirse, lo que ocurre entre octubre y marzo.

El funcionario del Marena recordó que en 1998 se halló una ballena jorobada en Poneloya, otra en el mismo sitio en 2007 y un ballenato en la isla Juan Venado en 2010, pero en la prensa se han reportado en el pasado fallecimientos en las Peñitas y Poneloya.

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